portada
noticias
ludoteca
avances
análisis
imágenes
reportajes
guías
trucos
foros
rss

Redactado por SodLogan el jueves, 6 de mayo de 2004

Las memorias de Horacio Torquemada Marley

"Nunca lo sospechamos... cuando mi tripulación y yo partimos en busca del tesoro Big Whoop, no pensamos en los horrores que guardaba. Creíamos que sería un cofre lleno de monedas de oro, joyas y cosas así... pero no es un tesoro, es una horrible maldición.

La Gran Cabeza de Mono Sagrada
de Monkey Island
Desde nuestra partida hasta llegar a Isla Dinky, pasaron unos días. Cuando llegamos encontramos unos túneles bajo la isla. Sorprendentemente, estos túneles comunicaban Isla Dinky con Monkey Island, donde realmente estaba el tesoro. Tremenda fue nuestra sorpresa al ver que el pirata LeChuck se nos había adelantado... no sé exactamente cómo, pero llegó antes que nosotros y descubrió Big Whoop. Al contrario de lo que todos habíamos pensado, Big Whoop no era un tesoro normal y corriente... eran las mismas puertas al infierno. El chiflado LeChuck había decidido cruzarlas. Lo que vimos en ese momento marcó nuestras vidas... fue algo espeluznante: LeChuck se había convertido en un fantasma aterrador que desprendía malvado poder vudú por cada uno de los resquicios de su cuerpo. Decidimos que ese horror no debía ser encontrado por nadie y rompimos el mapa del tesoro en cuatro partes, una para cada uno, y juramos no desvelar nunca el paradero ni el poder de Big Whoop. Después nos separamos y nos fuimos cada uno por nuestro camino. Pero no todo era tan fácil... al parecer LeChuck nos había visto en Monkey Island y no estaba dispuesto a correr riesgos... no sé que pasó exactamente con los otros miembros de mi tripulación, pero LeChuck no tuvo piedad conmigo. Durante una regata, asaltó mi barco y tras torturarme durante un buen rato destrozó por completo mi embarcación con una muestra del maléfico poder Vudú que poseía ahora. Debió pensar que yo ya había muerto, pero por suerte para mí no fue así. Fui a la deriva junto a los restos de mi barco y llegué a una isla. Mi salvación. Desde allí no resultó muy difícil encontrar una forma de regresar a la Isla Mêlée tras haber descansado un poco. Sin embargo, no estaba dispuesto a dejar que LeChuck me atacara otra vez. Él pensaba que yo estaba muerto y eso era una ventaja... decidí cambiar mi nombre, eso sería de gran ayuda. Adopté un segundo nombre basándome en las siglas del original: H.T. Mi nuevo nombre era Herman Toothrot. Hasta mis amigos me llamaban Herman.

La isla de los monos
Decidí que había llegado el momento de retirarme... estaba cansado de gobernar y era peligroso hacerlo, LeChuck me podría descubrir fácilmente. Decidí hacer algo "grande" como despedida a mi cargo de gobernador: decidí viajar, junto con un amigo, a Monkey Island, para descubrir el legendario Secreto de Monkey Island, que tantos habían intentado descubrir. No me gustaba la idea de volver a Monkey Island después de lo que había visto la última vez, pero LeChuck ya no estaba en la isla y no había nada que temer. Partimos desde la Isla Mêlée a bordo de un precioso barco llamado El Mono de Mar. El viaje duró unos cuantos días y mi amigo y yo tuvimos ciertas discusiones, pero lo importante es que llegamos a Monkey Island. Investigamos la isla durante unos días y encontramos un pequeño barco abandonado. Al parecer alguien había llegado antes a Monkey Island, pero ese alguien probablemente estaba muerto. Al poco tiempo, mi amigo sufrió un terrible accidente mientras instalaba un columpio, un accidente que lo dejó sin vida... quedé totalmente desolado y no me sentía con las fuerzas suficientes para seguir explorando la isla. Como yo solo no podía manejar El Mono de Mar, decidí usar el barco abandonado que encontramos, al ser pequeño podría manejarlo yo solo. Lo más inteligente hubiera sido volver a la Isla Mêlée, pero decidí hacer otro viaje como despedida de gobernador, ya que el viaje a Monkey Island había resultado fatal... cargué el barco con víveres y partí a un lejano lugar llamado Australia... Cuando llegué allí, tras un largo viaje, me enteré que por la zona se celebraba una regata. Como no tenía otra cosa que hacer, decidí apuntarme y demostrar lo buen marinero que era... mal hecho.

