La casa laberinto
La dirección de aquella postal resultó ser una vieja mina abandonada, y algo me hizo prever que allí pasaría mucho tiempo... Efectivamente, observé un sistema de agujas que controlaba todos los túneles de la mina y cada una de ellas me llevaba a un sitio distinto.
(Nota: en cada partida la posición de las agujas varía, así que habrá que ir apuntándolas para saber dónde se quiere ir).
En el túnel con la grieta en la pared vi que salía gas de la misma, y decidí hinchar el globo con el mismo. Además, cogí una piedra que había en el suelo que era susceptible de ser guardada en mi bolsillo. Después, fui al túnel del minero, y hablando con él resultó ser uno de los hermanos Hecker, Karl, y cuando dejó su varita en el bolsillo, aproveché para cambiársela por la que cogí prestada al ciego de la cabaña de Suiza. Miré el contenido de la caja, y cogí un calcetín viejo y una llave que seguro que abría algo... Luego, me dirigí al túnel del ascensor, me introduje en el mismo y pulsé el botón de arriba. Me llevó a una sala donde había un proyector y una máquina de hacer cócteles, además de una cubitera y unas pinzas, las cuales no pude evitar coger prestadas. Fui al ascensor de nuevo y pulsé el botón de en medio, donde encontré al Hombre-Lobo tomando un bañito con unas señoritas de muy buen ver en su lujoso yacuzzi. Hablando con él, me contó que le gustaban las películas de los Gemelos Cocteau, de los cuales yo llevaba un cortometraje (la película con la que me echaron del plató 1), así que se la ofrecí y me dijo que fuera poniéndola mientras él se vestía; así lo hice y la puse en el proyector del piso de arriba. Cuando se sentó para verla, bajé donde estaba el jacuzzi y cogí todo lo que me fue posible; mi experiencia me decía que era mejor así. De esta manera, me hice con unos calzoncillos de la estrella del cine del terror, además de un espejo y un frasco cualquiera de los que había en los estantes. Recuerdo que para salir de allí me bastó sólo con pulsar el botón de bajo del ascensor, y me llevaría a donde estaba la vagoneta.
Ahora era el momento de probar otro túnel, así que aparecí en el túnel de la caseta. Miré por todas las partes y lo único que vi fue algo que colgaba de la pared (un gorro viejo de aviador) y una pala, que por supuesto guardé en mi gabardina... Llegué a otro túnel con una salita; la puerta estaba cerrada, así que probé a usar la llave que había encontrado en la caja de Karl Hecker, y así conseguí abrirla. De allí me llevé un libro que trataba de la talla de diamantes, que seguro que me sería muy útil más adelante.
En uno de los túneles me encontré con unas scouts, fans del Hombre-Lobo, y sospeché que darían todo lo que pudieran con tal de tener un objeto de la estrella, y yo lo tenía, así que se lo di y a cambio me entregaron la baraja de cartas que usaría con mi querida amiga la vampiresa (justo lo que quería). En el túnel del T.N.T. cogí un buen madero que allí había. En otro túnel, el sistema de frenos falló y no pude parar, pero me fijé que era donde estaba el trofeo del Hombre-Lobo.
Era hora de volver a Transilvania para ver que podía sonsacarle a la bella y frívola Sherilyn.
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Otra gran solución del gran señor de las aventuras gráficas, que es uno de tantos, llamado por la mayoría SkaZZ, y por otros Rincewind en el IRC. Saludos a todos los compañeros. Documento redactado el 14 de Junio de 1998.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.