Caso V: Dientes de dragón
En este último caso Grissom estará encantado de trabajar contigo, puesto que has demostrado ser un CSI de lo más profesional.
La cosa es que han robado un dragón de Komodo de un circo. Al llegar a la escena del crimen, hablas con el dueño del espectáculo, Arnold Ziegler. Tras la conversación tienes dos sospechosos nuevos: Ernie Rowntree, el vigilante y Victor Kaufman, el enterrador del barrio que estaba merodeando. Además tendrás acceso a su funeraria. Ahora te pones a inspeccionar el escenario. En el terrario te llama la atención un madero situado a la izquierda. Al usar la lupa, descubres un pelo con folículo y todo. Lo recoges con las pinzas y haces lo propio con el madero. En otra esquina del terrario hay un charco de sangre y, al acercarte, descubres un dedo de pie. Lo recoges con tus guantes y preguntas al dueño por el madero y el dedo. A la izquierda del terrario, en el suelo, hay unas marcas de rodadas. Con tu kit de impresión tomas una muestra. Un poco más a la izquierda hay un cactus. Entre sus pinchos hallas un pedazo de vinilo que tomas con tus pinzas.
Le preguntas a Al Robbins por el dedo y te confirma que ha sido arrancado de un mordisco.
En el laboratorio, le entregas a Greg el madero, del que no obtiene nada. En cuanto al dedo del pie, saca una huella y ADN para buscar en el ordenador. Del pelo en el madero obtiene ADN y lo prepara para que lo compares en el microscopio. Algo parecido te hace con el fragmento de vinilo, que puedes ver ampliado en el microcospio. Las búsquedas de ADN del pelo y del dedo son infructuosas, pero al buscar la huella dactilar del dedo encuentras a su dueño, Dominic Petrenko, un soldado ucraniano.
Jim Brass no encuentra nada en los archivos sobre el tal Petrenko, de manera que te diriges a la funeraria para hablar con Victor Kaufman. Te comentará que por la noche fue a la consulta de Julius Rivelli para recoger un certificado de defunción. También te dirá que vio un tipo que concuerda con la descripción de Petrenko merodeando por el circo con una furgoneta de Importaciones Telón Rojo.
Primero quieres confirmar la coartada de Kaufman, de manera que le pides a Brass la dirección de la consulta del doctor Rivelli. El médico confirmará que el enterrador pasó para recoger el certificado de defunción. Una vez aclarado este punto, le preguntas al bueno de Brass por la dirección física de la empresa Importaciones Telón Rojo y vas para allá.
Al llegar la puerta está abierta y no hay nadie, pero echáis un vistazo. En seguida os dais cuenta de que es un lugar dedicado al mercado negro de animales exóticos. Del terrario de la derecha recogéis un periódico con heces de lagarto. En el terrario que está detrás de Grissom encontráis el cadáver del dragón de Komodo. Al abrir la jaula y acercaros a la cabeza, comprobáis que tiene una fuerte contusión en la cabeza. En mitad de la estancia hay una silla, a sus pies os llama la atención una mancha que parece haber sido limpiada. Al rociar el luminol se desvela que es sangre, de la que tomáis una muestra con un bastoncillo. También hay un carrito que ha dejado unas marcas en el suelo. Tomas una muestra de las rodadas con el detector electrostático de polvo y, finalmente, te diriges al escritorio del fondo. Allí, sobre unos documentos, hay un resguardo bancario.
Cuando le entregáis el resguardo a Greg, os pide que se lo mostréis a Brass, que tiene acceso a la base de datos bancaria. En cuanto a las huellas del carrito y la sangre del suelo, las introduce en el ordenador. Del primero no hallas coincidencia con las rodadas del circo, pero la sangre de las oficinas coincide con la del dedo amputado.
Brass accede encantado a realizar un seguimiento del resguardo bancario y averigua dos cosas: que el consejo de administración de la empresa Telón Rojo está formado por gente fallecida y que el Circo de los Lagartos hizo el ingreso del dinero en la cuenta del resguardo. Te dará, por tanto, la dirección de las oficinas del circo, para que averigües algo más. También te recomienda que Greg te haga un reconocimiento de la firma. El chico del laboratorio te confirma que puede ser de Domenic Petrenko.
En las oficinas del circo encuentras a su dueño, Arnold Ziegler. Por supuesto, no te deja merodear, pero cuando le preguntas por el resguardo bancario, no niega haber ingresado el dinero. Es más que suficiente para que Brass te dé una orden de registro. Ahora puedes recoger varias pruebas. En la pila de documentos de la izquierda, arriba del todo, hay una fotografía de una serpiente. Al pasar los polvos descubres una huella. Recoges la foto y te centras en la chaqueta del perchero. En una manga hay un desgarrón que se aprecia con la lupa. Tomas una muestra de la tela con las pinzas y recoges el chaquetón. En las estanterías de la derecha, a modo de marcapáginas, encuentras un número de teléfono apuntado en un papelito que recoges. Este número coincide con el último que marca el teléfono del escritorio. Al rellamar se escucha el buzón de voz de un tal Domenic. Por supuesto, Ziegler niega conocerlo.
De vuelta al laboratorio, le das el fragmento de tela a Greg. Cuando lo comparas con el encontrado en el cactus del circo no hallas coincidencia. De la fotografía, al mirar por el microscopio, averiguas que es muy reciente, de hace dos días. En cuanto a la huella de la foto, al buscarla en el ordenador, averiguas que es de Domenic Petrenko.
