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Los Archivos Secretos de Sherlock Holmes: El Caso del Escalpelo Mellado
  • Fecha de salida: 1992
  • Desarrollador: Mythos Software
  • Distribuidor: Electronic Arts
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: No

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Guía

LA CASA DE HOLMES
Mi gran amigo Sherlock Holmes recibió una carta del Inspector Lestrade pidiéndole ayuda para investigar un caso de asesinato, parecido a los que un tal Jack el Destripador iba haciendo en el viejo Londres. Se trataba de un crimen a la salida de un teatro, el Teatro Regency, en el callejón. Obviamente, Holmes se dirigió allí de inmediato.

CALLEJÓN DEL TEATRO REGENCY
Holmes examinó con detenimiento el cadáver de la víctima, que según nos informó Lestrade se trataba de una señorita llamada Sarah Carroway. Cerca del cuerpo, Holmes advirtió algo de polvo blanco, del que recogió una muestra. También, Holmes vio detrás de unas cajas unas colillas, que también recogió junto con una bara de hierro y una nota en el suelo.

Tras esto, el detective interrogó a Lestrade preguntándole todo lo referente al crimen: arma del crimen, persona. Nos dio la dirección de Sarah y luego mencionó algo como un escalpelo serrado. Yo, que entendía bastante de material médico, dije que no existía nada así en medicina. Esto no era obra de Jack, sino de otro culpable. Después, fuimos al camerino de Sarah.

CAMERINO DE SARAH
Dentro estaba un tipo llamado Henry Carruthers al cual se le preguntó por la puerta, respondiendo que había sido forzada. Tras coger el muelle, Holmes se lo entregó a Henry para arreglarlo y le habló un poco más. La persistencia de Holmes provocó que el sujeto mencionará la existencia de un admirador secreto y un sitio para quedar, el MoonGate.

Holmes, audaz como siempre, se hizo con un pétalo de unas flores y luego con un frasco de perfume. En esto, también vimos a una testigo, una chica joven llamada Sheila, a la cual, según me dijo Holmes, le di un tranquilizante. Holmes, con la chica calmada, conversó con ella. Descubrimos que el asesino llevaba una capa y que el perfume era de un amigo especial de Sarah. Antes de salir, Holmes se fijó en algo negro de la puerta. Era aceite de Masaccar de un color negro. El aceite era para el pelo. Con todo esto, volvimos a casa.

LA CASA DE HOLMES
Holmes, muy dado en química, analizó el polvo encontrado y la flor en su laboratorio, descubriendo importantes datos. Salimos a la calle...

BAKER STREET
... y Holmes le dio la flor a Wiggins, un chaval que se buscaba la vida en la calle. Después, Holmes examinó el frasco de perfume para descubrir la perfumería y el nombre del perfume, “Eau de Seine”.

LA PERFUMERÍA
Nada más entrar Holmes le preguntó a la dependiente por un joven que había comprado el frasco de perfume, y al preguntar la dama por una descripción del chico, Holmes mencionó el aceite de Massacar, una gran altura, de que no sabía su constitución y que su cabello era negro. La dependienta le dijo al detective que había un jugador de rugby que jugaba cerca del lugar, con camiseta a rayas pero que no recordaba el número.

Holmes y yo nos fijamos en la criada que barría algo nerviosa, así que decidimos distraer a la dependienta. Tras examinar un perfume con un nombre extraño, “La Cote D'azur”, se lo pidió a la dependienta quien fue a la parte de atrás. Le preguntó Holmes sacando información sobre la marca de cigarrillos que fumaba el sospechoso, "Senior Service".

CALLEJÓN DEL TEATRO REGENCY
Cuando fuimos de nuevo, se habían llevado el cadáver a la morgue.

MORGUE DE SOUTHWARK
Holmes le dijo al forense, una vez llegados allí, que le dejara ver los objetos de la víctima. Al intentar coger uno, el forense no le dejó. Se necesitaba una autorización policial, así que tuvimos que hablar con el Inspector Gregson para saber como poder coger los objetos. La autorización nos la daría Lestrade en la Comisaría y que diciendo su nombre nos dejarían pasar.

EN LA PUERTA DE SCOTLAND YARD
Tras mencionar el nombre de Gregson a Lewis, no nos dejó pasar.

MORGUE DE SOUTHWARK
Holmes habló de nuevo con Gregson y éste decidió acompañarnos a ver qué pasaba.

EN LA PUERTA DE SCOTLAND YARD
Gregson le echó la bronca a Lewis por impedirnos el paso, y nos dejó entrar; y ya dentro...

