Caso III: Excavando en el pasado
En esta ocasión han hallado un cuerpo en las obras de un casino. Sara Sidle y tú debéis averiguar si se trata de un yacimiento o de un asesinato.
Al llegar al lugar del crimen, habláis con Elliot Lansdown, el dueño de los terrenos. Tras preguntarle por todo y pedirle permiso para echar un vistazo, os ponéis a inspeccionar la escena del crimen. A los pies de un árbol al fondo, encontráis unas rodadas de neumático bastante antiguas. Tomas una muestra con el kit de impresión y te fijas en un conjunto de objetos en la derecha, junto a la rodada, a los pies de un montón de tierra. Allí encuentras lo que parece ser una punta de flecha, que recoges con los guantes. Ahora echáis un vistazo al cuerpo, que se encuentra en mitad de la excavación, rodeado de focos de luz. Al acercaros al cráneo os llaman la atención dos cosas: el estado de la mandíbula, demasiado deteriorado como para recurrir a los registros dentales, y unos restos de cristal junto a la cuenca del ojo, que recogéis con pinzas. A continuación examináis el brazo derecho. Está cubierto de tierra, de manera que debes apartarla primero con la brocha. Después te acercas el dedo índice y realizas un zoom sobre él con la lupa. Así descubres una pequeña fibra que recoges con las pinzas. Finalmente, te llama la atención un montón de tierra de color oscuro situado a la izquierda del cuerpo. Con el frasco de muestras recoges una porción y te diriges al laboratorio.
En el laboratorio, le entregas a Greg la fibra y el fragmento de cristal, que deja listos para que los inspecciones por el microscopio. La fibra resulta ser actual y sintética, algo similar a la de una manta o una alfombra. En cuanto al cristal, pertenece a una gafa de 2,35 dioptrías. Por lo que respecta a la punta de flecha, según Greg está hecha de sílice, pero haría falta un especialista para averiguar más. De las rodadas, una vez metidas en el ordenador, resulta que están demasiado deterioradas como para hacer una búsqueda y sólo podréis llevar a cabo comparativas.
Vais ahora a hablar con Al Robbins para que os traigan el cuerpo. Tras preguntarle acerca de todo, obtenéis una muestra de ADN mitocondrial del cuerpo y una radiografía de los senos nasales.
Al llevárselos a Greg y buscar por el ordenador, no obtenéis ninguna coincidencia con el ADN y, en cuanto a los senos nasales, obtenéis una lista de seis posibles personas. Esta lista se estrecha cuando le entregas a Greg el frasco con la tierra junto al cadáver. La composición determina que fue removida hace dos años. Al repetir la búsqueda de los senos nasales, sólo un tal Freddy Sloan se muestra como resultado.
Cuando vamos a hablar con Brass, tenemos muchas posibles preguntas que hacerle. Al preguntarle por nueva información del caso, nos comenta que ha surgido una médium que dice haber hablado con la víctima desde el otro lado. Finalmente, decides pedirle a Brass que envíe al lugar a un arqueólogo.
Antes de que termine de hablar ya lo tendrás en la excavación. Se trata de John Montana. Tras las presentaciones, le muestras la punta de flecha y hablas con él acerca del lugar. Te dirá que es claramente un cementerio paiute y que es la primera vez que está en él. En cuanto al dueño de los terrenos, cuando le preguntas si hizo un informe arqueológico te responde que sí, pero que lo perdió en una mudanza y además desconoce el paradero actual de su agente inmobiliario. Al menos, cuando le preguntas por los objetos que se encontraron al realizar el informe, te da acceso a una caja de cartón repleta de los cachivaches que se encontraron en la parcela. De ellos te interesa el reloj, que recoges con los guantes, y el bate de béisbol. Al acercarte y pasar por su superficie la luz UltraVioleta, detectas que fue quemado con un acelerante, pero no sabes determinar cuál. Aún así, lo recoges con los guantes y vas al laboratorio.
Allí, Greg te informa de que el modelo del reloj tiene una pulsera muy característica y que el bate fue prendido con gas de mechero. En cuanto al bate de béisbol, le haces un zoom al extremo superior con la lupa y descubres un pequeño fragmento de cristal. Al entregárselo a Greg y compararlo con el de la víctima, obtienes una coincidencia, de manera que ya tienes el arma homicida.
