La Isla de los Lestrigones
Ignorante de las mentiras de Poseidón, llegué a la isla de los Lestrigones, donde fui recibido por unos mercaderes. Tras la charla, fui a la tienda y hablé con Boros (el mercader de blanco) el cual me propuso una argucia para acceder al palacio de los Lestrigones: hacerme pasar por esclavo. Acepté, y tras cambiarme de ropa me llevó al elevedor que llevaba a los esclavos antes sus amos: los terribles Lestrigones.
Una vez allí, me dirigí hacia el puente ocultándome tras las rocas, y esperé a que pasaran para cruzarlo. Al hacerlo, me dirigí a la parte derecha del complejo, y esperé a que el guardia de la puerta se moviera para entrar al palacio, donde me deslicé en silencio hacia la habitación de los esclavos. Allí empecé a liberarlos, pero fui sorprendido y llevado ante la presencia del rey de los Lestrigones, que me informó de que Ulises nunca había estado allí. Maravillado por la perfidia de Poseidón, decidí no volverle a hacer sacrificios en toda mi vida, y descansar hasta el día siguiente para poder escapar. La oportunidad se presentó muy pronto. Cuando me llevaron a la cocina, cogí la cuerda y el cráneo con cuernos, y salí al balcón. Una vez allí, los uní, los arrojé contra un tronco de la empalizada y bajé hacia el puerto. Al llegar, recogí mis cosas, fui a la torre de la derecha, rompí el cuerno con el que se daba la señal de alarma, y huí rápidamente de la isla.
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Solución redacta de nuevo por el mago SkaZZ, al que este juego le pareció sobervio, fantástico, muy bueno e incluso mejor que el DarkEarth, salvo que es un pelín corto. Aún así, muy buena ambientación y la lucha con los Cíclopes es la caña. Quiero dedicar esta Solución especialmente para una chica de La Coruña, para Pamela Novo Franco, que con sus cartas siempre crea una sonrisa en mi rostro. Gracias chikiña.
Documento escrito en mitológico HTML el 16 de octubre del 2000.