La Ciudad
Cedric condujo a Graham hasta la casa de Crispin, donde también habitaba él. Graham habló con Crispin dentro de su casa sobre lo sucedido y, éste, le entregó una varita mágica y le dio unos cuantos consejos; útiles para acabar con Mordack. Tras acabar la conversación, Graham salió de la casa de Crispin con dirección al pueblo; se fue hacia el sur y, en un cruce de caminos, fue de nuevo hacia el sur.
El pueblo era un lugar principalmente de compras, donde artesanos, tejedores y demás personas del gremio trabajaban por una vida digna. Nada más llegar, el rey habló con un hombre que estaba arreglando una rueda, el cual le comentó sus desdichados problemas. Después, entró en tres tiendas preguntando por tres objetos: en la sastrería, por una capa de piel; en la juguetería, por un trineo; y en la zapatería. Al salir, donde antes estaba el hombre de la rueda, Graham encontró una moneda de plata, y en un barril, un pescado.
Tras salir del pueblo, Graham se encaminó por el oeste hasta una pastelería donde, tras ver una discusión de madre a hijo, compró un sabroso pastel de crema.
Continuando sus andaduras por el oeste, pasando una taberna y un pajar, Graham halló a un oso molestando un panal de abejas. La primera reacción de nuestro rey fue tirarle el pescado al oso, consiguiendo ahuyentarlo y, de paso, conseguir el agradecimiento de la Reina de las Abejas. Así, Graham consiguió un poco del panal de dichas abejas. Antes de irse, nuestro héroe se hizo con un palo.
Hacia el norte, Graham encontró a un lobo atacando a unas hormigas. Graham, sin pensarlo, lanzó el palo encontrado anteriormente al lobo, y así conseguir el agradecimiento del Rey de las Hormigas; el cual le promete su ayuda.
El camino de Graham fue hacia el norte, donde había un campamento de gitanos, y después ocho veces hacia el oeste hasta hallar un oasis. Tras beber un poco del oasis, Graham se ocultó en una roca tras oír los cascos de algunos caballos. Tras ver irse a los jinetes, Graham fue hacia el norte donde encontró una gran puerta, la cual le fue imposible abrir. Tras varios intentos sin lograr nada, Graham se encaminó al sur, sur, sur, oeste, oeste donde encontró otro oasis del que beber. Siguiendo el camino sur, sur, sur, oeste Graham llegó hasta el campamento de los bandidos. Tras beber agua de la jarra, entró en la tienda más pequeña donde había un bastón y un bandido. Con mucho cuidado, Graham se hizo con el bastón sin tocar al guardia. Fuera, Graham tomó agua de la jarra y siguió la dirección este, norte, norte, norte hasta llegar de nuevo a un oasis. Tras beber agua, el rey se fue hacia el este, este, este donde encontró un esqueleto. Tras coger una bolsa, casi entre vómitos con lo cruel de la imagen, se encaminó por el norte, este, este hasta llegar a un oasis donde bebió más agua. Luego, Graham se fue hacia el oeste, oeste, oeste, norte, norte donde se hallaba la puerta, y un oasis donde bebió algo de agua. Con ayuda del bastón, Graham abrió la puerta y, adentro, rápidamente o se hubiera quedado encerrado, cogió una moneda y una botella. Tras salir y beber un poco de agua en el oasis, Graham se encaminó hacia el este hasta el campamento de los gitanos.
Aquí, entregó su moneda a un hombre para que le dejara pasar a ver a la adivina. La adivina le explicó que un tal Mordack ha secuestrado el castillo y a sus habitantes; es decir, a su familia. Los ha hecho pequeños y los retiene como rehenes. Al final, y para su protección, le entregó a nuestro rey un medallón mágico. Una vez fuera, Graham se encaminó dos veces al sur y una al este, encontrando la taberna y el pajar. Graham, en un intento, examinó el pajar sin mucho éxito, pero gracias a la ayuda del Rey de las Hormigas le ayudó a hallar una aguja de oro.
Tras esta gran suerte, el rey se fue hacia el este donde vio como una rata era perseguida por un gato; y sin perder tiempo, Graham le tiró la bota al gato para hacerle retroceder y asustarle. La rata también le prometió su ayuda. Graham se fue al norte, donde encontró a un triste príncipe llorando al cual, Graham, intentó consolar. El motivo de su tristeza era la desaparición de su amada, lo cual asumió el rey como otra misión. Yendo hacia el oeste, Graham llegó a la casa de un enano muy poco amable con los humanos; tras intentar preguntar por la marioneta, Graham se marchó por el norte. Así llegó hasta un sauce llorón, el cual, según descubrió el rey hablando con él, era la amada del príncipe.
Como las cosas eran bastante negativas, Graham se puso el medallón y se encaminó hacia el este, hacia la malvada bruja. En una bifurcación, Graham se encaminó hacia el este hasta un árbol con una puerta. De repente, apareció la bruja quien lanzó un hechizo contra nuestro héroe. Gracias al medallón, no surtió efecto en él. Graham, en un último intento, le dio la botella a la bruja quien, creyéndose que era un regalo, lo abrió. Un genio la encerró para siempre. Tras ser eliminada la bruja, el rey se fue por el oeste hasta el enlace de dos caminos. Así, se encaminó hacia el norte, donde estaba la residencia, castillo de la bruja. Dentro, Graham se hizo con una rueca en un baúl, con una bolsa de cuero en un cajón, y con una llave en la lámpara del techo. Graham salió de la casa y se fue al árbol con la puerta, la cual abrió para llevarse el corazón de la amada.
Sólo había un pequeño problema: ¡la salida había desaparecido! Graham, preocupado, se fue hasta un camino donde vio como dos ojos le observaban. Extrañado, Graham miró la bolsa de cuero encontrando tres gemas, y, al intentar coger la miel, se le escurrió dejando un charco de miel en el suelo. Como los ojos no paraban de mirar, Graham tiró las tres esmeraldas al suelo y, con ayuda de la miel, capturó a un curioso duende. Graham le soltó y le siguió hasta su guarida.
Como recompensa por haberle dejado libre, el duende le entregó sus botas a Graham, y le indicó la salida. Fuera, respirando un aire tranquilo y despreocupado, Graham se fue al encuentro del sauce llorón a quien dio su corazón. Graham cogió la lira, y se encaminó a ver al enano. Tras darle la rueca, éste le entregó la marioneta. Después, Graham se fue hasta la ciudad donde consiguió: en la sastrería, dando la aguja de oro al sastre, una bonita capa; en la juguetería, dando al dueño la marioneta, un trineo; y en la zapatería, dando al zapatero las botas del duende, un martillo.
Con estos objetos, Graham se fue a la taberna donde, al acercarse demasiado y oír una conversación, le cogieron y le encerraron en la bodega. Menos mal que la rata cumplió su promesa, liberando a nuestro héroe. Graham recogió la cuerda y abrió la puerta con el martillo, por la fuerza. Una vez fuera, Graham se hizo con una pierna de cordero. Tras esto, Graham salió lo más discreto posible de la taberna.
Graham se encaminó de nuevo donde la adivina, pero ya no estaba. Recogió del suelo una pandereta y se fue a un cruce de caminos donde había una serpiente. Tras tocar la pandereta, la asustó y Graham pudo continuar su camino por el este.
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Otra solución redactada por Rincewind (o SkaZZ), mejor mago del Mundodisco. Documento redactado el 27 de junio de 1993.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.