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Syberia 2
  • Fecha de salida: Abril de 2004
  • Desarrollador: Microïds
  • Distribuidor: Virgin Play
  • Plataforma: PlayStation 2
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Castellano

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El gran paso del norte

Los castores

Tras una trepidante persecución, el malvado Iván ha destruido un puente, separando a Kate temporalmente del tren. Decidida a salvar a Óscar y Hans, se adentra en la espesura del bosque. Pronto se topa con una ofrenda youkol, que consiste en un montículo de piedras con una pieza de pescado a modo de sacrificio para los espíritus. La abogada continúa hasta llegar a la rivera del río donde unos castores están talando árboles. El youki, en cuanto ve a los roedores, se lanza a por ellos, espantándolos. Kate tiene que buscar la forma de que terminen su trabajo, pues el tronco medio roído que acaban de abandonar puede hacer las veces de puente. Dejando a solas al youki, se dirige al lado opuesto del refugio de castores. Allí puede ver una pequeña cabaña y, en mitad del claro, un montón de ramitas completamente secas. Rápidamente, Kate las recoge y las coloca al pie de la ofrenda youki. A continuación les prende fuego con las cerillas que todavía conserva del monasterio y consigue liberar el pescado. Con él atrae al youki hacia sí de manera que los castores pueden continuar con sus labores. Al momento, el árbol cae y pueden utilizarlo como puente hacia el otro lado del río.

El refugio y el oso

Una vez atravesado, Kate no tarda en toparse con un nuevo impedimento: el puente que le lleva al otro lado del acantilado está roto. Por suerte, un cabo está intacto, de manera que podría usarlo como liana. Sin embargo, necesita algo con lo que deshacer el nudo. Sin desanimarse, sigue explorando hasta llegar a la cabaña que vio desde el nido de los castores. Sin pensárselo dos veces, se mete en su interior. Rápidamente, sobre la repisa de la chimenea, tras una muñeca rusa, la abogada encuentra el hacha que estaba buscando. Ahora que tiene lo que necesita, intenta salir del refugio para cazadores pero un inmenso oso pardo merodea por los alrededores en busca de alimento. Una vez repuesta del susto, Kate recuerda que en el libro de los youkols se hablaba de la dieta del oso pardo: su alimento favorito es el salmón naranja. Por suerte, en la repisa de la chimenea encuentra la guía del pescador, con información muy útil sobre cómo y dónde pescarlos. Finalmente, del aparador de la cocina recoge un una cesta de mimbre para depositar la pesca y sale por la puerta de atrás de la cabaña, donde una caña la está esperando. Lista para una divertida sesión de pesca, Kate toma la caña (solo podrá si lleva la cestita consigo) y abre la caja de anzuelos que ve junto a la barandilla. De entre todos ellos coge el de color verde oscuro, en la fila superior a la derecha. Seguidamente, lanza el sedal hacia la derecha y, tras un breve forcejeo, consigue el preciado salmón naranja. Con el pescado, se dirige a la ventana junto a la entrada de la cabaña y lanza se lo lanza al oso. Una vez saciado, el animal se largará a buscar a otra gente a la que molestar. Con el camino despejado, Kate sale de la cabaña, hacha en mano, con la idea de cortar el cabo del puente roto para luego engancharlo en la rama del árbol medio caído de al lado. Emulando a Trazan, consigue llegar al otro lado del precipicio.

Aterrizaje forzoso

Al poco de andar por los nuevos parajes del otro lado del acantilado, el youki se adelanta para perseguir a una lechuza, dejando atrás a Kate. Ésta se ve obligada a seguirle, yendo siempre hacia la derecha, hasta llegar al pie de un acantilado. En lo alto la esperan Iván e Igor con no muy buenas intenciones. Por suerte para ella, un avión surca el cielo en ese mismo instante y se estrella a pocos metros de los cazadores furtivos, haciéndoles huir. Ante la gravedad de la situación, Kate decide trepar por el acantilado para tratar de ayudar. Colocando su hacha como primer apoyo, va escalando en el siguiente orden hasta alcanzar la cima: Arriba, Arriba, Derecha, Derecha, Arriba, Arriba, Arriba, Arriba, Izquierda, Izquierda, Izquierda, Izquierda, Arriba, Arriba, Derecha, Derecha, Arriba, Arriba, Derecha, Derecha, Arriba, Arriba, Arriba, Arriba.

