Capítulo V
PIERRE
Tras participar en un concurso de tiro de arco y ganar las dos rondas, Agnés le dio a beber una poción y le robaron.
JACQUES
Al primer monje que entró le dijo que quitaría el sello del pergamino, y no le dijo nada sobre imposible. Calentó el estilete lo justo para pasarlo por debajo del sello y que éste no se rompiera.
ROSEMONDE
Sin que el chaval se diera cuenta, la chica le robó el estuche y, mirando debajo de la mesa, a la derecha, encontró la carta.
Yo, Guillaume de Nogaret, caballero del rey y guardián de los sellos, ante a todos aquellos que leyeren la presente misiva, confieso en el fondo de mi conciencia que en el año del Señor de 1303, acudí a Anagni, al palacio del Papa Bonifacio VIII por orden del rey de Francia. En aquel tiempo me acompañaron las tropas bajo las órdenes de los hermanos Etienne y Sciarra Colonna, los cuales, por iniciativa propia detuvieron y maltrataron al Papa, lo que según dicen, provocó su muerte prematura.
Tal desdichado percance me fue atribuído personalmente, puesto que, tiempo atrás había probado ante la Justicia que Bonifacio se había demostrado culpable de innoble proceder de brujería y de prácticas de adivinación, y que había defendido la herejía llegando incluso a negar a existencia de Dios ante testigos.
Varios años más tarde llegué a saber que los testigos que hice comparecer en los tribunales para probar la culpabilidad del Papa, en verdad habían sido comprados por los mencionados Colonna, y que sus declaraciones eran totalmente falsas.
Advertí sin pérdida de tiempo al soberano, de la falsedad de tales testimonios, sin los cuales, las acusaciones contra Bonifacio VIII eran totalmente injustas, pero el rey Felipe me instó entonces a guardar silencio, ya que la suerte de este Papa, que pretendiera en su día a excomulgar al rey de Francia, serviría para persuadir a sus sucesores de inmiscuirse en los asuntos reales.
Confieso también que el rey me procuró a cambio de mi silencio el perdón del Papa Clemente V.
Ante mi inminente muerte, deseo lavar mi alma de todo pecado proclamando la verdad de mis acciones y de las de su Santidad Bonifacio VIII mediante la presente confesión realizada el día de los Santos Inocentes del año del Señor de 1312.
Y se acabó, SkaZZ terminó este engendro de aventura. Es bonita pero... no sé, sigo prefiriendo gráficos en 2D. Es mi opinión, pero gueno. Dedicada esta guía en especial a Kitiara/Kassandra/BUFFY (vamos, a ti Laura), que se la merece por aguantarme.
Documento escrito en HTML made in Spain el 18 de diciembre del 2000.