El templo del agua
Tras una lucha espeluznante vencéis al chamán y su mascota gigante y os enfrentáis al siguiente problema: Hernán Cortés quiere entrar en El Dorado y debéis sellar la entrada. Para conseguirlo necesitáis hacer que el agua fluya por el Templo del Agua, que está en los dominios del malvado chamán. En esta ocasión, cada uno se irá a un extremo del templo.
Empiezas con Tulio. Lo primero es explorar el templo tranquilamente, para familiarizarte. Te llama la atención un par de salas con grandes trampillas y palancas que las abren. Ya harás uso de ellas en su momento. Por las salas a la derecha de la entrada vas recolectando piñones de rueda. Uno lo verás en una sala con una compuerta de agua, sobre una alfombra. El segundo piñón está en una sala que hace esquina, a la derecha del todo, bajo un mosaico. El tercero está medio tirado en una sala contigua a la de la esquina. Con los tres piñones en tu poder, te diriges a la sala que está a la izquierda del todo. Allí verás dos puertas selladas que solo se abrirán si posees una joya del Sol y el Ojo del Mal. También verás en la esquina superior izquierda un mecanismo al que, curiosamente, le faltan tres piñones y que permite activar la bomba de agua. Al colocarlos una moneda con un sol caerá misteriosamente del techo. Cuando te acerques a la puerta del centro se abrirá puesto que tienes una moneda solar. Dentro hay una horrible figura de un jaguar y una palanca tras unos barrotes. Decidido, te acercas a la verja y el jaguar cobra vida...
Ahora la acción cambia a Miguel. Te diriges a una de las salas con trampilla en el suelo, la que tiene una cara dorada con una joya azul en un ojo. Con tu espada la arrancas de la cara y, en la sala contigua, desatascas la compuerta del agua con tu espada a modo de palanca. A continuación te diriges a la sala de la bomba de agua, a la izquierda del todo. Puesto que llevas el Ojo del Mal, puedes cruzar la puerta sellada de la derecha. Así es como desatascas la segunda compuerta de agua. La tercera se encuentra en una sala con otro jaguar de piedra. Al igual que le ocurrió a Tulio, en cuanto te acercas a mover la compuerta, la estatua cobra vida.
Volvemos a manejar a Tulio, al filo del infarto. No se te ocurre otra cosa más que correr (con el botón Z por defecto). Se trata de llegar hasta la sala de la trampilla de la derecha y tirar de la palanca cuando el jaguar esté sobre ella. La sala de la trampilla de la izquierda está de adorno, para despistar, porque la palanca está junto a la puerta y el jaguar siempre te cazará antes de pisar la trampa. Una vez que te libras del monstruo, las rejas que bloqueaban la palanca que activa la bomba de agua quedan abiertas.
De nuevo, hay que repetir la misma jugada con Miguel y llevarlo hasta la sala de la trampilla que está más a la derecha.
NOTA: A veces, el jaguar se despista y no te encuentra. Lo sabrás porque la música frenética de tam-tam se detiene. Cuando eso ocurre, debes acercarte a la puerta por la que el jaguar debe aparecer. Supongo que es un error del juego o a lo mejor han querido dejar constancia del mal olfato de los jaguares de piedra...
Ahora que ha pasado el peligro, con Miguel y su espada abres la última compuerta de agua, en el lugar donde el jaguar te atacó. Al salir de la sala del Ojo del Mal, te reúnes con Tulio y juntos tiráis de la palanca de la otra sala del jaguar para activar la bomba de agua.
Tan solo te queda disfrutar de la última escena del juego.
Guía cedida por Minotauro (http://www.laberintominotauro.tk/).
Última Revisión 27 de marzo de 2004.