La Escuela: Las Paredes chorrean Sangre
Había un piano que tenía teclas negras y blancas, y algunas no sonaban. También había un poema escrito, el cual descifré con mucha dificultad: la clave estaba en las teclas que no sonaban, en el color de los pájaros del poema y en su orden. Sabiendo estas tres pistas importantes, la pulsación de las teclas fue sencillo: blanca de la izquierda, blanca de la derecha, negra de la derecha, la blanca que queda por pulsar y la negra de la izquierda.
Un medallón de oro, que había pasado desapercibido para mí, cayó al suelo. Pensé que debía ser la otra parte del mecanismo del reloj, así que lo puse allí. No pasó nada, debido a que no estaba conectada la puerta de la torre. Rápidamente, sin perder ni un preciado segundo, bajé al sótano y, en la sala de calderas, pulsé un botón rojo que activó dicha puerta. Entré por la puerta de la torre y salí hacia... ¡otra vez el patio! Estaba extrañado, aunque, de todos modos, el lugar era... ¿extraño? ¿diferente? Algo había cambiado.
Caminé hacia la puerta opuesta de la torre y entré, pudiendo ver como había cambiado todo. ¡Metal, sangre, olor a muerte! Si antes dije que me parecía macabro, me equivoqué... ¡esto sí era macabro! Fui a la puerta de enfrente, donde encontré un botiquín, una botella tonificante y un ventilador enorme. Salí y fui a un almacén, donde cogí una bola de color rosa y salí por una puerta al oeste. Iba por el pasillo y entré en la primera clase que encontré, descubriendo una tarjeta. Entré por otra puerta y salí otra vez al pasillo, yendo hacia otra puerta que daba a otro pasillo. Allí encontré la enfermería. Seguí por el pasillo y cogí una botella en un banco, volviendo después a recepción.
El cuadro que había visto antes: una puerta con dos cadáveres a los lados, ¡ahora era real! La abrí con la tarjeta y vi que daba a un pasillo, que seguí. Aparecí al final, más o menos, del pasillo del primer piso, y entré en el baño de los chicos. Un cuerpo mutilado parecía que lo custodiaba. En el suelo, había una escopeta recortada que no dudé en coger. Salí y entré en una habitación parecida a una sala de profesores, donde cogí una caja de munición cercana. Encima de la mesa, había muchos teléfonos y, cuando iba a salir, sonó uno. Lo cogí con ansiedad preguntándome si sería Cheryl... pero se cortó. Salí del lugar hacia la segunda planta del edificio.
Llegué corriendo y fui a la primera clase junto a las escaleras, donde cogí algo de munición y, en la clase de al lado, munición especial para la escopeta. Salí y entré a un nuevo pasillo por una puerta doble, donde entré al vestuario. Tuve un impactante momento y luego una llave de oro cayó al suelo. La tomé y acto seguido subí las escaleras para llegar al tejado. El silencio arriba daba más miedo que cualquier gruñido... aquí encontré una llave en un agujero y una válvula. No podía cogerla, así que puse la bola rosa que tenía cerca del agujero cercano a la válvula, para luego accionar la misma. La llave cayó al primer piso, y fui a recogerla.
Acto seguido fui al almacén de la biblioteca, donde usé la llave de oro que cayó para entrar. Cogí un botiquín que aquí había y entré a la biblioteca por una puerta al lado. Dentro, cogí algo de munición y leí un texto que me puso los pelos de punta. Salí rápido de allí y, en el pasillo, entré en la primera clase que vi. La abrí con una de las llaves que tenía y, dentro, tomé una botella tonificante en una silla. Salí y seguí por el pasillo algo perdido, hallando otra botella tonificante en un banco de allí. Bajé al sótano y, en el almacén, cogí algunos objetos útiles más. Después, entré en la sala de calderas.
Una puerta con pinchos me bloqueaba el camino, así que tuve que manipularlos con unas manivelas cercanas para poder pasar. Al final conseguí pasar, pero... ¡oh, dios, era enorme! Un gusano gigante comenzó a atacarme. Saqué mi recortada y, cuando abría la boca, yo se la cerraba con plomo. Acabé con él y tuve unos momentos de excitación. Luego, salí y, afuera, había una llave tirada en el suelo. Salí de la habitación y vi como todo había vuelto a la normalidad. Salí del colegio y pensé en dirigirme donde ponía la llave.
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¡Vaya pedazo de juego! Sí señor, digno de un relato de Stephen King o Michael Crichton. El juego es genial, y además sus secretos son de lo más escalofriantes. Bueno, SkaZZ, ha redactado esta guía y las imágenes las ha sacado de la web The Streets of Silent Hill. Insisto en que el juego es la leche.
Bueno, documento escrito en terrorífico HTML el 29 de junio del 2001.
Versión HTML para Zonadictos el 14 de noviembre del 2001 en plena huelga...