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Goblins 3: The Quest
  • Fecha de salida: 1993
  • Desarrollador: Cocktel Vision
  • Distribuidor: Sierra
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Inglés

La Ciudad, el Tendero y el Laboratorio

Las cosas se complicaron aún más cuando, de repente, Chump desapareció en una tienda. En esa misma tienda entré.

Era la tienda del amigo del Capitán, el tendero. Tras hablar con él, me di cuenta que era un mentiroso y que no me iba a hacer mucho caso. Así que le entregué el escudo y la carta del Capitán, pero el Capitán le debía dinero y el tendero no me iba a ayudar. Así pues, me hice con un huevo de boa y una llave de la estantería y abrí una lámpara cercana. De repente me transformé en un hombre lobo, todo por culpa del lobo que me mordió; pero ahora era mucho más fuerte.

Ya, con mi fuerza sobrehumana, tiré un armario y salté encima desde una cornisa. Conseguí un martillo con el que rompí un arcón, consiguiendo el reclamo del bucasiero. Luego, salté al diván donde saqué un resorte, y saltando encima de este llegué hasta una gidolla. Golpeé la gidolla con el martillo y, abajo, cogí su cuerno y un espagueti cercano. Después, amenacé al tendero, que no era muy asequible, así que le golpeé con mi martillo para conseguir de nuevo mi escudo. Salí de a la ciudad.

Con la luz del día recuperé mi apariencia, y me dirigí al laboratorio del alquimista, quien había fabricado el memorum, y hablé con él hasta que me dejó entrar. Pero aún no iba a entrar, pues tenía cosas que hacer. Hablé con una abuela, quien me dijo que no iba muy bien porque tenía corrientes de aire en el techo. Yo subí arriba y le puse mi paraguas en el agujero, y abajo la abuela, gracias a mi ayuda, cuando volví a hablar con ella, me dio su calentador. Con el calentador, me fui al laboratorio del alquimista.

Las normas para manejar objetos eran muy claras, así que las seguí al pie de la letra. Lo primero, era fabricar el crecixir, cuyos ingredientes eran un espagueti cocido, cuerno quemado de gidolla y cáscara de huevo. El espagueti lo cocí en el hervidor, después de echar agua fría y encender el infiernillo; el cuerno quemado de gidolla lo quemé en el cenicero, tras aplicarle el mechero; y, por último, la cáscara de huevo la obtuve poniendo el huevo de boa en el calentador, y aplicando a la cáscara el mortero y la maja. Todo ello mezclado en el mezclador me dio el crecixir, el cual di al bebé boa. Así nació Fulbert, mi nuevo colega.

Salí afuera, donde puse el calentador en el huevo enorme que había. Después, eché parte del crecixir sobre un brote para hacer que la planta creciese, y después activé una palanca. Dicha palanca hizo bajar una bala, a la que yo me monté. Mientras estaba yo encima de la bala Fulbert activó la palanca, llevándome a un nuevo sitio donde podía conseguir una suela, pero no llegaba. Así pues, Fulbert subió donde estaba yo trepando por la planta.

Después regué la yema con el crecixir para que Fulbert subiera y asustara a la enamorada, que soltó una carta de amor que yo leí. Después, di crecixir al bebé bucasiero que creció increíblemente. Rápidamente, volví al laboratorio.

Para el velixir necesitaba suela hervida, hueso de crocomuth y esencia de floria. De momento, sólo tenía la suela, la cual herví y puse en el mezclador. Después salí a la ciudad.

En la ciudad, yo me coloqué cerca de una rejilla debajo de una mujer soñadora, y Fulbert la asustó para que soltara una flor. Yo rápidamente la cogí. Luego, volví a la tienda con el mentiroso tendero.

Una vez llegados a la tienda, yo cogí en vilo una mesita de noche mientras Fulbert sacaba un jabón de debajo. Yo cogí el jabón y vi el hueso de crocomuth. La cosa era difícil, pero mi ingenio no me defraudó. Yo intenté pulsar un botón, pero una araña me lo impedía... ¡odio las arañas! Sin embargo, Fulbert no tenía ese problema y pulsó el botón por mí. El hueso de crocomuth bajó, y el monstruo se lo llevó. Yo, con sólo un martillo, entré por la trampilla y me llevé el hueso. Me fui al laboratorio.

Con los ingredientes bien transformados –el hueso machacado en el mortero y la esencia de floria sacada del alambique– me salió el fabuloso velixir. Salí a la ciudad.

Afuera, me tomé el velixir –que me daba una velocidad tremenda– y accedí hasta una campana con ayuda de Fulbert, y usé el reclamo del bucasiero en ella, como caja de resonancia. Así atraje a una hembra, aunque no tenía mucho tiempo. Fulbert me permitió el paso de vuelta y llamé al bucasiero para que se fijara en la hembra. Bajé corriendo abajo y, gracias a la velocidad del velixir, pude conseguir una pluma del bucasiero. Con la pluma, puse la carta de amor del alquimista en el espejo, lo que me dio consiguiendo, tras mirarlo bien una segunda vez, la receta del alixir. Regresé al laboratorio.

En el laboratorio formé los tres ingredientes: la bola de jabón fue complicada, pues tuve que echar agua en la cubeta, mojar esa agua con jabón, usar la llave con la mezcla jabonosa y ponerla enfrente del ventilador, accionado con mi escudo; quemé la pluma en el cenicero, aplicando el mechero; y destilé en el alambique el memorum para obtener las lágrimas de risa. Todo ello, lo vertí en una botella.

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Una genial solución redactada por ese mago amigo de todos (los que tengan dinero) llamado Rincewind o SkaZZ. Me he dedicado a esta solución durante unas quince horas, usando sólo un jóker de los cinco disponibles que tenía (y que de todas maneras no me sirvió de mucho). El juego, en general, es una maravilla, pero su traducción al castellano es bastante floja. De todas maneras, el juego es totalmente recomendable; y como soy más chulo que un jersey de ochos, le doy un 9 sobre 10. ¡Hala! Documento redactado el 14 de Febrero de 1994, y mejorado en 1996.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.