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Análisis de Leisure Suit Larry: Magna Cum Laude para PC - Ludoskopos
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Redactado por SodLogan el viernes, 8 de septiembre de 2006

Leisure Suit Larry: Magna Cum Laude
  • Fecha de salida: Octubre de 2004
  • Desarrollador: High Voltage Software
  • Distribuidor: Vivendi Universal
  • Plataforma: PC
  • Género: Arcade
  • Textos: Castellano
  • Voces: Castellano

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Larry Laffer es uno de los personajes más famosos del mundo de los videojuegos, en particular de las aventuras gráficas. Desde que viera la luz allá por 1987 a manos de Al Lowe, su creador, y bajo el sello de Sierra, el ligón Larry ha vivido seis estupendas aventuras gráficas para PC, siendo las dos últimas de ellas claros exponentes de cómo diseñar perfectamente un título de este género. Obviando pequeños títulos minoritarios poco conocidos basados en el personaje, como un juego de pinball, la serie del cuarentón del traje de poliéster siempre se ha caracterizado por su humor bestia pero, al mismo tiempo, por un trasfondo sutil e inteligentísimo y un buen gusto (pese a lo exagerado de muchas de sus escenas) realmente destacables.

Años después de que se lanzara a la venta la última aventura de la serie, y después de que se cancelara la producción de la siguiente, nos llega este Magna Cum Laude, esta vez sin la importantísima participación de Al Lowe. Distinto protagonista, distinto género pero... ¿aún digno de sus antecesores?

NUEVO LARRY, NUEVO ESTILO

El mítico Larry Laffer cede el testigo en esta nueva aventura. Ni más ni menos que a su sobrino, Larry Lovage, que vive en el campus universitario y comparte con su tío algo más que el aspecto físico. Esto es: un insaciable hambre de damas y un incontable número de rechazos.

Pero todas las perspectivas cambian cuando llega al campus un famoso concurso de televisión, Sementales, típico programa en el que se ven los desesperados intentos de gente como Larry por conseguir una novia.
Lovage no duda en participar en el concurso, y por eso debe ponerse las pilas más que nunca. A medida que el programa se desarrolle, le irán encargando nuevas chicas que cortejar para no ser eliminado. ¿Medios para lograrlo? Los que hagan falta.

Como se puede ver, un planteamiento calcado al de la mayoría de sus predecesores. Pero ahí acaban las coincidencias. A los cinco minutos de empezar a jugar seremos perfectamente capaces de comprender la tónica sobre la que se moverá el juego. Nada más ponernos en la piel de Lovage, veremos cómo el mítico Larry Laffer nos versa, a modo de tutorial, en el arte de la seducción. El proceso, con sus lógicas variantes, se reduce básicamente al siguiente: primero, encontrar a la chica que nos corresponde en ese momento; segundo, establecer una conversación con dicha muchacha; tercero, tras deleitarla con nuestra locuacidad, superar la prueba que nos hará afrontar (concurso de baile, de salto, de bebidas...); y cuarto, ver cómo todos nuestros anteriores esfuerzos dan sus frutos y ver la correspondiente escena "culmen", en la que el pobre Larry pondrá de claro manifiesto que en estas lides no es mucho más afortunado que su tío.

Así, a primera vista, no parece haber mucha diferencia con los anteriores juegos, pero nada más lejos de la realidad. Las conversaciones no son más que pruebas de habilidad en la que tendremos que manejar a un espermatozoide que aparecerá en la parte inferior de la pantalla, mientras la charla tiene lugar, y hacerlo esquivar los obstáculos que le vayan apareciendo. Cada vez que no lo logremos, Larry dirá o hará algo impropio, lo que hará que la chica pierda interés en él. Si al acabar la conversación no hemos logrado llamar su atención, tocará empezar de nuevo.
Una vez superado este diálogo inicial, tendremos que hacer frente a alguna prueba. La mayoría de ellas consisten en escenas tipo "Dragon’ Lair", de ir pulsando los botones que aparecen en pantalla sucesivamente. Otras variantes son el juego del duro, que consiste en meter monedas en un vaso desde lejos, o atender a los clientes de un bar pasándoles las bebidas antes de que se acabe el tiempo.

Magna Cum Laude no ofrece nada más. El juego es una eterna sucesión de escenas de este tipo que, si bien al principio pueden resultar curiosas o entretenidas, al poco rato se tornan en la más absoluta de las monotonías.

Por su parte, los diálogos han perdido los rasgos que siempre los han caracterizado. Lo que antes eran ingeniosos chistes y juegos de palabras ahora se convierten en simples variantes del "caca, pedo, culo, pis". Claro que algunos diálogos tienen cierta gracia, y en general pueden resultar hasta entretenidos si uno no espera más de lo que se ofrece, pero no deja de ser deprimente ver lo muchísimo que ha bajado el nivel de originalidad e inteligencia en las conversaciones.

Aparte del desarrollo ya mencionado, podemos desviarnos ligeramente del transcurso normal de la "historia" para realizar otras tareas muy similares. Emborracharnos, desnudarnos y pasearnos por el campus mientras evitamos que el guardia de seguridad nos detenga, hacernos... "trabajos manuales" mediante un minijuego tipo Pong... todas estas cosas nos permitirán ganar dinero con el que, a su vez, podremos desbloquear pequeñas opciones extra o saltarnos alguna prueba que se nos resista.

Lejos. Muy, muy lejos de aquellos diseños milimetricamente pensados con los que nos deleitaba Lowe hace años...

GRÁFICOS

Sin deslumbrarnos con sus magníficas técnicas gráficas, el juego ofrece un entorno gráfico muy simpático y colorido. Las animaciones están bastante logradas y algunos escenarios disponen de muchos detalles, formando un apartado que calza perfectamente con el estilo totalmente desenfadado que se pretende transmitir.

SONIDO

Si algo destaca en este aspecto es el genial doblaje (y también traducción) al castellano. Las voces están estupendamente elegidas y hacen bien su papel, logrando aportar toda la naturalidad posible a estos diálogos tan pasados de rosca.

La música y los efectos de sonido no sobresalen especialmente. Salvo algunos temas y efectos puntuales, el juego no hace gala de ningún amplio repertorio sonoro ni nada por el estilo. Sin embargo, lo que hay vuelve a estar bien elegido e integrado.

CONCLUSIÓN

Sería ridículo considerar Leisure Suit Larry: Magna Cum Laude como un nuevo título de la legendaria serie. El buen hacer del que presumían los juegos originales se diluye en una sucesión de chistes indiscriminadamente zafios y minijuegos aburridos y repetitivos. No obstante, esto no quiere decir que no sea un juego disfrutable en cierta medida. Si se afronta como lo que es, un pequeño pasatiempo sin la más mínima profundidad y que nada tiene que ver con los títulos creados por Al Lowe, hasta puede resultar aceptable para pasar algún ratillo o reirse un poco, pero desde luego nada más.

Sin embargo, el hecho de que constituya un auténtico destrozo a las aventuras del ligón Laffer y que, en esencia, presente la misma variedad y complejidad que un Pong, un Pacman o el típico jueguecillo de baile arcade, hace que nos resulte imposible darle más puntuación sin crear un precedente poco adecuado.