Los cuatro trozos de mapa que
indican el paradero de Big Whoop
La noche anterior a la carrera, mientras me tomaba unas pocas decenas de jarras de grog, conocí a un australiano llamado Kangú Mandril. Estaba bastante deprimido por el poco éxito de los negocios que estaba llevando a cabo. Yo estaba medio borracho y empecé a contarle viejas historias y leyendas de piratas, como la leyenda de El Insulto Definitivo, el poderosísimo talismán Vudú capaz de dominar las mentes de los hombres, hasta diría que le revelé mi verdadera identidad... no lo sé, la resaca me borró todo lo que había pasado esa noche...

Al día siguiente la regata empezó, yo utilizaba el barco que encontramos en Monkey Island y todo iba muy bien, hasta que un barco se lanzó contra el mío. ¡Era Kangú Mandril! El muy malnacido había decidido hacerse con El Insulto Definitivo y no quería que nadie se metiera en su camino... como yo conocía la historia, decidió quitarme de enmedio, así que empujó mi barco hacia unos remolinos. De nuevo la suerte estuvo de mi parte y logré sobrevivir. Mi barco y yo fuimos a la deriva hasta... ¡¡¡Monkey Island!!! Había vuelto de nuevo a Monkey Island pero esta vez como náufrago... aunque no sólo eso: por culpa de un tremendo golpe en la cabeza había olvidado muchísimas cosas de mi pasado. No recordaba siquiera mi nombre... sin embargo, recordaba cómo me solían llamar hasta hacía poco... Herman Toothrot. Además, en mi acordeón ponía H.T., así que pensé que ese era sin ninguna duda mi nombre. En esos momentos no podía sospechar siquiera que era, simplemente, un "apodo"...

El peligroso volcán de
Monkey Island donde Horacio instala su
primer campamento
Mi barco estaba bastante estropeado pero se podía navegar aún con él. Nuestro antiguo barco, El Mono de Mar, seguía donde lo dejamos. Podía haber partido de nuevo hacia la Isla Mêlée en el barco pequeño, pero estaba herido y sin comida y... ¡qué diablos! Era un náufrago... ¡debía ser rescatado! Al menos eso dicen las "reglas". Como la isla estaba plagada de monos, decidí adiestrar unos cuantos para que manejaran El Mono de Mar hacia Isla Mêlée y que alguien supiera que estaba aquí... podría haberme ido con ellos pero no estaba dispuesto a viajar días en un barco lleno de monos... Conseguí adiestrarlos y partieron hacia Isla Mêlée... probablemente el barco se llevaría unos "golpes" por la inexperiencia de los tripulantes, pero supuse que llegarían. No volví a saber más de ellos... más tarde descubrí que habían llegado pero nadie se había enterado de que yo estaba en Monkey Island. Debí haberles dado una nota o algo así que explicara mi actual paradero.

Monté un pequeño campamento en un volcán –dios sabe de donde saqué tal idea...- y estuve viviendo en la isla muuuuuuucho tiempo, conviviendo con unos extraños caníbales vegetarianos que habitaban allí. Un tiempo después, LeChuck llegó a la isla y se "instaló" en la gran cabeza de mono sagrada. Sin embargo, mi amnesia impidió que recordara exactamente mis problemas con LeChuck, y, debido a mi cambio de nombre (y físico, debido a haber estado viviendo en unas condiciones penosas durante mucho tiempo), él ni me reconoció, por lo que no significó ningún peligro para mí. Pasado un tiempo, un buen día, oí un disparo lejano, proveniente del océano... fui corriendo a la costa para ver de que se trataba... en la playa, encontré a un joven muchacho. Decía que era un "valeroso pirata" y que había venido a la isla a rescatar a alguien (no era yo, por desgracia). Se hacía llamar Guybrush Threepwood..."

Artículo publicado originalmente en Isla Monkey.