Charlotte, electrizante
De nuevo en los baños de barro, encontré otra belleza disponible. Hablé con ella hasta que descubrí que se llamaba Charlotte Donay, y que me haría pasar un buen rato si le conseguía unas pilas alcalinas.
Me subí al carro del conserje hasta la zona reservada a empleados. Allí, como el conserje quería fumarse un cigarrillo, le entregué la cerilla. El momento en que se lo estaba fumando, lo aproveché para desconectarle el motor con la llave inglesa. Al volver, le sujeté la linterna y, rápidamente y con ella en las manos, le quité las pilas.
Se las di a Charlotte, y ella me pidió que traspasara la puerta, que estaba cerrada con un mecanismo de seguridad electrónico. La leche en tecnología, claro.
Acudí al centro de maquillaje, ahora desierto, y cogí un cable del suelo. Lo mordí para pelarlo y me volví a los baños de barro. Lo manipulé otra vez y lo enchufé. Luego, lo metí en la cerradura electrónica provocando un cortocircuito.
Tras una experiencia electrizante con Charlotte, obtuve dos recuerdos: un colgante y una perla que apareció misteriosamente al lado de los aparatos de rayos uva.
« Thunderbird, una chica de armas tomar | Gamie, un peso pesado »
De nuevo la genuina solución de SkaZZ (ó Rincewind en el IRC) para todos los adictos a las aventuras gráficas. Documento redactado el 14 de febrero de 1995, y mejorada en 1998.
Salu2 a los compañeros del canal del IRC #monkey-island, y un abrazo.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.