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Syberia 2
  • Fecha de salida: Abril de 2004
  • Desarrollador: Microïds
  • Distribuidor: Virgin Play
  • Plataforma: PlayStation 2
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Castellano

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La aldea Youkol

Igor e Iván

Tras conseguir liberar la locomotora de su lastre, el viaje continúa hasta que la vía queda sepultada por la nieve. En cuanto el tren se detiene, el pequeño youki corre disparado hacia el lugar donde la vía termina. Kate lo sigue y llega así hasta el trineo que los cazadores furtivos emplearon. En las alforjas, Kate encuentra una prenda de abrigo que recoge. A continuación pretende trepar la cuesta situada detrás del tótem con cara de lechuza. Sin embargo, el suelo está helado y la chica resbala una y otra vez. Así, Kate decide explorar los alrededores del tren. Entre el desierto blanco, pronto encuentra a Igor solo y desorientado. Está asustado porque confunde el aullido del viento con malos espíritus. Por compasión, Kate se dirige al tótem y coloca la prenda de abrigo en la boca, bloqueándola e impidiendo que el viento aúlle. La abogada vuelve junto a Igor para comunicarle que ya no tiene porqué temer y este toma el trineo y se larga lejos del lugar. Por fortuna, Kate encuentra los crampones que Igor ha dejado para poder montar en el trineo y, colocándoselos, es capaz de trepar la cuesta de hielo.

Cuando llega a lo alto de la cuesta, Iván la está esperando armado con un tremendo colmillo de mamut. Ambos están sobre un lago congelado y cada vez que Kate trata de acercarse al cazador este la amenaza y el suelo se quiebra un poco más. En vista de que no puede hacer nada desde su posición, la abogada llama a Óscar por teléfono pidiéndole que haga sonar el silbato del tren. Al hacerlo, Iván le da la espalda asustado y la chica puede acercarse a un trineo situado al borde de la placa de hielo. Tomando un cuchillo de marfil, Kate corta la cuerda que sujeta al trineo y lo empuja hacia Iván. Como resultado, la placa de hielo bajo sus pies se quiebra y ambos van a parar a la gruta inferior.

En busca de Hans

Tras un extraño sueño, Kate despierta en el interior de una reconfortante cabaña. A las puertas de ésta, le espera el jefe de la tribu de los youkols. Al hablar con él averigua que Hans está en manos de la mujer chamán del poblado y que ésta se encuentra tras unos inmensos tambores que no paran de sonar. Sin tiempo que perder, Kate intenta pasar a través de los tambores, pero el movimiento continuo se lo impide. Sin embargo, se fija en que justo encima de la noria de agua que hace girar los tambores se tambalea una estalactita. Rápidamente, Kate se pone a buscar elementos con los que fabricar un objeto que le permita tirar abajo la estalactita. Junto a su cabaña, al pie de una escalera, encuentra en el interior de un cuenco una pieza de marfil con forma de Y. Cerca del lugar donde suenan los tambores, por el camino situado junto a la lechuza que la persigue incasablemente desde que dejara Romansburg, Kate localiza un lugar donde los habitantes de la aldea dejan secar las tiras de cuero que curten. Tomando una de las tiras, se fabrica un tirachinas y, sin más dilación, se dirige a los tambores para usar el tirachinas con la estalactita. Con certera puntería, consigue detenerlos y llegar hasta la cabaña de la Chamán.

El fruto del sueño

En su interior, Kate encuentra a Hans inconsciente y colgando de un montón de cuerdas sobre un camastro. En la charla con la mujer chamán, Kate averigua que Hans todavía está vivo, pero se encuentra en el mundo de los sueños. Si quiere hacer que vuelva en sí, tendrá que viajar con él y para ello necesita de una pócima. El problema es que falta un ingrediente. Una fruta rojiza que el libro de los youkol describe. Antes de abandonar la choza, se dirige al pequeño altar de la izquierda y de él toma una rueda de oraciones que, al parecer, sirve para invocar a la lechuza que descansa fuera.