SCOTLAND YARD
... el agente Duncan nos comentó que Lestrade no podía ser molestado en este momento...

EN LA PUERTA DE SCOTLAND YARD
... se nos ocurrió hablar con Augie, una especie de vendedor-timador-ladrón, al cual Holmes intimidaba. Le asustó con descubrir lo que hacía realmente y, la verdad, tan cerca de la comisaría no sería muy difícil. Augie nos dijo que para que Duncan nos dejara ver a Lestrade había que halagarlo. Tras la sorpresa de Holmes, Augie se relajó y nosotros volvimos...

SCOTLAND YARD
... a la comisaría. Holmes halagó a Duncan tal como le dijo Augie y nos dejó hablar con Lestrade, al cual pedimos la autorización. Nos dijo que se la pidiésemos a Duncan, y eso hizo Holmes. Ahora, con la autorización, podíamos coger los objetos.

MORGUE DE SOUTHWARK
Holmes se acercó al forense, a quien entregó la autorización. Éste le enseñó todos los objetos de Sarah, y Holmes eligió la llave, la cual abriría algo seguro.

PISO DE SARAH
Fuimos inmediatamente a su piso, donde, al tomar un paraguas por error, se nos cayó una llave. La recogimos y miramos en la cesta de la ropa sucia, donde hallamos un jersey de rugby, el cual al examinarlo nos dio la dirección del club de rugby.

CAMERINO DE SARAH
Entramos sin problemas y, una vez dentro, usamos la llave que se cayó del paraguas con los cajones en busca de pistas. Y las hallamos conseguimos unas entradas para la opera. Carruthers nos comentó que Anna, la hermana de Sarah, era cantante de ópera.

LA ÓPERA DE CHANCERY
Nos encontramos en la puerta con un hombre vestido de azul, de nombre Frederick Epstein. Al hablar sobre Sarah poco pudimos sonsacarle y, al hablar de Anna, descubrimos que estaba enferma y que no había ido. No sabía ni su piso ni su dirección, y para colmo no nos dejó examinar el camerino de Anna. El chico que recogía las entradas, el ujier, recibió las nuestras de manos de Holmes, algo enfadado. Subimos las escaleras hasta el palco...

PALCO DE LA ÓPERA
... donde una dama, Mrs Worthington, nos comunicó nuestra equivocación. Tras entregarle las entradas, le dimos la mala noticia de la muerte de Sarah. Holmes, que la vio dispuesta a hablar, la interrogó con suavidad hasta sacarla que el chico del perfume se llamaba James y que la chica llevaba un medallón que él le había regalado. Después, de buena voluntad, a Holmes se le ocurrió que nos podría ayudar a entrar en el camerino, y así fue...

LA ÓPERA CHANCERY
... bajo la atenta mirada, por supuesto, de Epstein. Esto no era bueno, pues no nos dejaba tocar absolutamente nada, así que salimos. Aquí Holmes me contó el plan, que era distraer a Epstein...

CAMERINO DE ANNA
... y debió funcionar, pues mientras le distraía, Holmes consiguió unas llaves en unos cajones.

CAMPO DE RUGBY
En un abrir y cerrar de ojos nos plantamos en el campo de rugby, donde Holmes le dijo al entrenador que buscaba a un chico llamado James, que usaba aceite de Massacar en el pelo y que fumaba la marca de cigarrillos. Obviamente, el que un jugador fumara no le hizo gracia al entrenador, que llamó al chico; el cual estaba tan asustado que no soltaba prenda. Holmes le entregó el perfume y se enteró de todo: el verdadero admirador era su compañero de cuarto, y que él le llevaba las cosas por hacer un favor.

HABITACIÓN 117 DE EATON
Nosotros, claramente le creímos al muchacho y fuímos directos a la residencia donde vivía el joven sospechoso. Tras hablar a James, el cual tenía pocos modales, el chico, que no leía mucho el periódico, se negó a ayudarnos hasta que no le demostrásemos que Sarah estaba muerta. Un lugar para encontrar pruebas sería la morgue.

MORGUE DE SOUTHWARK
Llegamos bastante rápido y Holmes le pidió un certificado de defunción, peor el forense se negó.

BAKER STREET
Volvimos a las puertas de la casa de Holmes, donde cerca había un quiosquero, aunque al pedirle un ejemplar éste nos dijo que estaban todos agotados. Sin embargo, aún podíamos encontrar uno en Fleet Street. Holmes, avispado, habló con el joven Wiggins para obtener la dirección de la floristería y, de paso, pedirle que nos recogiera un ejemplar. Wiggins, más listo que Lazarillo, nos dio una hoja que ya tenía.