Una vez en lo alto, toma el camino de la izquierda, que la lleva a los restos del apartato estrellado. Colgando por el arnés de un árbol, Kate encuentra al piloto, un viejo conocido de una de las estaciones por las que ya pasó. El hombre está profundamente dormido y no hay forma de despertarlo. Mientras la abogada piensa en la forma de hacerle volver en sí, se acerca a echar un vistazo al panel de control del aparato. Al rato observa que la parte derecha de los controles se corresponden con la radio. Quizá si consigue conectarla pueda despertar al piloto (que lleva los auriculares puestos...).

Al rato de probar botones y teclas, Kate averigua que el interruptor de arriba a la izquierda sirve para encender la máquina. En la parte inferior derecha, hay dos interruptores que encienden la radio cuando ambos apuntan arriba. Ahora lo que debe hacer es averiguar la frecuencia que el aparato está utilizando. Para ello, tiene que jugar con los colores de los botones superiores del panel de la radio (amarillo, rojo y verde) y los superiores del panel central. En ambos, el rojo debe estar encendido (o hacia arriba). Para que por el display de la radio se puedan ver los primeros dos dígitos, se deben encender los dos botones amarillos (dejando los verdes apagados) y viceversa si queremos los dos últimos. De esta manera, Kate averigua que la frecuencia de la emisora de la radio es 0328.

Con esta información, se dirige al borde del acantilado y desde ahí toma el camino hacia el sur. Esto la lleva hasta un puesto de radio. Sin embargo, cuando va a acercarse se cruza con los malvados cazadores llevando a Hans en la parte de atrás de un trineo. Parece que han encontrado un medio de transporte más rápido que el tren atrapado en el puente. Sin olvidar que su siguiente objetivo es salvar al piloto, Kate se dirige a la estación de radio y echa un vistazo a los controles. Sólo tiene que encenderla (el interruptor del bloque superior) e introducir la frecuencia (0328). Finalmente, utiliza el micrófono y consigue comunicarse con su amigo Boris.

Antes de ver cómo está, sigue el rastro del trineo. Al poco de seguir las huellas, se da cuenta de que el tren está demasiado lejos para llegar andando. Tiene que buscar una vía alternativa para alcanzarlo. De nuevo junto a Boris, le comenta su problema. La solución que propone el piloto es la de usar el asiento del copiloto para salir disparada hasta el tren, sin embargo, tiene que introducir las coordenadas exactas para poder caer en el sitio adecuado. Para ello, vuelve a la estación de radio y se fija en el radar de la derecha de los mandos, que enciende presionando el interruptor de abajo a la derecha. Kate se da cuenta al momento de que el radar sólo rastrea un cuadrante de la zona, así que decide subir a la antena y tirar de la manivela hasta colocar la antena de frente a nuestro punto de vista (apuntando al este, vamos). Cuando mira en el radar, puede ver un punto correspondiente al tren, de manera que toma nota de las coordenadas (20 de latitud y 80 de longitud). Con ellas, vuelve junto a Boris, le pide que la deje sentarse e introduce las coordenadas (el 80 en el panel de la izquierda y el 20 en el de la derecha) y presiona el botón inferior.

Aligerando peso

Con la precisión de un reloj suizo, Kate aterriza a los pies del tren, donde el youki la recibe loco de contento. Al acercarse a la locomotora, se fija en que entre la nieve asoma un brazo mecánico. Cuando tira de el brazo, descubre que se trata de Óscar, que ha sido lanzado desconsideradamente al suelo. Una charla con el autómata revela que está deteriorado como consecuencia del frío y que necesita algo para poder moverse. Sin pensárselo dos veces, Kate se introduce en el vagón y se dirige a la mesa de trabajo de Hans. Todo está destrozado y revuelto, aún así, no tiene dificultad en encontrar un botellín de aceite a los pies de la mesa. Tras entregársela a Óscar, este se recupera e insta a Kate a acomodarse en el vagón para la partida.

Sin embargo, el tren no puede avanzar porque el vagón de pasajeros cuelga al borde de los restos del puente. Según Óscar, la única solución es deshacerse del vagón, para ello, le pide a Kate que busque el mecanismo que permite separar la locomotora del vagón. La abogada vuelve al interior del vagón y, a los pies de la cama encuentra, enrollados, unos planos del mecanismo de separación. Los controles se encuentran en la sala anterior, en el gran círculo del suelo. Una vez allí, Kate llama a Óscar por teléfono para que éste lo abra. Ahora sólo queda mover las piezas del mecanismo de manera que todas las barras que lo atraviesan queden abiertas. Para ello tiene que mover los interruptores superior, inferior y medio.

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Guía cedida por Minotauro (http://www.laberintominotauro.tk/).
Última Revisión 26 de junio de 2004.