Viajes por el Mundo Exterior
Tras elegir a mis acompañantes, me encontré ante un mundo que me esperaba ansioso... ¿o no? Elegí como primer destino la hermosa ciudad de Kalm, al nordeste de Midgar. En una posada, encontré al resto del equipo y a ¡¡¡Sefirot!!! Hablamos un poco, pero me temblaba la respiración... ¿era tan poderoso como decían las leyendas? Todo ello me llevó a varios recuerdos... en una ciudad... en Nibelheim.
Según los acontecimientos, yo iba con Sefirot y varios guardias a aquella ciudad y necesitábamos un guía. Me encaminé a una casa al sudeste la casa de Tifa, donde me puse a tocar el piano. En la taberna, me encontré de nuevo con Sefirot y hablé con él un rato más. A la mañana siguiente, hablé más con Sefirot y nos sacaron una fotografía juntos. Después fui hasta un puente donde vi a Tifa, con la que hablé. De repente, el puente se rompió, pero yo la salvé. Después fui al nordeste, a una caverna, donde, hacia el norte, encontré la planta de Jenova. Tras seguir a Sefirot y hablar con él, algo salió de aquellas cámaras y entonces comprobé el potencial de Sefirot... ¡increíble!
Tras contárselo a mis compañeros continué con mi relato... fui a la mansión en Nibelheim, donde subí unas escaleras y fui por la derecha, por una puerta inferior izquierda y entré en una habitación. Recordaba algo sobre una entrada secreta, así que examiné el muro y la encontré. Bajé por la escalera de caracol y encontré a Sefirot como loco leyendo libros, buscando... no sé que buscaba. Me fui cuando terminó de hablar.
Por la mañana volví a la biblioteca, pero estaba vacía, Sefirot ya no estaba. Salí de la mansión y fui a la casa de al lado... llegué al final a la planta Jenova. Allí, entre las cámaras criogénicas, estaba Tifa tirada. Tras comprobar que estaba bien, subí y fui por la puerta que Sefirot había abierto... todo sucedió tan rápido... pero aún recuerdo aquella mirada penetrante... destrucción y sombras.
Terminé el relato a mis compañeros y fui a una habitación de la segunda planta donde había un objeto que, tras intentarlo varias veces, cayó y lo recogí; era un MegaElixir. Antes de irme del pueblo, Tifa me entregó un PHS, para contactar con ellos; y me recorrí algunas casas en busca de Éter. Fuera de la ciudad, mi siguiente destino era una granja de ciertos animales extraños, los chocobos.
Lo primero que hice fue acercarme y hablar con algún animal, y todos empezaron a bailar. Esto me dio la invocación Choco/Mog. En el establo estaba el dueño, que me vendió una Materia para conseguir chocobos y algunas verduras. Mi intención era capturar un chocobo: para ello, fui afuera y, donde había pisadas, esperé la lucha y, si había chocobo, tiraba la verdura; gané sin que el chocobo huyera y lo conseguí. Gracias al chocobo, pude esquivar una anaconda gigante al sur.
Al otro lado se encontraba la Mina de Mitrilo, una cueva donde entré. Me hice con un Éter al nordeste y con una Materia trepando por unas raíces. Regresé a la entrada y fui por el oeste y el sudeste, donde hallé un cofre. Dentro estaba una Fuente Mente que tomé. Volví y fui al oeste, donde me escondí de los Turcos otros asesinos. Después de esquivarlos, fui al norte para conseguir un Elixir y una Poción. Caminé hasta donde me encontré con ellos, subí por unas ramas y me fui por una puerta. Ahora tenía acceso a algunas ciudades más, y elegí Fuerte Cóndor.
Algún tiempo tras convencer al hombre de la puerta, trepé por una cuerda hasta hallar una ciudad excavada totalmente en la roca. Tras pasar un buen rato allí: hablar, comerciar, dormir... volví con el hombre de la entrada y le di bastante dinero, pero no todo. Salí de la ciudad y fui hasta el noroeste, hasta la ciudad de Junon. Charlé con algunos aldeanos y bajé por las escaleras, donde un monstruo atacaba a una joven. Rayo y Veneno fueron suficientes, disolviendo la burbuja disparando a los compañeros. Sin embargo, la chica se ahogaba. La rescaté del agua y descubrí que se llamaba Priscila, que llevé a una casa y después hablé con una anciana, justo antes de acostarme.
Caminé hasta la playa donde estaba Priscila que, como regalo, me dio un silbato que llamaba a los delfines. Tras llamarle, tenía que llegar hasta la torre eléctrica gracias al salto del delfín. Fue difícil, pero no imposible.
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Otra guía realizada por aquel caballero de la mesa cuadrada llamado, entre sus conocidos, SkaZZ, que ha recogio lo mejor de esta aventura/rol con un guión excelente. Ahora a ver que tal está el Final Fantasy VIII y el Final Fantasy IX. Documento escrito en Materia de HTML el 28 de febrero del 2001.