A continuación, Kate se dirige a la parte del poblado donde encontró la tira de cuero del tirachinas. Un poco más a la izquierda, se topa con un artilugio que resulta ser un pozo. A los pies de éste, a la izquierda, encuentra en el suelo un tapón de corcho que recoge, así como también la cantimplora que cuelga del aparato. Seguidamente, engancha la cantimplora al garfio de marfil situado en la parte superior de la máquina y gira la manivela para hacerlo descender. Al girar de nuevo la manivela recupera la cantimplora repleta de agua fresca. Detrás del pozo se encuentra una pequeña cuadra con dos o tres youki. A las puertas Kate encuentra una raspa de pescado que también recoge. Con ella se dirige al fondo de la aldea, hacia una cueva custodiada por dos antorchas. En su interior hay dos grandes salas. En cada una de ellas se encuentra una percha para lechuzas. Kate se dirige a la sala de la izquierda y, al fondo, puede ver el árbol con la fruta que tanto ansía atrapado en el interior del hielo. A los pies del muro de hielo, un lemur corretea. Tras observar un rato los pasillos de hielo del muro, a la abogada se le ocurre una manera de obtener los frutos valiéndose del animalillo. Para ello coloca el tapón de corcho bloqueando el orificio de la derecha del todo. A continuación se dirige a la percha para aves y coloca la rueda de oraciones para hacerla girar y atraer a la lechuza. Cuando Kate vuelve a observar el muro de hielo, comprueba cómo el lemur, asustado, se introduce por el orificio del medio. Ahora sólo tiene que guiar al animal hasta las frutas. Para ello quita el tapón y lo coloca como plataforma en el agujero junto al animalillo asustado. Éste pasará hasta el alto túnel de la izquierda. Seguidamente, Kate tapona el orificio de la izquierda del todo y, desde el orificio superior de la izquierda, vierte el agua de la cantimplora. El lemur podrá alcanzar lo alto del túnel y llegar hasta la rama con los frutos, de los que se guardará unos cuantos en el buche. Sin embargo, hay un pequeño desnivel en el camino del roedor aparentemente insalvable. Para que pueda superarlo, Kate deja caer por el agujero situado justo encima del desnivel la raspa de pescado, que el bichejo utilizará como escalera. Finalmente, tras una caída de lo más tonta, el animal dejará escapar las frutas y Kate podrá recogerlas.

Con ellas, se dirige de nuevo a la choza de la chamán y esta le prepara la pócima que le permite viajar al mundo de los sueños...

Valadilène

Tras el ritual, Kate aparece en Valadilène, a las puertas de la cueva en la que Hans cayó cuando era pequeño. Sin pensárselo dos veces, la chica se dirige al fondo y recoge el mamut de juguete del suelo. Con él, recorre el largo camino hasta salir del bosque en el que se encuentra hasta que se topa con la que fuera hermana de Hans, Anna Voralberg. Tras hablar con ella, Kate averigua que su hermano está confinado en el ático de su casa, donde su padre lo ha encerrado. Rápidamente, la abogada continua su camino hasta la puerta de la fábrica (está a la derecha, en la curva de la avenida principal) y al llegar a la fuente, toma el camino de la derecha del todo, en dirección a la casa de los Voralberg.

La puerta está abierta. Kate pasa sin ningún pudor y se dirige escaleras arriba para llamar a la puerta del ático. Sin embargo, el chiquillo no saldrá de la habitación hasta que su padre se marche a trabajar a la fábrica. Escaleras abajo, en el salón, Rodolphe Voralberg, padre de familia, está leyendo tranquilamente el periódico. Tras tener una insustancial conversación con él, Kate deduce que deberá hacer que el reloj junto a la escalera suene para que el hombre se vaya a la fábrica. El problema es que no sabe a qué hora exactamente debe sonar. De repente se le ilumina la cara. Se dirige al parque donde se encuentra Anna y le pregunta a ésta la hora a la que su padre sale de casa para ir a trabajar: las 7:15 exactamente. Con esta información, Kate vuelve hasta el reloj de pared. Para hacer que suene a la hora deseada, mira la hora que marcan las agujas del reloj (2:45) e introduce dicha hora en el panel inferior, mediante las palancas a izquierda y derecha del rótulo con números romanos (la de la izquierda es para los cuartos y la de la derecha para las horas en punto y medias). Una vez puesto en hora, debe tocar los hombrecillos situados a ambos lados de la campana. Seguidamente, tocando el péndulo, consigue hacerlo funcionar. Ahora queda lo más fácil. Introducir en el panel de la hora las 7:15, tirar de la cuerda de la derecha (para que el tiempo avance) y presionar la campanilla entre los hombrecillos. Ésta sonará y el dueño de la fábrica dejará su periódico y la llave del ático para irse a trabajar. Ahora, Kate sólo tiene que recoger la llave y abrir el ático. Allí se encuentra el pequeño Hans, que sólo reacciona cuando la abogada le entrega el mamut de juguete. El chico, que en esos momentos está construyendo a Óscar, le pide una cosa de lo más extraña: que abra el corazón del maquinista. Sin comprender, Kate se acerca al objeto en el que el niño estaba trabajando y, de esa manera, consigue volver a la realidad.

