En Misión de Paz
Los miembros del Consejo, reunidos ante el rey Rajah, pensaban distinto sobre el conflicto. Hay quien opinaba que había sido un error enviar una misión de paz y que hubiera sido mejor no preocuparse por el problema de los humanos, y que la desaparición de Reeshaka y la muerte de los demás miembros de la expedición exigía una venganza que sólo podía calmarse con la guerra. Kreesha opinaba que detrás de esta lucha se escondía la mano de un demonio, y Rakeesh comprometió su honor a traer la paz a la región. Rajah le concedió unos días para que resolviera el conflicto. Si a su vuelta la situación no había cambiado, Tarna iría a la guerra. El poblado de los Simbani se encontraba a día y medio de camino, y una vez allí, después de saludar a Elder que vigilaba las puertas de la aldea, fuimos recibidos por nuestra amiga Uhura. Nos condujo a la tienda del Laibon, el jefe supremo de los Simbani, y en su presencia Rakeesh sugirió que el jefe de los Hombres-Leopardo y él deberían reunirse ante el Consejo de Tarna para resolver pacíficamente sus diferencias. Pero el Laibon explicó que los Hombres-Leopardo habían sido enemigos de los Simbani durante años, les acusaba de moverse sólo de noche y utilizar la magia contra sus guerreros, y dijo que habían robado la Lanza de la Muerte, objeto sagrado para los Simbani. De nada sirvieron mis palabras para cambiar la opinión del Laibon. Finalizada la conversación, me reuní con Rakeesh y Uhura en la tienda de esta última. Hablando con mis dos amigos, descubrí que la Lanza de la Muerte era el objeto que identificaba el poder del Laibon y que el jefe de los Simbani no hablaría de paz hasta que fuera devuelto. Después de asistir a una fiesta en nuestro honor por la noche, Rakeesh y yo fuimos conducidos hasta otra cabaña donde mi amigo me dijo que regresaría a Tarna a la mañana siguiente para estar con Rajah e impedir que declarara la guerra y para saber si Kreesha había averiguado algo nuevo sobre los demonios.
Rakeesh se extrañó ante el conflicto, ya que los Hombres-Leopardo vivían lejos del poblado de los Simbani, en una ciudad situada en la jungla a varios días de camino hacia el Este, y no tenían razones para atacarles. Además, las dos tribus no tenían intereses comunes: los Simbani eran pastores nómadas de la sabana y los leopardos se movían de noche en la jungla y utilizaban la magia. Rakeesh me pidió que me quedará unos cuantos días en el poblado y opinó que localizar tanto la lanza robada como a su hija Reeshaka, que él creía aún con vida, serían las claves fundamentales del misterio.
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Otra excitante redacción de ese chico llamado SkaZZ, que después de dejar algunos estudios de magia de Octavo Nivel, y de leerse algunos libros del gran autor Terry Pratchett, ha decidido hacer esta solución. Documento redactado el 17 de Agosto de 1996, y mejorado el mismo año.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 12 de febrero del 2002.