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Goblins 3: The Quest
  • Fecha de salida: 1993
  • Desarrollador: Cocktel Vision
  • Distribuidor: Sierra
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Inglés

La Muerte

Estaba desconsolado, pues tras ser atacado por un lobo del rey Bodd me encontraba entre la vida y la muerte. Para resucitar, debía encontrar tres fuegos fatuos y conseguir que su unión de colocara entre los vivos. Era una misión difícil, muy difícil, pero yo no me iba a rendir ahora.

En medio de la oscuridad, tras pasar un obstáculo, encontré en el suelo unas cerillas. Las encendí en una pared rugosa, que era mi tumba. Tras el susto inicial, seguí avanzando hasta hallar otra zona rugosa. Encendí otra cerilla y el susto fue igual de grande. Pues no quiero decirte el que me llevé con otra zona rugosa, en la que me las vi con un vampiro. Ya por fin, en la última pared rugosa, pude poner un foco de luz a la situación.

Recogí un cucharón y hablé el murciélago que antes me había asustado, el cual me dijo cosas muy interesantes: para conseguir la bola, debía de encender tres fuegos fatuos. ¿Y eso dónde está? No era tan sencillo al fin y al cabo. Cogí un trozo de guadaña y rompí el primero de los antros, del cual salió un fuego fatuo amarillo. Encendí una cerilla en la pata de palo de un pirata, y el fuego fatuo amarillo se fue hacia ella. Rápidamente, me acerqué a un payaso al que corté su pera llena de agua. La cogí y eché el agua al fuego fatuo amarillo, que cayó y lo cogí. Ya tenía uno.

Corté el cristal del segundo antro del que salió el fuego fatuo rojo. Con el cucharón, recogí algo de sangre que ponía en una pared con unas palabras. Después, eché sangre a la botella del pirata, al cual no le gustó mucho. La puse en el zócalo, y el fuego fatuo rojo se metió dentro, pero cuando cogí la botella escapó.

Con un desánimo muy grande, abrí el otro antro del que salió el fuego fatuo azul. Atraparlo no era muy complicado: abrí la calavera y, cuando el fuego fatuo azul se metió dentro, le puse unas gafas que había cogido prestadas del payaso. Cerré la calavera y cogí el fuego fatuo azul. Recogí mis gafas.

Metí los dos fuegos fatuos que tenía, amarillo y azul, en la bola de luz para dar un ambiente verde. En este ambiente, pude distinguir una mano verde con un champiñón, que hacía las funciones de tapón. Cogí mis dos fuegos fatuos con el cucharón e hice lo de la botella, pero esta vez cerrándola con el tapón.

Ya tenía los tres fuegos fatuos, pero no era suficiente, pues la bola de energía de luz, la que me debía resucitar, no me acertaba ni a la de tres. Así pues, puse el fuego fatuo amarillo en la bola de luz, localizando un botón que salía de una palabra. Lo pulsé y pude hacerme con un espejo, útil después. Después, metí el fuego fatuo azul para crear el ambiente verde, y puse el espejo en la mano esquelética. Saqué el fuego amarillo y puse el rojo, para crear un ambiente púrpura. En este ambiente, puse mis gafas a un espectro. Saqué el azul dejando un ambiente rojo, y localicé un vampiro al que puse mi otro trozo de guadaña en el diente que le faltaba. Por último, coloqué todos los fuegos fatuos y por fin me acertaron.

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Una genial solución redactada por ese mago amigo de todos (los que tengan dinero) llamado Rincewind o SkaZZ. Me he dedicado a esta solución durante unas quince horas, usando sólo un jóker de los cinco disponibles que tenía (y que de todas maneras no me sirvió de mucho). El juego, en general, es una maravilla, pero su traducción al castellano es bastante floja. De todas maneras, el juego es totalmente recomendable; y como soy más chulo que un jersey de ochos, le doy un 9 sobre 10. ¡Hala! Documento redactado el 14 de Febrero de 1994, y mejorado en 1996.
Versión HTML el 1 de febrero del 2000.