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King's Quest VII: The Princeless Bride
  • Fecha de salida: 1994
  • Desarrollador: Sierra
  • Distribuidor: Vivendi Interactive
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Castellano

Capítulo I: ¿Dónde demonios estoy?

Valanice: Aterricé en un paraje totalmente desierto, ni un alma. Bueno, salvo un maldito conejo que no paraba de incordiarme de vez en cuando. En aquellos yermos parajes, cogí un trozo de mi vestido que se me enganchó; y en otro lugar encontré un dichoso palo que, unido a lo anterior, conseguí formar una especie de bandera. Luego, me interné en el desierto hasta encontrar a un espectro, con el cual conversé. Me daba pocas esperanzas de vida, aunque me comentó que la puerta tenía forma de cabeza. Me encaminé hacia dicha puerta y me fijé bien en que necesitaba dos trozos de una llave.

Fui al Templo primero, donde dentro tuve que engañar a un escorpión gigante con ayuda de mi bandera. Tras ello, me dediqué al ídolo. Coloqué la piedra azul en su mano más baja, la amarilla en la alta, y la roja en el hueco más cercano por la izquierda del ídolo; es decir, por mi derecha. Tras esto, conseguí el primer trozo de llave.

Pero aún me faltaba un trozo más de llave. Me encaminé hacia una estatua que representaba la Luna y el Sol, y en cuyos pies se hallaban unas instrucciones. Me encaminé hacia una cueva donde, en su interior, hallé una maceta de arcilla y una cesta, la cual contenía dentro una semilla de maíz. La semilla la puse afuera, a la salida de la cueva, en un lugar donde caían unas gotas. La planta creció rápidamente y, tras mi sorpresa, decidí adquirir de ella una mazorca de maíz. Volví donde estaba la estatua, y llené con mi maceta agua de un estanque, salada. Luego, la puse en el recipiente de la estatua, lloré con ayuda del peine en el cuenco de la estatua, y puse la mazorca en su mano. Seguí estas instrucciones paso a paso hasta que obtuve agua fresca, la cual recogí con la maceta. Esta agua, agua dulce, se la llevé al espectro quien, supuse, tendría sed. Acerté y él me llevó a su cadáver, desde donde pude recoger una trompeta y un reductor de bichos.

En un lugar, encontré la casa de un anticuario, con el cual conversé unos instantes. Al parecer, un conejo, un tal Chacalope, le había robado sus gafas. El conejo salió a burlarse a mi cara, y fue cuando mi paciencia desbordó el vaso. Gracias a la trompeta, le hice destrozar sus lindos oídos, consiguiendo las gafas del anticuario y un trozo de pelo. Le entregué las gafas al anticuario, quien accedió a negociar conmigo. Yo, bastante contenta, me acerqué donde estaba el maíz para obtener una semilla de calabaza, la cual cambié al anticuario por una piedra turquesa de color azul. Cerca de la casa del conejo, pude ver unas pinturas rupestres que desvelaban pistas, las cuales eran acerca del estanque de la estatua. Una vez allí, miré por el estanque viendo que había algo en el fondo. Me acerqué a la estatua, y tal como mostraban las pinturas, seguí las nuevas instrucciones: alinear las piedras de su collar, girar la muñeca de la estatua, y girar la cabeza de la estatua. Aquello vació el estanque, y, una vez abajo, me fijé en la bandeja de ofrendas y coloqué la piedra turquesa; pudiéndome llevar después el otro trozo de llave que me faltaba.

Con todo ello, me dirigí a la puerta por donde crucé, aunque no me esperaba encontrarme con algo tan espantoso al otro lado...

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Otra solución redactada por Rincewind o SkaZZ, sobre un juego que es una verdadera m... mierda. Vaya asco, penoso y triste, y sin comparación con King's Quest VI; que ese si que era una maravilla. Documento redactado el 14 de noviembre de 1995, traducido del inglés.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.