Acto IV
Lo primero que hice fue ir a la Barbería donde di al barbero los folletos del burdel, y éste, a cambio, me entregó una bombona de nitrógeno. Eso era mejor que nada. Decidido a terminar con todo aquello, fui al Salón donde encontré un tipo vestido de blanco que quería hablar con mujeres, sin pagar... vaya, me estoy desviando. Bueno, la cuestión es que observé la partida de póquer y señalé la mano culpable de Aces, un tramposo. Acto seguido, el sacó una pistola y yo, en un gesto sacado de Matrix (de donde he sacado esto), me tiré a un lado y disparé contra la barra metálica bajo la barra. Así, la lámpara, en un rebote, se le cayó encima y le capturé.
Pero había más forajidos en las calles, así que salí por la puerta trasera del bar y subí a las escaleras del Hotel, dejando en la bandera del medio la botella de nitrógeno. Luego, fui hasta el mirador del burdel y disparé a dicha botella, intoxicando a los bandidos.
Más tarde, subí a la calle principal donde algunos delincuentes que habían escapado del gas, me estaban esperando. Tuve que eliminarlos a todos los delincuentes, cuidando de no disparar algún ser inocente.
Tras abatir a todos vino Kenny, aquel pistolero que tiempo atrás me voló la oreja. Era un duelo al sol, y debía ser más rápido que él. No pude serlo del todo, y ambos nos disparamos: yo le hice soltar el arma, y el me quitó la otra oreja. Mientras yacía con la oreja sangrando, me dijo toda la verdad: Penélope estaba detrás de todo esto, aunque no me dijo porque y me negué a creerle en un principio. Tras irse, me curé la hemorragia de la oreja con el pañuelo rojo y fui a la Escuela. Allí estaba Penélope, que me estaba esperando... ¡¡¡armada!!! Tras tirar mis armas al suelo, usé la pizarra de un pupitre para cubrirme de la bala, y lo conseguí. Pero ella me tiró la pistola a la cabeza y me noqueo.
Acabé atado a una silla y ella me contó todo lo que había planeado: la ciénaga era un pozo de petróleo, ella lo sabía y quería hacerse rica así que habló con el sheriff y el banquero para echar a la gente de Coarsegold. Mientras, podría hacerse con los derechos del petróleo y ser ricos. Para despedirse de mí, me tiró su lámpara y todo empezó a arder. Rápidamente, me balanceé igual que en el columpio hasta que caí. Cogí mi oreja de plata y corté las ligaduras de mis manos y mis pies, y subí arriba donde pude coger a Penélope. Tras una charla, tuvimos una pelea a espada en la que la gané. En ese momento, apareció Kenny que me reconoció. No tuve otra opción, y le rajé la garganta con mi oreja plateada, matándole. Por su parte, le marqué a Penélope con la espada y salí corriendo. Todo aquello explotó, pero yo me salvé.
Solución de nuevo redactada por el vaquero SkaZZ, que ha vuelto a pasarse el juego, y encima incluso molestándose por tomar notas para escribir este documento. Dedico esta guía a los que siempre están ahí apoyándome, a mi lado. Documento redactado el 15 de septiembre de 1996, y actualizado el 10 de enero del 2001 en polvoriento HTML.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.