Todos contra Conroy Bumpus
Trixie y Bruno estaban, sin lugar a dudas, en Bumpusville, la mansión del magnate del country-western Conroy Bumpus. La casa era, en realidad, una copia casi exacta de Graceland, pero de peor gusto.
Tras pedir unos deseos en el pozo de los deseos de la mansión, nos dirigimos, una vez dentro de la mansión, hacia la puerta de la derecha. Allí, tras subirme al camión monstruo, alcancé el manual de la estantería con ayuda del aparato tan chulo que tenía con la mano de Jessie James. Tras una lectura peculiar, cogí la almohada del camión.
El manual trataba sobre el robot que limpiaba la casa al que, a fuerza de golpes, hice parar. Conecté sus cables y, cuando encendió la alarma, me dirigí hacia la sala de la derecha y al fondo. Allí había una máquina virtual en la que me conecté. En la realidad virtual, cogí la espada, acabé con el dragón y, buscando entre su corazón, conseguí una llave.
Tras ser echados por Lee Harvey, nos fuimos a la habitación de la izquierda. Allí, recogimos el retrato de John Muir y, después de unas experiencias sobrenaturales que Max me comentó después, fui a la otra habitación. Desconecté la alarma con ayuda de la llave y liberé a Bruno y Trixie, que estaban siendo esclavizados. Antes de irse, y dejando que Bruno y Trixie se escaparan, ante la insistencia de Max de que los encerráramos, Bruno me comentó que iba a asistir a la fiesta de los yetis en Savage Jungle.
Tras desaparecer, desaparecimos nosotros también hacia ese lugar en Savage Jungle.
Allí, nos encontramos con nuestra estrella preferida de las películas de la serie B, Evelyn Morrison. Tras hablar con ella, nos entregó dos folletos de dos lugares: el Mount Rushmore Dinosaur Tapit y el Celebrity Museum Vegetable.
Primero nos dirigimos hacia lo segundo.
En el Celebrity Museum Vegetable, lo que se vendían eran vegetales con la forma de algún famoso. A la asistenta presente, le pedí que nos hiciera uno de John Muir, para lo cual le entregué el cuadro. Cogí la cabeza vegetal de Conroy Bumpus, la cual me dio una idea.
Nos fuimos a Bumpusville y en la sala del camión monstruo, conseguí el tupé imitando a mi héroe favorito, y no digo el Fary, sino Indiana Jones, cambiando el tupé por la cabeza vegetal de Conroy. Todo salió, a la contra, perfecto.
Volví a por mi cabeza vegetal de John Muir, y la conseguí.
En el Mount Rushmore Dinosaur Tapit, en la zona de los dinosaurios, Max se puso a roer la piel del mamut que me entregó.
Luego, usé el aparato del dinosaurio para que éste abriera la boca y le coloqué la cuerda. Seguidamente, le puse la cuerda a Max y le lancé hacia el coche. Él cerró la puerta y nos pudimos quedar con el dichoso diente de dinosaurio.
Yendo hacia arriba, encontramos una bañera y un chico que, si no fuera porque el padre medía tan o casi igual de alto que el Rushmore, habría estado ya nadando en la piscina de alquitrán, pero del revés.
Nos subimos y allí encontramos a la encargada que, además de hacerme proposiciones indecentes, nos dejó usar el equipo. Me cambié en el biombo y a mi aparato tan chulo con la mano de Jessie James, le añadí el vaso grande que me había encontrado tiempo atrás en Snuckeys. Me tiré y recogí un poco de alquitrán de la piscina con ayuda de mi aparato. Me cambié otra vez y volví a Savage Jungle.
Una vez allí, entramos. Nos formamos un disfraz con ayuda del disfraz, el alquitrán, la piel de mamut y el tupé de Conroy. Por último, sobornamos al yeti de la entrada dándole la lima. Nos cambiamos en la cabina telefónica y entramos dentro.
Escuchamos atentamente el discurso del Jefe yeti, y después nos hicimos con el vino. Era de 1991, así que sólo nos quedamos con el corcho. Pero no podíamos sacarlo. Abrimos la puerta del fondo y cogimos el picador de hielo. Parecía que era un buen momento para volver a La Bola de Cuerda más Grande del Mundo.
Subimos donde estaba ese pedazo de trozo de cacho de porción de ser mental que, usando sus poderes, ya nos había dado la llave inglesa doblada. Ahora, le imponíamos un reto más grande que era el picador de hielo. Lo consiguió y nos dejó mal.
Nos dirigimos a toda velocidad al Vórtice del Misterio, pero no era para visitar a Shuv-Oohl, sino para usar la máquina del vórtice. Nos subimos y, en plena experimentación, quité el corcho a la botella con el picador de hielo, se lo puse al frasco que era una miniatura del vórtice, y capturé con el toda la energía del mismo.
Volvimos a Savage Jungle y nos pusimos el disfraz, y nos metimos por la puerta del fondo. Abrimos la puerta del refrigerador. Al abrir la puerta del fondo de esa habitación, apareció Conroy Bumpus con un aparato eléctrico con muy malas intenciones.
Conroy mandó a Harvey a por la red para capturarnos, pues creía que éramos un yeti. Mientras él no estaba, me quité el disfraz escondiendo a Max en él. Harvey volvió con la excusa de haberse dejado la red en Bumpusville. Entonces a Conroy se le ocurrió una idea brillante, a su manera, que era disfrazarse de yetis y, para ello, se metieron en el refrigerador. Ordené a Max que lo cerrara, el cual se había desplazado hasta allí usando sus técnicas de comando. Los dejamos encerrados y, lo mejor, congelados.
Entonces fue cuando llegó el Jefe yeti y, tras explicarle unas cuantas cosas, nos nombró Yetis Honorarios. Más tarde, después de habérselo dicho a todo el mundo que estaba allí presente, nos mencionó que deberíamos ayudar a Bruno a resolver los cuatro misterios yeti. Estos misterios, estaban colocados en cuatro tótems en un orden que no importaba en absoluto. Así pues, deduciendo los dibujos, le dimos al Jefe yeti los siguientes objetos: el poder universal y místico del Vórtice del Misterio, que era el primer tótem; el diente de los años antiguos del dinosaurio del Mount Rushmore Dinosaur Tapit, que era el segundo tótem; la cabeza vegetal del carismático John Muir del Celebrity Vegetable Museum, que era el tercer tótem; y el líquido para el cabello de la almohada de Conroy Bumpus conseguida en Bumpusville, que era el cuarto y último tótem.
Tras un final tan espectacular como horroroso, cerramos este informe los agentes:
Historias de la carretera
Sam & Max
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Otra de las grandes soluciones redactadas por ese aventurero con ganas de camorra gráfica: SkaZZ. Documento redactado el 21 de Noviembre de 1994, y remodelado en 1998.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.