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Hoz Quest 2
  • Fecha de salida: 1996
  • Desarrollador: Isxem Games
  • Distribuidor: Licencia Freeware
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Conversacional
  • Textos: Castellano
  • Voces: No

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Guía

No me lo podía creer, otra vez en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. Como siempre me han dicho mis amigos, la suerte, al igual que las chicas, no te acompañan nunca. Pero, de todos modos, yo tenía que salvar a mis compañeros de fatigas, por mucho mal que me hiciesen a veces. Así pues, me dirigí a la habitación completamente destrozada, donde examiné los desperdicios y encontré una botella de plástico que cogí. En el servicio, además, cogí el rollo de papel higiénico que estaba usando cuando llegaron esos terroristas. Poco después, me di cuenta de que no podía usar el ascensor que me llevaba directamente a la planta de los terroristas, por la sencilla razón de que necesitaba un descodificador. Por tanto, subí a la planta donde estaba el cine, cogí un bocadillo el cual abrí para quedarme con el papel albal del mismo. Bajé al piso donde estaban las oficinas y, en una de ellas, me encontré con una extraña peluca la cual me hice con ella y, a su vez, en el cuarto de la limpieza, llené la botella con agua fuerte y luego le puse el papel albal para fabricarme una potente bomba –el sueño de cualquier persona en condiciones mentales óptimas–.

Me di una vuelta por el cuarto piso y, aparte de coger una cuerda que estaba perdida, cantar en la sala de los espejos, donde cogí un cristal gracias a mis malas cuerdas vocales, usé el papel higiénico en la fuente para estancarla, momento en el cual apareció una llave ante mis narices. Me dirigí al cine, para abrir la puerta cerrada con la llave. Dentro cogí una tarjeta de crédito, que usé en el armario de las chicas para obtener el Wonder Bra. En la sauna me puse a secar la peluca mojada y con esto me dirigí a la oficina con una enorme ventana. Até la cuerda y, sin pensármelo dos veces, salté por la ventana al estilo de las películas de acción –poco cerebro y mucho valor–. Caí en la piscina del edificio.

Bebí el agua de la piscina y encontré una moneda en el fondo. Me dirigí a la capilla y moví el candelabro, momento en el que mis ojos se iluminaron y sorprendieron al ver como se abría ante mí un pasaje secreto. En la pared del mismo, había una combinación de letras que memoricé. Me dirigí a la cabina de teléfono más cercana –en la planta baja– y llamé usando la combinación que memoricé. Había dado con una empresa llamada Isxem Games, quien añadió un hacha a mi inventario. Me dirigí al sótano del edificio y usé la bomba casera en la puerta, la cual se fue a tomar por culo. Entré en ese laberinto de túneles y vi a un pobre currante trabajando, al cual le clavé el cristal para hacerme con su Walkie Talkie –pero sin rencores–. Me dirigí a la cuarta planta y usé el hacha en un árbol, con lo que cogí una rama que usé en la armadura para hacerme con el maldito descodificador. Me dirigí a la planta baja y usé el descodificador en el ascensor, con lo que llegué a la planta de los terroristas. No los encontré, pues estos habían subido a la azotea para largarse. Rápidamente subí a la azotea, donde había un guarda al cual despisté con el Walkie Talkie. Me di cuenta de que los malos no eran tal, sino que eran ¡MALAS! –es decir, para los cristianos, tías buenas con un par de razones que nos dejarían babear y crear un nuevo río en la península ibérica–. Claramente, me puse la peluca y el Wonder Bra para pasar desapercibido. Entré en el helicóptero y usé la navaja en el conducto de la gasolina en el momento adecuado, y ellas se dieron cuenta de mi falsedad, así que sin dudarlo salté del helicóptero y fui a parar al suelo, donde me di cuenta que el helicóptero dejaba un rastro de gasolina. Como héroe del pueblo, decidí, al más puro estilo «La Jungla de Cristal II» cepillarme a las malas con mi mechero. Bueno, el resto es historia... aunque volveré, seguro, a estar en el momento menos oportuno, como siempre.

Otra solución redactada por ese mago llamado Rincewind, que también se preocupa de las aventuras conversacionales, las auténticas, según él. Documento redactado el 17 de Septiembre de 1997, y mejorado el 18 de Julio de 1998.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.