Múltiples Combates
De nuevo tomé las riendas y llegué de regreso al Cañón Cosmo para hablar con Bugenhagen, que estaba en su observatorio. Después de tocar una de las Materias enormes, volví a Viento Fuerte y lo dirigí a la Ciudad Olvidada en el continente del norte. Paré allí y en la encrucijada, tomé rumbo oeste hasta la cámara del cristal azul. Luego, fui al este hasta encontrarme de frente unas escaleras, donde requería la Clave de los Ancianos para activar un cristal. Cogí el submarino y fui al continente del norte donde me sumergí hasta que... ¡la encontré! Eso sí, bien oculta en uno de los recodos.
Activé dicho cristal y, cuando Bugenhagen activó la cascada, pude alcanzarle. Salí de la ciudad y, subiendo en Viento Fuerte, alcancé la costa de Midgar, donde me esperaba, a mí y a mi equipo, Arma. Lo primero fue lanzarle Lento seguido de Rayo y de Ultima. Así conseguimos someterle hasta unos cuantos puntos de vida, justo en el momento que abrió su pecho y empezó una cuenta atrás. Nos dimos prisa y en tres turnos acabamos con él.
Más tarde, dirigí Viento Fuerte hacia el Cráter del Norte y luego a Midgar para un salto. Cuando dejé el paracaídas, hablé con los que se habían congregado y bajé las escaleras. Después bajé otras enfrente mía, fui al este y, cuando el suelo cedió, subí por una tuberías rojas para dejarme caer por un conducto. Subí por unas escaleras y entré por un túnel, hacia el norte, donde me esperaban Elena, Reno y Rude.
Sabiendo que el Rayo curaba a Elena, el Hielo a Reno y el Fuego a Rude, vencí a aquellos villanos sin mucha dificultad usando Bio.
Tras terminar con ellos, fui al sur para conseguir Éter de las criaturas que por allí estaban y luego me fui al norte. En la bifurcación, marché al oeste, subí unas escaleras y me encontré con la Bestia de Heidegger y Escarlata. Ataqué a su armadura para destruirla y hacerle más daño al torso con Cometa y el Límite de mi compañero Barret. No fue muy difícil, así que subí las escaleras y fui al este hasta Hojo, que empezó a atacarnos cuando hablé con él. Hojo creaba dos criaturas que aparecían de nuevo cuando acababas con ellas, así que me concentré en atacar a él mismo. Cuando parecía vencido, mutó en un enorme ser de grandes brazos que se regeneraba. Concentré pues mis ataques en su tronco y usé Cinta cuando intentó Silenciar o Confundir a mi grupo. El fin de Hojo no parecía llegar, porque de nuevo mutó en una especie de serpiente gigantesca que atacaba con Veneno y Lento. Le di fin con las invocaciones y atacando con mucha rapidez.
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Otra guía realizada por aquel caballero de la mesa cuadrada llamado, entre sus conocidos, SkaZZ, que ha recogio lo mejor de esta aventura/rol con un guión excelente. Ahora a ver que tal está el Final Fantasy VIII y el Final Fantasy IX. Documento escrito en Materia de HTML el 28 de febrero del 2001.