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Gobliins 2: The Prince Buffoon
  • Fecha de salida: 1992
  • Desarrollador: Cocktel Vision
  • Distribuidor: Sierra
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: No

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La zanja, Tom, Kael, Vivalzart y el pub

Fingus: nada más llegar, sorprendidos por el descalabro general, entré en una torre para sacar una bomba apagada, claro está. Yo me hice con ella y, mientras la sostenía, Winkle la encendió. Yo se la tiré al guardia quien salió despedido en mil pedazos.

Winkle: después fui yo quien fue a por la bomba a la torre, y la tiré más lejos que la anterior. Hicimos lo mismo de antes: Fingus la cogió y yo la encendí. Así liberamos una alfombra, aunque fue rápidamente cogido por un esbirro.

Fingus: tuve que sacar otra bomba, pero esta vez quien la cogió fue Winkle, y yo simplemente la encendí con las cerillas. Liberamos la alfombra de su agresor y yo subí por ella para hablar con un tipo extraño, un tal Soka. A mí me dijo que si quería pasar por la zanja, tirara un poco de la arena del tiempo.

Winkle: y, a mí cuando subí, me dijo que si quería entrar en el castillo de ninguna manera entrara por la puerta. Dispuesto esto, nos fuimos a ver a Kael.

Winkle: llegamos donde Kael, donde, tumbada en unas rocas, encontré a una bella ninfa. Parecía dormida, así que le eché algo de agua sobre ella y salió volando.

Fingus: tras las amistades de mi compañero, intenté hablar con un árbol para pedir consejo, pero no funcionó. Temiendo que tuviera sed, le entregué mi botella y, tras unos tragos, me permitió subir a su mano y encima suyo, por lo tanto. Mientras yo me acercaba para mover una rama, Winkle se situó en una piedra debajo del árbol. Cuando yo moví la rama, y Winkle se comió la hoja, la piedra intentó abrirse y Winkle subió al árbol.

Winkle: repetimos la operación pero cambiándonos. Yo movería ahora la rama y Fingus se quedaría con la hoja.

Fingus: funcionó, y yo metí la hoja en una piedra cercana del suelo. Luego, volví a abrir la piedra y una abeja enorme me dio un tarro de miel. Acto seguido, me subí a una roca cercana al agujero de la abeja.

Winkle: yo, mientras, bajé y abrí dicho agujero. Cuando la abeja salió, Fingus, valiente como los hay hoy pocos, se subió encima de ella y llegó donde la ninfa.

Fingus: le di el tarro de miel en compensación por su sueño perdido y ella, a cambio, quitó el veneno un hongo, el cual yo cogí poco después.

Winkle: entonces yo me fui a una casa cercana, donde resultó ser la morada de un pajarraco llamado Vivalzart. Le entregué el hongo y nos dejó entrar en su morada.

Winkle: nada más llegar, yo puse el hongo en la máquina y Fingus pulsó un botón de la máquina para que esta funcionase. Después, Fingus se situó debajo de la lámpara sobre una plataforma, yo cogí un gusano de un frasco y pulsé un botón en una estantería. Fingus, al subir, fue atacado por un buitre así que yo fui rápido a tirarle el gusano para que no perdiera ni un pelo más.

Fingus: así pues me hice con un trozo de carne al que tiré a la piraña y, ésta, tiró un hueso que cogió Winkle. Yo me subí poco después a la tapadera de un cubo de basura y Winkle le entregó el hueso a Vivalzart, con lo cual subí arriba del todo. Cogí arriba el elixir de la bondad (botixir) y unas pinzas. Cogimos con la botella vacía el líquido que caía de la máquina y nos hicimos invisibles.

Winkle: llegamos así a un extraño mundo, en el cual recogí un palillo de la batería a través de un faro de coche. Después, mientras Fingus se divertía saltando en un muelle, yo me hice con un inflador metiendo de nuevo la mano por el faro.

Fingus: después, me metí por un agujero y llegué muy alto. Winkle, mientras, con su palillo se hizo con una capucha y formó una red. Después usó el inflador en el saxofonista. Yo, con la red, me hizo con un mosquito que salió del saxo.

Winkle: yo metí a ese dichoso mosquito por el faro y el batería se puso a tocar como loco. Mientras Fingus se hizo con una nota musical gracias a la red. Después, fuimos nosotros dos a saltar al muelle y se abrió una compuerta secreta. Por si acaso, yo cerré un tubo cercano con la pinza y Fingus se internó en la compuerta.

Fingus: así llegué hasta el guitarrista, y, antes de pedirle nada, Winkle se metió por el agujero para conseguir nuestra siguiente nota. Para ello, hablé con el guitarrista pidiéndole algo de marcha, y él la dio. Winkle se hizo con la nota con ayuda de la red. Después, usé el inflador con el saxofonista para que saliera otra nota, la cual cogió también Winkle con la red.

Fingus: salimos de aquel mundo y estuvimos en un gran árbol con extraños objetos. Usé la piedra con la pelota para intentar conseguirla, pero un niño pelmazo se la llevó. Winkle fue a su casa y yo, mientras, a una que estaba debajo de la relojería. Cuando Winkle entró en la casa del niño, yo entré en la otra y le pillamos, y con él la pelota.

Winkle: más tarde yo fui a la canasta, y Fingus dio la pelota al jugador de baloncesto. Tiró a canasta y, cuando lo tuve claro, me tiré a la canasta llamando la atención del alcalde.

Fingus: yo hablé con el alcalde, quien me dijo que la relojería era de Tom, el maestro relojero y que llamase dos veces para poder entrar. Me situé en la casa más baja y dejé la melodía dentro de ella, lo cual dio sonido al reloj. Después me fui a ver a Tom, quien me entregó un reloj de arena.

Fingus: volvimos a la zanja Winkle y yo, y solté el reloj de arena en el foso, metiéndonos después por una abertura, y en más problemas también.

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Solución redactada por el mago Rincewind, asqueroso y satírico como siempre. Me concedo el derecho de dar un 8 sobre 10 al juego, pues me ha encantado a decir verdad. Bueno, documento redactado el 14 de Febrero de 1996, y mejorado el 18 de Julio de 1997.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.