El Desierto de Kerona
Aterricé con pocas garantías de reparar la nave, y de salir vivo de aquel mundano desierto. En la nave, me hice con un kit que incluía agua y que bebería cada cierto tiempo. Luego, cogí un trozo de cristal que se desprendió del parabrisas de la nave. Ya era hora de explorar aquel fatídico lugar, así que caminé un rato hacia el este. Encontré varias plantas, las cuales no parecían venenosas ni vivas, así que me hice con un trozo de ellas.
Para colmo de males, pude observar como caía un objeto hacia mí. Se trataba de una araña robot que, seguramente, no tuviera buenas intenciones. Rápidamente logré subirme del esqueleto de un animal muerto y, cuando la malvada araña pasó por debajo, la hice polvo al aplastarla con una roca. Seguí caminando por ahí hasta hallar un cartel entre dos cuernos, el cual al leerlo me envió dentro de unos túneles subterráneos.
Abajo, me hice con una especie de estalagmita y, al continuar, me encontré una gran bestia tras una reja. Me pegué a la pared con sumo cuidado y sin quitarle ojo al animal, y utilicé la asquerosa planta que encontré en el desierto. El monstruo se quedó inmovilizado. Seguí hasta una puerta cerrada, que abrí obstruyendo un conducto cercano con una estalagmita. Continué hacia el nordeste hacia unos rayos láser. Los inutilicé con el cristal que tenía de la nave espacial y caminé hacia la siguiente estancia. Allí encontré otra dificultad más: goteras de ácido. Las esquivé hábilmente gracias a mi entrenamiento espacial. Antes de continuar, decidí encender mi traductor universal por si las moscas; y así llegué a otra habitación donde un holograma me confirmó mi situación y me habló de una gran bestia llamada Orat. La gran cabeza del holograma me dijo que debía de acabar con dicha bestia, y que le trajera pruebas de ello.
Fui a la guarida que me dijo el holograma y, una vez en su guardia, la lancé mis reservas de agua y el monstruo explotó. Recogí un cachito de Orat de recuerdo por mi victoria, y fui a la caverna del holograma y, en agradecimiento por haber matado a la bestia, se me dio un utilitario que cogí al instante. Allí encontré también a los habitantes del planeta, que no eran en absoluto como el tipo del holograma. Al parecer, me comentaron algo de que usaban un generador por vapor, y así obtenían energía. Adentro, encendí la consola e inserté el cartucho que tenía, en el cual salió un mensaje de un tal Dr. Slash Vohaul, el cual me dio a conocer todo el follón montado. Vohaul era un tipo siniestro que quería el Generador Estelar para sus propios planes, y yo tenía que detenerle. En más ocasiones me enfrenté a él, pero eso es otra historia...
De paso, se me otorgó un código, el cual destruiría el generador. Cogí el cartucho y encendí todos los motores de la nave y me marché. En mi travesía tuve que sortear una serie de pedrusco hasta mi siguiente destino.
Solución redactada por SkaZZ (también conocido como Rincewind o _[o_o]_). Documento escrito tras muchas horas de juego el 22 de junio de 1993. Como opinión, he de decir que el juego me encanta. He notado muchas diferencias con la anterior aventura respecto al guión; y aún así me han costado pasar algunas cosillas.
Versión HTML el 27 de abril del 2000.