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Goblins 3: The Quest
  • Fecha de salida: 1993
  • Desarrollador: Cocktel Vision
  • Distribuidor: Sierra
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Inglés

La Reina y el Rey

Tras la caída de Colosus obtuve una entrevista con la reina Xina, halagada porque yo había llegado tan lejos por ella... súbito, la luz de la luna llegó a la habitación. Me convertí en hombre lobo de nuevo, y algo cambiaba en la habitación: el ambiente.

Intenté hablar con la reina Xina, pero un payaso me estaba acechando y cansando: ¡pronto no tardaría en cargármelo! Así que la segunda vez que salió, le di con el martillo. Luego hablé con la pitonisa, quien había advertido a la reina la presencia de un enviado del rey Bodd. Como ya podía hablar con la reina, hablé con ella que, tras unos momentos de auténtico amor, me contó que quería que recuperase las pantuflas de su abuelo, que las tenía el rey Bodd.

Lo primero que hicimos fue que Fulbert tirara una vela de una palmatoria y, cuando yo besé a la reina, me fui rápido a la mesa de la pitonisa para coger su varita. Con la varita encendí las vela en cada candelabro, obteniendo una partes de una frase. Puse la vela en el sitio correcto y la encendí para que saliera la frase correcta –algo así como “¡YO, SOMBRA DE LA FUENTE... ORDENO QUE SE ABRA... EL PASAJE QUE LLEVA A BODD!” –. Así se abrió la boca de la serpiente y, antes de entrar, puse a Fulbert en un plato y, yo, convertido en lobo y por tanto no vegetariano, golpeé la mesa. Fulbert chocó contra la lámpara que empezó a balancearse. Yo, rápido, la usé para irme junto a una marmita, donde cogí el hinojo y hablé con el cocinero metido en la marmita, el cual quería apuñalar al gato de la princesa porque se le comía todos los tchokos. Fulbert se fue hacia una columnata, donde movió una caja de la que salieron unas gafas, yo me puse abajo y, mientras las mantenía, Fulbert bajó abajo, hacia una baldosa, y las recibió. Yo abajo las cogí, y las usé para coger una cebolla. Después, por lances del destino, me vi dentro del castillo del rey Bodd.

Todo iba bien con el rey Bodd, que aceptó hacerle una entrevista, pero la luz de la luna desapareció y volví a mi viejo estado: el goblin. El rey Bodd no me dejaba moverme, así que le entregué mi mano de pega para darle confianza. La aceptó y, hablando con él, me dijo que quería el cráneo de su ancestro. ¡Esto se ponía difícil!

Aquí también había una fuente, que era muy parecida a la reina Xina. También la puse en funcionamiento, colocando correctamente las frases. El rey Bodd tenía un hijo, llamado Tibo, el cual era muy rebelde y, como supuse, le debía de gustar la violencia. Por ello, le entregué mi pistola y a Fil, un guardia con el ánimo por los suelos, le entregué el hinojo. Fil se puso tenso, y fue el momento para mandar a Fulbert colgarse de su lanza y mover la lámpara para que yo, subiéndome en otra, pudiera llegar al otro lado, junto a la jaula. Hablé con la mariposa, y el rey Bodd me prometió liberarla si encontraba el cráneo de su ancestro.

Cogí un plato y le di la varita mágica al bufón, y Fulbert hizo salir una cucaracha de un agujero; fue entonces cuando vi que el rey Bodd utilizaba la pantufla del abuelo de Xina para matarla, y le di el plato al bufón. Tibo disparó al plato y la pantufla salió disparada al suelo, del que yo la recogí corriendo antes de que la cogiera Fil.

Un tipo llamado Man tenía un hacha que me sería muy útil, así que le eché la cebolla encima. Rápido, cogí su hacha y me volví donde la reina Xina.

Aquí volví donde la ermita –usando el mismo método anterior– y le entregué el hacha al cocinero. Mientras, Fulbert se subió de nuevo a la palmatoria para hacer caer el cráneo, que se mantenía sobre un hilo; y en ese momento yo me escondí en el hogar, detrás del blasón. Cogí rápidamente el cráneo –buen disparo del cocinero– y el hacha, por si acaso. Le di la pantufla a la reina y volví con el rey.

Le di el cráneo al rey Bodd, quien me engañó: me dijo que liberaría a Wynnona si yo salía vencedor del laberinto de Foliandre. Yo, decidido, intenté la prueba.

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Una genial solución redactada por ese mago amigo de todos (los que tengan dinero) llamado Rincewind o SkaZZ. Me he dedicado a esta solución durante unas quince horas, usando sólo un jóker de los cinco disponibles que tenía (y que de todas maneras no me sirvió de mucho). El juego, en general, es una maravilla, pero su traducción al castellano es bastante floja. De todas maneras, el juego es totalmente recomendable; y como soy más chulo que un jersey de ochos, le doy un 9 sobre 10. ¡Hala! Documento redactado el 14 de Febrero de 1994, y mejorado en 1996.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.