La Fábrica de Muebles
Mientras me largaba, encontré en un andamio a un curioso personaje que vestía una cazadora amarilla. Me quedé intrigado por su anormal aspecto algo prohibido en Neutrópolis, inicié con él una conversación dándole la taza de café para romper el hielo. Me enteré de todo gracias a él y bajé a la calle sin problemas. Utilizando el callejero de Neutrópolis, llegué a la fábrica de muebles sin tener ningún problema. Entré por la puerta principal y expliqué a la secretaria mis ganas de tener el trabajo ofrecido, pero ella explicó que necesitaban a gente con excedencia de peso. Me coloqué la camiseta y pude despistar a la secretaria y pasar adentro. Me dijeron que esperara en la sala de espera al Sr. Blinker.
Allí descubrí, en el sofá, un dispositivo parecido al de mi apartamento. Después, me fijé en un extraño modelo de cafetera el cual no quería funcionar. Me bebí el café preparado y desencadené tal estropicio que llamé la atención del Sr. Blinker. Pero, lejos de enfadarse el tipo, me cubrió de gloria y me llevó a su oficina en el corazón de la fábrica. Me ofreció trabajar como miembro del departamento de pruebas y me autorizó a moverme con total libertad por cualquier rincón de la fábrica.
Cuando me dejó solo, me puse a enredar con la radio y me quedé con su receptor de corriente y con el emisor que estaba emplazado en el enchufe de la pared. Fui al baño donde me subí a la taza del W.C. para llegar a un núcleo de túneles y hacerme con un cinturón, y ver una trampilla en el techo de la oficina. Desde allí, me las apañé para hacerme con unos trozos de madera en una urna de cristal. Me fui de los conductos, atravesé la cantina y en los vestuarios rescaté dos libros en las taquillas, para acto seguido irme a los dormitorios.
Allí encontré una batería, muy útil para conectarla al receptor cuando ésta estuviera conectada al emisor, y la corriente al cable. Así restablecí el suministro a una de las camas desocupadas. Puse después los trozos de madera en la cama para llamar la atención del guardián, quien se quedó sopa cuando se acercó a ella. Sin vigilancia, fui a las máquinas trituradoras, donde puse el cinturón junto al extintor para mantener pulsados unos botones y luego para vaciar su contenido. El extintor se quedó tan seco, que pude llevármelo encima. Tras manipular por último la caja de controles, me subí a la cinta transportadora para ir a la parte trasera y hablar con mis rebeldes colaboradores.
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Otra solución redactada por SkaZZ (también conocido como Rincewind) en un mundo muy normal. El juego es corto y encima está en inglés (no creo que haya traducción), pero la historia engancha de principio a fin y tiene unos gráficos muy bonitos. Salu2 para los de siempre: Bowen, Celeborn, Brice, Kapo, Archer, BUFFY, Duna, Pal, Picador, Rage, Capacuras, a toda la gente del canal #cybers-madrid de Globalchat y a los colegas del canal #paraiso_aventura del Hispano.
Documento escrito en HTML el 27 de agosto del 2000.