Las Ruinas del Rey Faraón
Al llegar, directamente al mercado, hablé un rato con los comerciantes, pero creía que no tenía dinero para poder comerciar con ellos, así que los dejé tranquilos. Tomé el camino de la izquierda, hacia la pirámide, y bajé por la rampa. Allí me encontré con la princesa, que se lo tenía muy subido. Hablé un rato con ella, pero no saqué nada en claro. Antes de irme de allí le di al tigre el jugoso filete que tenía y se lo zampó en un santiamén. Tuve que volver a Transilvania a hacerme con otro trozo de carne, pero en fin, así es la vida.
Observando bien las patas de la gran esfinge, pude notar que tenía un agujero con forma triangular (como el diente de un tigre), y supuse que sería la clave para abrir un pasadizo secreto, así que se me ocurrió mezclar la piedra con el filete y dárselo al gatito de la princesa. Así lo hice, y el condenado se dejó un diente al comérselo, que curiosamente tenía justo la forma que el agujero de la esfinge. Me dirigí a la entrada de la pirámide con el objeto de hablar con la Momia, la cual me explicó sus desavenencias con la princesa y que sólo había una manera de librarse de ella. Además, me enseñó su espléndido trofeo. Tenía que hacerle salir de allí, y qué mejor forma de hacerlo era deshaciéndome de la princesa. Primero tenía que encontrar los ingredientes, y luego el lugar sagrado.
Fui a ver lo que me darían los mercaderes por alguna de mis cosas; el de la derecha me dio bastante dinero por el camisón ganado limpiamente y los calcetines raídos, y al de la izquierda le compré unas semillas de flores del Nilo de rápido crecimiento y un pergamino. Ahora tenía que plantar esas semillas y regarlas para obtener la ansiada flor del Nilo, ingrediente para el encantamiento. Fui hacia la esfinge y utilicé la pala con la pata de la misma. En la montañita que se formó, planté las semillas, pero necesitaba agua. Me acordé del agua de la cascada de los túneles de las minas de Australia, así que me dirigí allí y llené la ponchera. Regresé a la esfinge, rocié el contenido de la ponchera encima de mi plantación y nació una fabulosa flor del Nilo, que rápidamente recolecté.
Ahora era el momento de poner a prueba mi poderosa deducción. Utilicé el diente de tigre con el agujero de la esfinge, y se abrió un pasadizo secreto. No sé por qué me molesto en dudar ni un solo momento de mi inteligencia... En fin, tenía que ver lo que allí dentro había, así que introduje en el pasadizo secreto y abrí el libro que encontré en la mina. Dentro había un sobre con un dibujo. Se parecía bastante al mural que había en la pared, así que lo situé al lado y coloqué las piezas del puzzle. En ese momento salió un escarabajo luminosos que supuse debía seguir. Antes de encaminarme en el laberinto, usé la botella de aceite que saque del castillo con el candil y entré siguiendo al escarabajo.
El insecto me llevó hasta una sala con una puerta; la atravesé y allí me encontré con otro de los hermanos Hecker intentando descifrar un jeroglífico. Le presté mi ayuda, dando con las respuestas adecuadas (son aleatorias). Al resolverlo, se abrió otro pasadizo secreto, aplastando al profesor Hecker. Lo sentí, pero ya no había nada que hacer, así que le cogí la navaja multiusos, salí de la esfinge y me dirigí hacia los estudios M.K.O.
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Otra gran solución del gran señor de las aventuras gráficas, que es uno de tantos, llamado por la mayoría SkaZZ, y por otros Rincewind en el IRC. Saludos a todos los compañeros. Documento redactado el 14 de Junio de 1998.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.