Ya tienes pruebas suficientes para conseguir una orden de interrogatorio para el dueño del circo de parte de Brass. Ziegler confiesa haber hecho negocios con Petrenko, pero niega haberlo matado. Durante el interrogatorio se presenta un invitado sorpresa: el propio Petrenko. Éste confiesa haber matado al dragón como respuesta al mordisco que le dio en el pie. Según el comerciante, el animal estaba muy agresivo.
Debes conseguir averiguar cómo fueron las últimas horas del reptil, de manera que le pides al forense que examine los restos. Aunque no es un experto, te dirá que la contusión de la cabeza afectó a sus funciones primarias, lo que explicaría su conducta agresiva. También te permitirá tomar una muestra del contenido de su estómago.
Al llevarla al laboratorio para analizarla, Greg te comentará sorprendido que ha hallado restos de ADN de dos personas distintas. Al buscar en el ordenador, compruebas que el trozo de comida 1 se corresponde con el ADN de los cabellos incrustados en la madera. En cuanto al trozo de comida 2, coincide con uno de los resultados de la búsqueda, una tal Ángela Carson.
Preguntas por el ADN de la chica al capitán Brass y éste os comenta que falleció hace 17 años y que el médico que expidió el certificado de defunción fue Julius Rivelli.
Raudos y veloces, vais a la consulta y preguntáis al médico por el ADN de Angela Carson. Os comentará que era donante de órganos. De vuelta al despacho del capitán Brass, le presuntáis si la donante tenía familiares. La respuesta es que sí, y que su marido es Víctor Kaufman, el sepulturero.
De vuelta a la funeraria, preguntas al enterrador por los restos de ADN de Angela en el estómago del dragón. Tras un par de preguntas más, os permitirá husmear en su cuarto trasero, pero no en la sala de embalsamamiento. En el cuarto trasero hay varias evidencias que recoger: sobre la encimera se encuentra un llavero con un disco USB, que recogéis. En la estantería, en el interior de un archivador, hallas una hoja con fechas y letras extrañas, que también añades a tu inventario de pruebas. En uno de los cajones encuentras otro papel manuscrito con extraños símbolos, que recoges. Le echas un vistazo al título en pompas fúnebres que cuelga de la pared del fondo y te fijas después en la camilla. Puesto que no te la puedes llevar, decides tomar una muestra de las rodadas con una lámina adhesiva. Finalmente, hay una papelera con una bolsa para cadáveres. Del lado izquierdo de la bolsa puedes obtener una muestra de la sangre adherida con unos bastoncillos. Por el lado derecho, empleando la lupa, descubres un desgarrón por el que asoma un fragmento de vinilo azul, que recoges con las pinzas.
Greg no puede decirte nada de la hoja que cogiste del archivador ni del papelito manuscrito, aunque encuentra similitudes entre ambos. En cuando a la muestra de sangre y las rodadas, las envía al ordenador. Allí compruebas que el ADN coincide con los restos sin identificar del estómago del reptil y, por ende, con los cabellos incrustados en la madera. En cuanto a las rodadas, son idénticas a las encontradas en el circo. Cuando Greg envía al microscopio el trozo de vinilo y lo comparas con el desgarrón encontrado en la escena del crimen, observas que coinciden. Finalmente, le entregas el llavero con el disco USB. Greg averigua que se trata de una base de datos, pero no sabe decirte qué contiene. Al mostrarle de nuevo la hoja del archivador, te prepara en el ordenador una interfaz para que busques sobre la base de datos del llavero. También envía el papelito manuscrito cuando se lo muestras. Al buscar sobre el papelito, encuentras una lista de órganos vendidos al mercado negro de la India. En cuanto a la hoja del archivador, contiene las entradas de un listado de receptores de órganos. Grissom, en seguida, especula que todos ellos podrían ser los beneficiarios de los órganos de Angela Carson.
Es hora de pedirle explicaciones al sepulturero. En la funeraria, le preguntas por la bolsa de cadáveres. Seguidamente le preguntas por las marcas de la camilla, el fragmento de vinilo encontrado en la bolsa y la nota del libro de contabilidad.
Puesto que un sepulturero no tiene acceso a la información de donantes y receptores de órganos, decides visitar el doctor Julius y preguntarle si ayudó a Kaufman a seguir la pista de los órganos de su esposa. Te confesará que el enterrador le hacía chantaje porque tenía un listado de cadáveres con cuyos órganos había traficado el propio médico.
De vuelta a la funeraria, le preguntas a Kaufman de nuevo por la nota en el libro de contabilidad y te tachará de ultrajador y manipulador.
Ya tienes material suficiente para que Brass te dé una orden de registro para la sala de embalsamamiento. Allí dentro, en el interior de una cámara frigorífica, encuentras unos ojos, un corazón y un hígado. En un ataúd, listo para la incineración, descansa el cuerpo del hijo de J. J. Thomas, la víctima del segundo caso y, debajo, el cadáver de Ernie, el vigilante de seguridad desaparecido.
Sólo te queda pedir una orden de arresto para Kaufman, pero Brass te comenta que ha desaparecido. ¿Dónde puede estar? La respuesta está en la clínica del doctor Julius Rivelli.
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Última Revisión 11 de diciembre de 2004.