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Análisis de WarCraft III: The Frozen Throne para PC - Ludoskopos
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Redactado por SodLogan el domingo, 6 de marzo de 2005

WarCraft III: The Frozen Throne
  • Fecha de salida: Julio de 2003
  • Desarrollador: Blizzard
  • Distribuidor: Vivendi
  • Plataforma: PC
  • Género: Estrategia/Rol
  • Textos: Castellano
  • Voces: Castellano

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Teniendo en cuenta el exitazo de Warcraft III y conociendo la costumbre de Blizzard de ofrecernos expansiones para sus anteriores juegos, Diablo II, Starcraft o Warcraft II, era evidente que el gran Reign of Chaos iba a tener una ampliación tarde o temprano y así ha sido. Blizzard nos vuelve a deleitar y nos ofrece una revisión de la tercera parte de una de las sagas más antigua y mejor valorada en el mundo de la estrategia, con nuevas campañas para seguir la historia del mundo de Azeroth y, por supuesto, nuevas unidades para complementar a las ya existentes.

HISTORIA

Reign of Chaos finalizaba con una apoteósica batalla contra la Legión de Fuego y uno de sus más importantes dirigentes, Lord Archimonde. Una horda orca cansada por la lucha, unos centinelas elfos nocturnos que deben recomponer su bosque sagrado, una alianza humana absolutamente mermada y dividida en dos, una parte en Kalimdor y otra en Lordaeron y un azote de los no muertos que domina indiscutiblemente el antiguo continente del rey Terenas y aplasta a los restos de la alianza que quedan en esa zona. Así dejábamos el mundo de Azeroth al acabar el juego y así nos lo encontramos al empezar esta expansión.
La historia comienza del lado de los elfos nocturnos, justo cuando Illidan Stormrage reúne un extraño ejército de criaturas acuáticas y regresa a los bosques de Ashenvale, volviéndolos a llenar de destrucción y aumentando su corrupción demoníaca. La vigilante Maiev inicia entonces una persecución contra el malvado cazador de demonios, intentando devolverlo a su prisión subterránea a toda costa. Más tarde, en las siguientes campañas, podremos dirigir a los elfos sanguinarios en sus batallas contra toda clase de enemigos o al malvado rey Arthas intentando romper las relaciones entre sus no muertos y la debilitada Legión de Fuego...

Los que disfrutaron con las campañas originales, sin duda lo harán con estas nuevas, que siguen la tónica original pero añadiendo nuevas y variadas situaciones a los combates para no aburrir al jugador. La historia es interesante y ofrece varios puntos de vista al verla desde los ojos de distintos bandos y personajes.
Mención aparte merece la campaña extra que se ha incluído, donde encarnaremos a un señor de las bestias -una de las nuevas unidades disponibles- que ayuda a los orcos a construir su propia nación, Durotan, a lo largo de varias misiones de búsqueda de objetos que recuerdan indudablemente a Diablo II y que ofrecen una variante de juego respecto a la más frecuente "lucha de ejércitos".

GRÁFICOS

Como se podía imaginar, nada ha cambiado este apartado respecto a Reign of Chaos, así que aquéllos que ya lo jugasteis o los que ya leisteis el análisis original, publicado también en Zonadictos, tendréis una clara imagen de cómo es. Escenarios bien realizados y con bastantes detalles, diseño de personajes excelente, con una puesta en escena sin mayores complicaciones pero con una efectividad indudable y unos efectos para los hechizos espectaculares. Destacar que, como debe ser, la compenetración entre las nuevas unidades y las antiguas es sencillamente perfecta, tanto en diseño como en modelado, por lo que resulta imposible saber a simple vista cuáles han sido añadidas en esta expansión y cuáles son las viejas.
Por supuesto, las secuencias cinemáticas siguen gozando de una calidad que quita el hipo y mantienen el estilo marcado por el juego original, teniendo una gran espectacularidad y un nivel de detalles asombroso.

MÚSICA Y FX

Sin grandes novedades tampoco en este aspecto, aunque eso no impide que estemos ante un apartado apabullante. Los efectos de sonido son totalmente efectivos y la banda sonora es grandiosa, con antiguos y maravillosos temas que se unen a unos pocos nuevos, igual de excelentes. Especialmente en las secuencias cinemáticas, la música favorece muchísimo a la ya de por sí excelente ambientación del juego y durante las batallas ayuda a meterse en situación y a darle majestuosidad.

