De Visita
Antes de salir de nuestra oficina, cogí el dinero del agujero de las ratas, que es donde lo guardábamos. Un poco más a la derecha, Max le dio el sándwich a las hormigas. Por último, cogí la bombilla oscura que había en el armario y salimos de la oficina.
Afuera, vimos el típico tratamiento a todos aquellos que me quieren hacer algo. Max le dio el empujoncito para que el tipo viera la madera del suelo, sino fuera porque era cemento puro.
Una vez fuera del edificio, encontramos al mensajero, un gato. Se tragó las órdenes y, si no hubiera sido porque Max le aplicó su toque, no las hubiéramos conseguido.
Según nuestras órdenes, debíamos dirigirnos al Carnaval por desaparición.
Cuando llegamos por fin al Carnaval, nos encontramos con dos tipos de aspecto estrafalario, por no decir hortera. Se trataba de Conroy Bumpus, una joven estrella y promesa de la canción en el estilo country-western; y Lee Harvey, un matón de poca monta que hacía de guardaespaldas de Conroy, no por lealtad sino por dinero.
Parecía que el tomate estaba dentro, pero un tipo, con complejo de lanzallamas, no nos dejaba pasar dentro. Le mostramos las órdenes que, al parecer, fueron inmediatamente consumidas por el tipo. Tras esto, nos dejó pasar sin ningún problema.
Dentro, tuvimos el placer, o asco, de hablar con los hermanos siameses Huckman, los cuales nos pidieron encontrar a sus dos famosas atracciones: Bruno el yeti, que misteriosamente había escapado de un bloque de hielo; y a Trixie la mujer jirafa, que había desaparecido al mismo tiempo que Bruno. Esto me olía mal, y era que Max tenía ganas de ir al servicio y no llevaba pantalones. ¡Ufff! Antes de largarnos, decidí coger la mano de Jessie James que estaba dentro de un tarro de cristal, y el pelo de Bruno que había en el bloque de hielo; para después salir por la parte de atrás.
En la zona de los juegos, cogí una lente de un juego roto y me puse a jugar a algo políticamente incorrecto, pero igual de divertido, el Golpe a la Rata. El juego era sencillo: golpear todas las ratas que pudieras y conseguir, como mínimo, veinte ratas un chichón en la cabeza. Como premio me dieron una bonita linterna. A la izquierda de aquel lugar, estaba el Túnel del Amor, al que Max y yo decidimos montarnos.
Dentro no se veía ni una mosca con gafas, pero usando mi linterna y la bombilla adquirida en nuestra oficina, pudimos divisar un panel de mandos. Así pues, le enseñé a Max lo que significaba la electricidad con un poco de agua en la cara. Todo se paró momentáneamente y nos bajamos. Nos desmontamos en la zona de los Reyes más famosos, que suelen ser los peores. Tiré de la barba de Enrique VIII, que fue quien inventó el afeitado rápido. Pasamos por la puerta que se abrió ante nuestros ojos.
Entramos en la casa del Hombre-Topo. Tras hablar con él, y darme unas cuantas razones para partirle las piernas, me prometió más información por algo de alimento con sustancia.
Los únicos establecimientos en los que se podía comprar algo sin que lo que comprarás tuviera ojos, era Snuckeys. Había varios en todos los Estados Unidos y, aunque los empleados tenían la costumbre de saludar al público, todo parecía normal. Nos fuimos a cualquiera y, justo en la puerta, recogimos un vaso gigante de Snuckeys puesto que había que reciclar. Al entrar, divise unos caramelos Peta-Zeta que podían serme útiles después. Tras pagarlos, hablé con el encargado hasta que pude comentarle lo de la mano de Jessie James metida en un tarro de cristal, para que me la sacara (¡la mano!). La sacó, no sin demostrar cierto falso esfuerzo, y hablé de otros asuntos como Bruno y Trixie. Max, que ya empezaba a calentarse, me pidió ir al baño, para lo que tuve que pedirle la llave al encargado, misteriosamente tenía una lima como llavero. Salí fuera a esperar a Max y, una vez que salió del servicio, hablé con él para quedarnos con la lima.
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Otra de las grandes soluciones redactadas por ese aventurero con ganas de camorra gráfica: SkaZZ. Documento redactado el 21 de Noviembre de 1994, y remodelado en 1998.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.