Participio
Al llegar a la Isla de la Bestia, me encontré con un raro animal. Le di la frase, la cual él terminó. Se encariñó conmigo y me lo llevé. Siguiendo el camino, encontré otro desafío: un estanque hirviendo, el cual enfrié con mi lechuga congelada. Al otro lado, me hice con una lámpara colgada de la rama de un árbol. Continué hacia el norte, donde encontré un jardín; sin embargo, me fijé en que una estatua se movía, con una flecha, según mis pasos. Omitiendo los servicios del jardinero, el cual era Shamir, cogí un ladrillo y me fui de la isla hasta la Isla de la Corona.
Volví a la Casa de Empeño, donde el hombre de negro discutía con el tendero. Al tendero, tras hablar algo con él, le cambié el ruiseñor mecánico por la flauta. Volví a la Librería donde conocí a Jollo, el bufón de la Isla de la Corona. Como no se fiaba mucho de mí, le entregué el anillo real para mantener una conversación con él. Tras enterarme de algo más, Jollo se fue al castillo. Le seguí hasta que entró, y luego volví al cruce de caminos, donde estaba el ruiseñor al que yo, claramente, asumí como Sing Sing, el ruiseñor de Cassima. Le entregué mi anillo, y curiosamente me fijé en una extraña serpiente en el árbol; Shamir supe después. Sing Sing me entregó, de Cassima, su cinta del pelo; la cual, examinándola detenidamente, tenía un cabello suyo. Así pues, volví a la Isla de las Maravillas.
Aquí, entregué a Bookworm a mi amigo Participio. Bookworm, agradecido, me entregó un libro muy valioso y muy raro.
Continué hasta el jardín, donde distraje a todos con la flauta para capturar un agujero-en-la-pared, en dos intentos. Así, me fui a la Isla de la Corona, de nuevo.
En la Isla de la Corona, leí el libro de Bookworm antes de cambiárselo al librero por el libro de magia. Rebuscando en los estantes, además hallé un libro de poesía al que se le cayó un trozo de papel. Lo cogí y el Alí me lo dejo quedar. Volví al cruce, donde entregué el poema a Sing Sing; y Cassima me entregó una nota aclarando la situación:
Queridísimo Alexander:
¡No puedo creer que estés aquí, amigo mío!
¡Por favor, por favor ten cuidado! Abdul no
permitirá que nadie estropee sus planes.
Alexander, ten mucho cuidado con el genio de
Abdul y no te arriesgues. Yo estoy bien y
sobreviviré si puedo encontrar algún medio
de defensa. No hagas nada para intentar
llegar a mí. No debes arriesgarte otra vez por
mí.
En deuda con tu familia,
Cassima
Sus palabras no iban a hacer que yo cesase en mi empeño de salvarla, así que me dirigí a la Isla de las Maravillas por cuarta vez.
Volví al jardín donde tomé un tomate podrido y, de una silla, una taza de té. Leí el libro de hechizos, y, dando la botella de leche a un bebé, recogí unas lágrimas con ayuda de mi lámpara.
En el pantano, intenté coger algo de lodo, pero, según un palo, lo que cogí fue fango del pantano. Enfadado por las burlas del palo, fomenté una discusión entre el tronco y el palo, entregando al primero el tomate podrido. El palo contestó con lodo, el cual pude recoger al finalizar la pelea con tranquilidad, y con mi taza de té. Con esto, volví a la Isla de la Corona.
Solución redactada por el mago SkaZZ. Me gusta mucho más el camino difícil, pues el fácil es bastante absurdo y triste. Bueno, que se le va ha hacer... documento redactado el 6 de octubre de 1994, y mejorado el 7 de agosto de 1996.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.