El destino de Óscar

Antes de salir de la choza, Kate se acerca a una percha situada a la derecha y de ella recoge una máscara youkol. Es hora de llevar el tren al interior de la aldea. Siguiendo el camino de la vía, consigue llegar a la boca de la cueva que anteriormente estaba sepultada por la nieve. Allí encuentra un par de youkol que parecen ligeramente asustados. En vista de que la abogada no consigue hacerse entender, se dirige al tren. Allí, a pocos pasos de la locomotora, encuentra un gancho para sujetar a ésta, sin embargo, ella sola no es capaz de levantarlo. Por más que les insiste a los youkol de la entrada, no consigue su ayuda. Desesperada, se dirige a la locomotora para charlar con Óscar. Al verlo, recuerda una de las páginas del libro youkol: la cara del autómata es idéntica a uno de los espíritus malignos en los que creen los aldeanos. Para solventar la situación, Kate le pide a Óscar que se coloque la máscara y así consigue que los dos hombres de la entrada enganchen el cable en la locomotora. Una vez hecho, Kate se acerca al vehículo y ajusta el cable tirando del gancho. Una vez tensado, se dirige a una tremenda máquina que atraviesa la vía y que realiza la función de recoger el cable. Para hacerla funcionar, sólo tiene que tirar de la palanca derecha (eso sí, el cable deberá estar tensado).

A continuación, Kate se dirige al lugar donde el tren se ha detenido y le habla a Óscar sobre las extrañas palabras que Hans le dijo en el sueño. El autómata abandona el tren y se dirige a la cabaña de la chamán para cumplir sus designios. Kate va tras él y, al llegar a la cabaña, se lo encuentra desmontado sobre la cama bajo la que cuelga Hans. Su pecho está abierto, esperando a que Kate le abra el corazón. La abogada, ahogando las lágrimas de tristeza que siente por la pérdida de su amigo, se centra en su nuevo reto. El corazón de Óscar está rodeado por una docena de pequeños botones situados en círculo como las horas de un reloj. Recordando la hora a la que el padre de Hans iba a la fábrica, Kate presiona el botón situado en la posición de las siete y luego el de las tres (7:15). Inmediatamente, el corazón se mueve dejando ver un aspa central. A Kate se le ocurre presionar los botones correspondientes a cada extremo del aspa (3, 6, 9 y 12) y de esa manera consigue acceder a una llave en mitad del corazón. Al girarla, algo extraordinario tiene lugar entre el cuerpo de Hans y el de Óscar.

Liberar el Arca

Tras la fusión, Kate se ha quedado con la llave del corazón de Óscar. Ahora que Hans parece estar recuperado, el viaje debe seguir. Para ello, Kate se dirige a la locomotora y echa un vistazo a los controles. En la parte central, entre los dos indicadores, introduce la llave en el hueco correspondiente. A continuación, presiona la palanca situada arriba a la izquierda. Esto hace descender un tubo que se sumerge en el agua helada del lago de la aldea. Seguidamente, al presionar la palanca situada a la derecha de la gran rueda central, consigue llenar el depósito del tren de agua, como indica la aguja de la izquierda. A la derecha de los controles, la posición de una palanca determina si la tubería aparecerá por arriba o por abajo. Moviéndola hacia arriba y tirando de nuevo de la palanca superior de la izquierda, Kate vuelve a hacer salir al tubo, pero esta vez sobre el depósito de carbón. A continuación, presiona el interruptor pequeño situado a la derecha del todo, junto a la rueda grande y central y consigue llenar el depósito de carbón, como indica la aguja de la derecha. Después, gira la pequeña rueda de la izquierda, encendiendo la caldera, como indica la aguja correspondiente. Luego, presiona el interruptor cercano, haciendo salir del frontal de la locomotora una espita. Finalmente, Kate gira la gran rueda de la izquierda, consiguiendo despedir una gran cantidad de vapor de agua que derrite el inmenso bloque de hielo en el que estaba atrapada un arca.

Cuando Kate se acerca al navío, ve a Hans montarse decididamente. En la pasarela del arca, el jefe youkol le pide a la abogada que antes de zarpar recoja al youki, de manera que ella se dirige al pequeño corral y, abriendo la puerta, hace salir al animalillo. De vuelta al arca, el jefe abre las grandes puertas hacia el mar abierto y, a través de ellas, Kate y Hans continúan su viaje.

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Guía cedida por Minotauro (http://www.laberintominotauro.tk/).
Última Revisión 26 de junio de 2004.