HABITACIÓN 117 DE EATON
Le dimos la verdad que James quería, y éste nos confeso que no sabía nada: ni amigos ni enemigos; aunque la hermana de Anna cuidaba de un niño pequeño en el Colegio Priory, o a un tipo llamado Caruso que visitaba la Taberna de St. Bernard.

TABERNA DE ST. BERNARD
Holmes entró primero en aquel tugurio, donde intentó, sin éxito, sacar información a unos jugadores de billar. Luego, habló con el tabernero sacando algo de información sobre la familia de un jugador con chaqueta amarilla. Le insistió Holmes a aquel tipo hasta que decidió hablar. Holmes usó el método del chantaje sobre una infidelidad para conseguir la dirección de Caruso, pues no había otro remedio.

CASA DE CARUSO
Llegamos y encontramos a Caruso, con quien Holmes charló consiguiendo la dirección de la casa de Anna. También nos comentó que debíamos de insistir porque la criada era sorda, además de que Anna tenía en mucha estima al niño del colegio y que le iba a regalar un giroscopio.

BAKER STREET
Holmes recordó haber visto un giroscopio a Wiggins, al cual, se lo compró.

COLEGIO PRIORY
Holmes atrajó al niño hasta la verja gracias al giroscopio, y consiguió hablar con él. Le comentó que Anna había sido su niñera hacía ya tiempo y, cuando Holmes le entregó el giroscopio, el chico le dijo la nueva casa de Anna. Cuando se marchó se dejó la gorra, momento en el que Holmes la cogió ávidamente, mirando la etiqueta e identificando la tienda.

EXTERIOR DE LA CASA DE ANNA
Fuimos a la casa de Anna, pero al usar el llamador nadie respondía. Por lo tanto, usamos las llaves que encontramos en el camerino y abrimos la puerta...

CASA DE ANNA
... donde hallamos unas tarjetas en una cesta, de las cuales Holmes tomó algunas. En una de ellas estaba la dirección de un famoso abogado, un tal Jacob Farthington. Luego, sin querer y en busca de pistas, Holmes desplazó la maceta manchando de tierra una bella alfombra. Después, subimos las escaleras...

HABITACIÓN DE ANNA
... encontrando a la criada limpiando el suelo, la cual se asustó de nuestra intrusión. Desde ese momento estaba molesta con nosotros, así que Holmes le mencionó la mancha de tierra de abajo. Se marchó y Holmes movió, casi por error, una estatua que descubrió un libro debajo. Tras leer el libro, las piezas comenzaron a encajar: Anna tenía un hijo, cuyos papeles estaban en el medallón de Sarah. Si alguien sabía más de su situación, ése era su abogado.

DESPACHO DE FARTHINGTON
Entramos muy rápido y hablamos con él sobre Anna descubriendo algunas pistas, aunque pronto nos echó de su despacho.

COVENT GARDEN
Esto no era más que un barrio, pero allí estaba la florista que vendió las flores. Tras hablar con ella, Lesley se llamaba, y enseñarle la nota tomamos notas de que ella era la florista. Luego, Holmes tomó una cesta de flores de un barril e investigó un objeto metálico y brillante en el interior del mismo. Con la cesta, se hizo con el objeto: unos gemelos dorados con unas iniciales. Después, marchamos hacia el bar cercano...

BAR MOONGATE
... donde todo estaba muy sucio. Tras tomar una pluma, Holmes, con su ingenio agudo y su conocimiento sobre aves exóticas, amenazó al tabernero, obteniendo una información valiosísima sobre los gemelos: pertenecían a un taxidermista de nombre Blackwood, aunque no sabe su dirección. Pero quien sí la sabía era un dueño de un estanco. Y aquí se nos acabó el chollo, el tabernero no quiso hablar más y Holmes le retó a una partida de dardos, aunque antes debía vencer a todos los que estaban en la taberna. Lo hizo y también derrotó al tabernero, quien le dijo que un chico frecuentaba el bar y que trabajaba en la farmacia de Hattington Street, que fue donde fuimos primero.

LA FARMACIA
Le compramos algo al dueño y le pedimos hablar con el chico, quien comentó que sólo era un admirador de Sarah. Él no era el asesino.

EL ESTANCO
Al llegar, Holmes interrogó al dueño sobre la cabeza de alce, pero éste se negó a responder nada. Tras esto, intentamos mover unas cajas, aunque el tipo no nos dejó. Holmes, harto de las negativas del dueño, le dijo que era para la investigación de un crimen y así pudimos moverlas. El tipo, compungido, vio como Holmes se subía a las cajas para hallar, en la cabeza del alce, la dirección de Blackwood.

