Peligro en Labion
Íbamos ya en el transporte hacia las minas, donde yo moriría extrayendo mineral, cuando sufrimos un desgraciado accidente. Los guardias murieron en el acto, mientras yo salí ileso. Rápidamente, apagué un molesto pitido que, seguramente, era un reclamo para los guardias y las criaturas de la zona, y registré al guardián que me había salvado la vida hasta obtener una tarjeta magnética. Después, caminé hacia el norte dos veces y al oeste, donde encontré un buzón de correo electrónico. Puse el pedido, y obtuve un silbato, el cual no usé por mi bien. Luego, volví sobre mis pasos y marché hacia el este donde encontré un humanoide colgado de un árbol. Supe que sufría, así que lo desaté.
Al oeste de este árbol, encontré una especie de esponjas venenosas, de las cuales cogí una pero sin pisarlas. Más tarde me encaminé al norte, donde descubrí a un monstruo mitad árbol mitad... lo que sea, y otro humanoide cogiendo bayas. Le imité y me hice con algunas, y me fui hasta encontrar un pantano. Otro humanoide ¡qué planeta!, antes de entrar en el pantano, se untó con un ungüento cercano, así que también le imité. La razón era obvia tras cruzar un poco el pantano: un monstruo quería merendarme, pero con la salsa especial ni me probó. Seguí hasta no tocar pie, tomé un poco de agua y buceé. Entonces, descubrí una gema oculta en el fondo, la cual relucía como mil perlas. Volví al exterior y terminé de cruzar el pantano hasta el otro lado, donde descubrí un árbol al que me subí. Entonces la rama se perdió, aunque tuve la suerte de que la rama hizo de puente. Así logré pasar una grieta en el suelo y continuar por el este, pero ellos me cogieron.
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Solución redactada por el mítico Rincewind (ahora SkaZZ) en un mundo polifórmico diferente, donde el queso es jamón y el vino mostaza, aunque la coca cola sigue siendo la misma. Documento escrito hace la tira, allá por 1989 con un viejo 286.
Versión HTML el 31 de mayo del 2000.