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Simon the Sorcerer
  • Fecha de salida: 1993
  • Desarrollador: Adventuresoft
  • Distribuidor: Adventuresoft
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Inglés

Aventura en el Bosque

Me dirigí al bosque en busca del castillo de Sórdido para obligarle que liberara a Calypso, que estaría bien en teoría pero sería difícil en la práctica. Perdido y temeroso, encontré a un bárbaro llorando de puro (y duro) dolor. Al parecer, se había clavado una espina en el pie. Yo le ayudé con su problema, total sólo me podría arrancar la cabeza de un mordisco si cometía un error. Pero no ocurrió aquello, y, agradecido y en deuda, me ofreció un silbato por si alguna vez tenía problemas.

Avanzando y avanzando, llegué hasta un puente donde observé una curiosa escena. Las cabras intentaban engañar al troll, pero éste, seguramente por experiencia, no cayó de nuevo en la trampa y se amotinó en el puente. Intenté convencerle, pero no hubo entendimiento; hasta que conseguí que soplara mi silbato. El bárbaro y el troll se entendieron a las mil maravillas. Cuando acabó todo, recogí la pancarta del suelo. Podría serme útil después.

Cansado de tanto andar por el bosque, decidí sentarme en un tocón de árbol que, asombrosamente después, comenzó a hablar. Tras sufrir una locura transitoria, descubrí que se trataban de los gusanos de la madera; y les prometí traerles algo de caoba.

No había tiempo para el descanso y me encaminé hacia otra parte del bosque, hasta encontrarme con la excavación del doctor Von Jones, famoso arqueólogo. Éste, obsesionado con su teoría, me encargó también la búsqueda de algún fósil.

El bosque era grande y, en otro lugar del mismo, encontró a un leñador afligido. Éste me comentó que no podía cortar árboles y, tras verificar que no era manco, le pregunté por su problema. Al parecer, los magos, caprichosos y enfermos, además de barbudos y algo egoístas, habían lanzado hechizos para evitar la tala de los árboles; hechizos que únicamente un hacha de un mineral llamado milrith. Me entregó un detector de metales. Otro encargo más a mi larga lista.

Decidí seguir buscando hasta llegar a la inexpugnable fortaleza de los goblins. No pude entrar, pero recogí un papel del suelo delante de la puerta, que parecía la lista de la compra. Seguí caminando por el dichoso bosque hasta llegar a un torreón. Intenté tocar la campana, pero no funcionaba. Lo solucioné con el badajo, pues éste era su problema, y una larga trenza me aplastó de golpe. Me recuperé y subí por ella. Arriba había una bella princesa, que sin comerlo ni beberlo se me convirtió en una ¡cerda!

Ya estaba bastante harto del bosque y decidí irme al pueblo.

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Otra solución terminada por SkaZZ, que redactó este documento el 15 de Febrero de 1993; y que lo actualizó el 26 de Junio de 1998.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.