La Ciudad de los Seres Alados
En la Isla de la Montaña Sagrada, me hice con una bella flor y una negra pluma. En la pared estaba escrito un mensaje, el cual, gracias a unos libros que me leyó de pequeño un mago llamado Rincewind, pude descifrar; al igual que el resto de mensajes.
Ya en la cima, me encontré con una vieja. Me decía que ingiriese una hierba mora voladora, la cual, según ella, me haría volar. El brillo en su ojo me recordó al genio de Abdul, Shamir. Omitiendo sus peticiones, avancé hasta la fortaleza. Allí fui detenido por superar los Acantilados Lógicos, y, en definitiva, por ser un humano. Así pues, me llevaron ante la presencia de Lord Azure y Lady Aeriel, los dueños de la Ciudad de los Seres Alados. Hablé con ellos, quienes me comentaron las noticias del visir, el cual tenía que ver algo con la desaparición de Cassima, y sobre su preocupación por el rapto de su hija Celeste por un minotauro, el cual la iba a sacrificar para comérsela. Yo, pues me daba la vida en ello, acepté sin condiciones el encargo.
Liberado, me fui a la Isla de las Maravillas.
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Solución redactada por el mago SkaZZ. Me gusta mucho más el camino difícil, pues el fácil es bastante absurdo y triste. Bueno, que se le va ha hacer... documento redactado el 6 de octubre de 1994, y mejorado el 7 de agosto de 1996.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.