Frozen Throne está totalmente traducido y doblado a nuestro idioma, al igual que su antecesor, y resulta muy de agradecer que se hayan conservado todas las voces originales para las campañas. Así pues, oiremos a Arthas, Tyrande, Malfurion, Illidan y compañía con sus mismas voces españolas de Reign of Chaos, sin olvidar que nuevos personajes protagonistas serán presentados por primera vez, con su correspondiente doblaje. El trabajo de los actores es similar al que ya hicieron anteriormente, lo que significa que algunos destacan por el excelente trabajo mientras que algún otro está simplemente correcto, aunque sin llegar nunca a un mal nivel y sin poderse decir que desentonan, ni muchísimo menos. Las nuevas voces que harán su aparición están perfectamente asignadas a sus personajes y hacen un buen trabajo, así que podemos concluir en que es un apartado muy bien realizado y que la adaptación a nuestro idioma ha sido notable y cuidada, tanto por la traducción como por el doblaje.

NOVEDADES JUGABLES

Llegamos por fin al gran aliciente de esta y cualquier otra expansión. Lo que más destaca son las nuevas unidades incluídas para cada bando, así como los nuevos héroes que estarán a nuestra disposición . No obstante, si nos fijamos más a fondo, podremos percibir cómo se han hecho pequeños cambios y ajustes en algunas unidades ya existentes para hacer el juego aún más equilibrado. El coste de reclutamiento de algunas tropas ha variado ligeramente y a otras se les han añadido pequeñas pero muy útiles habilidades a su repertorio.

Cada raza dispondrá de un nuevo tipo de héroe que utilizar en combate. Los orcos tendrán al cazador de sombras, que añade algo de poder curativo a la horda, de lo que más escaseaba en la versión original; los humanos dispondrán del mago sanguinario, hechicero elfo que domina el fuego y puede invocar al poderoso fénix para aumentar aún más la capacidad ofensiva de la alianza; por su parte, los elfos nocturnos podrán ahora utilizar a la rápida y letal guardiana, capaz de lanzar oleadas de pinchos, teletransportarse o invocar un poderoso avatar para luchar contra el enemigo; por último, pero no menos importante, los no muertos sumarán a sus filas heroicas al guardián de la cripta, poderoso monstruo subterráneo que puede empalar a sus víctimas o lanzarles oleadas de escarabajos para reforzar los ataques, entre otras cosas.
Por si fuera poco, se ha añadido un nuevo edificio neutral, la taberna, donde podremos contratar distintos héroes que no van con ningún bando por defecto pero tienen la misma cantidad de habilidades que los héroes "normales", lo que dota a las partidas de mucha más emoción y diversidad. Se podría decir que la taberna es igual al campamento de mercenarios pero, en vez de tropas normales, dispone de nuevos héroes.

Todas las razas dispondrán también de nuevos guerreros para complementar sus filas, algunos poderosísimos, como el guardián de la montaña, capaz de utilizar árboles a modo de maza y que, sin duda, obligará a pensar nuevas estrategias contra los elfos nocturnos; u otros que son un refuerzo de tropas más antiguas, como los trolls berserkers, versión más poderosa y efectiva de los trolls de la horda orca. También podremos construir mercados en nuestra propia base, para comprar los objetos que antes debíamos ir a recoger por el mapa o comprar fuera.
Estas novedades harán que debamos cambiar ligeramente, o quizás más, nuestro concepto de juego, pensar nuevas tácticas y modificar la forma de luchar contra cada raza.

Como guinda a todo esto, mencionar que durante las campañas podremos controlar a dos razas totalmente nuevas: los naga y los draenei. Cada uno de estos ejércitos tiene características totalmente personales y variadas tropas que se unen a las de los otros cuatro bandos. Una maravilla.

CONCLUSIÓN

Nuevas campañas, nuevas tropas, nuevos héroes, nuevos edificios, nuevos conjuros, nuevos escenarios, mayor equilibrio... poco más se le puede pedir a una expansión de este tipo. Si disfrutaste con Warcraft III y te quedaste con ganas de más, Frozen Throne es una compra casi obligada. Si no te gustó, y quieres ver si con la expansión mejora, no vale la pena perder el tiempo, ya que el trasfondo, aunque muy mejorado, es el mismo. Sea como sea, si Reign of Chaos fue un maravilloso juego, su expansión lo consigue mejorar aún más, aunque se haya perdido el gran factor novedad del original, algo, por otra parte, totalmente inevitable. Blizzard lo vuelve a conseguir.