TIENDA DEL TAXIDERMISTA BLACKWOOD
Rápidamente fuimos a visitar al curioso hombrecillo, donde Holmes, en un acto inesperado, tomó el cuchillo y dijo al hombre que cuidaba la tienda que era el cuchillo del crimen y que era sospechoso. No había aún cerrado yo la boca de asombro, cuando el tendero de Blackwood comentó que el dueño tenía que verse en los muelles con un tal Surrey. Indiqué a Holmes que podíamos encontrar a Blackwood con ayuda del perro policía Toby. Antes de irnos, tomamos una bata colgada.

TIENDA DE ECUESTRE
Llegamos a la tienda que habíamos visto en la gorra del niño en pocos minutos, y allí encontramos al dueño hablando con unos clientes. Estaba tan preocupado en ellos que no nos hizo ni caso. Holmes se dedicó a examinar unos escudos y se dio cuenta de que eran falsos, y luego examinó con detenimiento a los clientes. Le comenté al detective que se podría hacer que el dueño nos hiciera caso molestando a sus clientes, diciendo que eran escudos falsos. Holmes lo hizo, y los clientes se marcharon. Luego, conversamos con el dueño, algo molesto, sobre la gorra del muchacho del parque y éste nos dio la dirección de Lord Brumwell.

CASETA DEL VIEJO SHERMAN Y TOBY
Fuimos a pedir a Toby al viejo Sherman, su dueño. Éste nos dio la correa de Toby, la cual le pusimos al perro y llegamos a los muelles.

MUELLES DE SURREY
Llegamos guiados por Toby y, dentro de una caseta, Holmes tomó un martillo. Luego, movimos el barril hasta colocarlo en la puerta para coger un cubo en una ventana, y luego se colocó en su sitio. Después, Holmes tomó el trapo que se cayó al suelo. Tras llenar el cubo con el agua del río, algo sucia, Holmes limpió con maestría la ventana armado con el trapo y el cubo. Holmes se fijó que la puerta estaba cerrada mirando por la ventana, y que la solución era usar el martillo en el pomo. Entramos como una exhalación y apresamos a Blackwood. Rápidamente, el detenido fue llevado a la prisión.

PRISIÓN
A pesar de haber detenido al prisionero, necesitábamos un pase. En un abrir y cerrar de ojos, nos plantamos en Scotland Yard y nos hicimos con uno hablando con Duncan. Ya en la prisión, Holmes interrogó a Blackwood sobre Sarah y el medallón que vendía en el muelle. Éste, que no pudo soportar la presión, cedió y nos dijo la dirección de la tienda de un tal Jaimeson.

LA TIENDA DE JAIMESON
Holmes se precipitó para hablar con Jaimeson sobre el medallón de Sarah y su asesinato, con lo cual el dueño se sintió bastante acongojado. Nos dio la dirección de una agencia de detectives, Moorehead & Gardner. Después, al preguntar por alguien que viniera haciendo preguntas sobre el medallón, salió el nombre de Robert Hunt.

MOOREHEAD & GADNER
Antes de entrar, Holmes examinó una foto cercana a la puerta para saber quien era Gardner. Luego, intentamos hablar con la secretaria quien nos comentó que Moorehead acababa de salir, y al intentar hablar con Gardner, su secretaria nos dijo que estaba en el zoo.

PUERTAS DEL ZOO
Al llegar, nos extrañó mucho que el agente Dugan estuviera en la puerta. Holmes habló con el y descubrió que se había cometido un asesinato en el interior...

EL ZOO DE REGENTA PARK
... que es donde entramos, viendo como en la jaula de un león había un objeto metálico que no se pudo coger entonces...

PUERTA DE LA OFICINA DEL GUARDIA DEL ZOO
... así que seguimos hasta encontrar el cadáver, el cual Holmes reconoció como Gardner. Gregson informó a Holmes que el cadáver antes estaba en una jaula, que había sido movido, y que los arañazos eran de un animal...

OFICINA DEL GUARDIA DEL ZOO
... por lo tanto, hablamos con el guardián sobre la limpieza de las jaulas. Una cosa llevó a la otra y conseguimos la dirección del cuidador del león, Simon Kingsley.

CASA DE SIMON KINGSLEY
Al llegar, Holmes observó un cuadro y unas botas que había debajo del mismo, llenas de barro. Luego, entabló conversación con Simon, quien le comunicó que él había sacado el cadáver porque creía que el león le había matado. Más tarde, Holmes le convenció para que mantuviera al león mientras buscábamos pruebas.

EL ZOO DE REGENTA PARK
Holmes entró a por el trozo metálico, el cual, examinándolo de cerca, descubrió que tenía una clave numérica al lado escrita.

MOOREHEAD & GARDNER
Volvimos a la agencia en busca de más pistas, y le dijimos a la secretaria que una de sus jefes había sido asesinado. Luego, Holmes me preguntó alguna forma de entrar en la oficina, a lo que yo le dije que un buen golpe con un objeto pesado sería muy contundente. Y lo fue, gracias a la máquina de escribir...

OFICINA DE LOS DETECTIVES
... que rompió el cristal haciéndolo pedazos. Allí, encontramos la dirección a donde había ido Moorehead, que fue a donde fuimos. Pero llegamos tarde, pues Robert Hunt hizo que Moorehead se matara; aunque pudimos detener a éste último...

MOOREHEAD & GARDNER
... con lo cual volvimos a la agencia para decirle a la secretaria que Moorehead también había sido asesinado...

OFICINA DE LOS DETECTIVES
... y entre las lágrimas de la secretaria, entramos en la oficina otra vez. Movimos un sillón y unos libros falsos, y dejamos al descubierto una caja fuerte. Luego, usamos la clave numérica que encontramos y descubrimos el medallón, por el que tanta gente había muerto. Holmes lo examinó con detalle y encontró una carta en su interior, que explicaba que el niño del colegio era, en realidad, el hijo de Anna. Tras coger el papel que estaba debajo del sillón y ponerlo en su sitio, fuimos a visitar al verdadero culpable.

FUERA DE LA MANSIÓN DE LORD BRUMWELL
Holmes llamó al llamador, y le dijo al mayordomo que se deseaba hablar con Lord Brumwell...

ESTUDIO DE LA MANSIÓN DE LORD BRUMWELL
... a lo que entramos con poca discrección. Dentro salió a recibirnos Lady Brumwell, a la cual Holmes comentó que teníamos en nuestro poder una carta que interesaría a Brumwell; y conseguimos...

DESPACHO DE LORD BRUMWELL
... entrar en su despacho para tener unas palabras con él. Se habló sobre Anna, sobre donde la había dejado Hunt... pero éste sabía pocas cosas, salvo la dirección de Hunt. Más tarde, de improviso, se marchó rápido encerrándonos en su despacho. Tras mover la espada de la chimenea, se accionó un resorte que dejó una caja fuerte abierta a la vista de todos, en cuyo interior había una llave. Abrimos la puerta y...

FUERA DE LA MANSIÓN DE LORD BRUMWELL
... llegamos demasiado tarde, sólo para ver el suicidio de Lord Brumwell.

CASA DE ROBERT HUNT
Fuimos veloces donde vivía Robert Hunt, el cual tenía un libro pequeño cercano a una mesita al lado de la cama, el cual abrimos. Holmes lo leyó y cogió una de las hojas del libro, el cual era un resguardo de la tienda de Jaimeson.

LA TIENDA DE JAIMESON
Allí fuimos y conseguimos, gracias al resguardo, un juego de tarot y una llave en su interior.

CASA DE LA MEDIUM MADAME ROSA
El juego de tarot sólo podía indicar un lugar, como dedujo Holmes, la casa de la adivina. Fuimos y Holmes abrió un cajón con la llave encontrado, hallando otra llave de plata. Luego, Holmes movió una vela cercana, casi por iniciativa, descubriendo un cofre que abrió con la llave de plata y encontrando un papel; que resultó ser un resguardo de un almacén.

ALMACÉN
Llegamos corriendo y miramos por la ventana, y vimos como Anna estaba atada junto a un barril de pólvora. Por si fuera poco, la puerta tenía un mecanismo para que la mecha se encendiera si alguien abría la puerta. Yo decidí arriesgarme y, tras romper la puerta con una barra de hierro, desatamos a Anna e intenté desactivar la bomba... sin éxito; aunque por lo menos salvamos a Anna y la situación.

Otra solución redactada bajo el disfraz del Dr. Watson, si, el inconfundible SkaZZ. Dedico esta guía a todos los compañeros del Ven y [email protected] (un local de juegos en red): Picador, ^FK^Capa, Bowen, Celeborn, Archer, Brice, Kapo, BUFFY, Duna{, Pal... y a todos aquellos de los que ahora no me acuerde.
Documento escrito en HTML por una petición lejana, el día 6 de junio del 2000.