Es hora de visitar a Madame Lazora, la médium. Tras echar un vistazo al recargado local y mantener una extraña conversación con la mujer, lo que te llama la atención es la alfombra, de la que tomas una muestra de una hebra de la parte derecha, con las pinzas, y el frasco de gas de mechero en el armario situado tras la pitonisa. Tiene una caja llena de frascos de gas.
En el laboratorio, le entregas a Greg la fibra de la alfombra y tratas de compararla con el tejido que encontraste en el dedo de la víctima. No ha habido suerte.
Cuando le preguntáis a Jim Brass por el anterior propietario del terreno obtienes el nombre de Adam Kilborn, que, pese a haber acumulado una pequeña fortuna, actualmente se aloja en unas viviendas sociales.
Vais a visitarle y se muestra un poco arisco, impidiéndoos echar un vistazo y negándose a contaros cómo perdió su fortuna. Por suerte, disponéis de la pericia de Brass, que os contará que cuando se declaró en bancarrota uno de sus acreedores era Freddy Snow. Teniendo en cuenta que el caso es antiguo y que es normal no disponer de pruebas contundentes, el inspector os concederá una orden de registro para la casa de Kilborn.
Al llegar a su apartamento, el dueño ha desaparecido. Aún así, podéis fisgar libremente. Sobre la caja de la izquierda encontráis una nota de rechazo de una empresa llamada Arte de Jabón en América. Tras recogerla, le echáis un vistazo a la figura de porcelana en el suelo. Al rociarla con Luminol se revelan restos de sangre. La recoges con los guantes y te diriges al escritorio. Allí encuentras una cinta para archivar datos, que también recoges con los guantes. Finalmente, en las estanterías, encontráis un hacha antigua que no dudáis en recoger como prueba.
De vuelta al laboratorio de Greg, le entregáis la carta de rechazo, que envía al ordenador para que hagáis una búsqueda. En cuanto a la figura de porcelana, ha sido fabricada recientemente y contiene suficiente ADN como para hacer una búsqueda. Del hacha, Greg deduce que es auténtica. En cuanto a la cinta de datos, aunque ha sido borrada varias veces, Greg envía una parte al ordenador para que busquéis mientras él trata de obtener una imagen.
Al realizar las búsquedas oportunas en el ordenador, no averiguáis nada del ADN en la figura china. En cuanto a la empresa Arte de Jabón en América, parece ser una empresa fantasma que ha recibido la denuncia de varias personas. Finalmente, de la cinta de datos, obtenéis el documento de prospección arqueológica del terreno que afirma que no tenía valor arqueológico. En ese momento, Greg os entregará una imagen para que le echéis un vistazo en el microscopio. Se trata de una foto de John Montana, el arqueólogo. Además, destaca el hecho de que en la imagen llevaba el reloj que encontrasteis en el terreno.
Antes de ir a por el arqueólogo, decides tratar de descartar al resto de sospechosos. Empiezas por Madame Lazora. Tras hablar de todo con ella, deduces que el hombre que está detrás de la empresa de jabón es el mismo que ha aparecido en el terreno.
Jim Brass te apoya en tu teoría cuando le preguntas si existe alguna relación entre Dale Edison y Edi Sloan. Ahora sí que parece que Adam Kilborn tuviera un motivo para matarlo, de manera que Brass os concede una orden de interrogatorio. Hablar con el sospechoso os sirve para ver que realmente ha sido timado y para que os entregue una muestra de ADN que, al compararla con la de la figura de porcelana en el ordenador, confirma su historia de que le cayó en la cabeza.
De vuelta al lugar del crimen, preguntáis al arqueólogo por el informe del terreno. Os negará haberlo firmado, pero al insistirle, confesará que probablemente lo hayan escritos sus alumnos y lo haya firmado él. Tras instigarle un poco, conseguiréis que os diga dónde está la caravana que utiliza en los desplazamiento para hacer estudios.
Con esta información, le pedís a Jim Brass una orden de registro de la caravana de John Montana. Al llegar al vehículo, tomáis muestras de las ruedas con una lámina adhesiva y, con un bastoncillo, recogéis un poco de la sustancia reseca que mancha la parte superior de la caravana, a la altura de los neumáticos. En el interior de vehículo hay muchas más pruebas: en uno de los armarios encontráis una especie de engendros hechos con jabón. En una pala, a la derecha, encontráis restos de sangre de los que tomáis una muestra con un bastoncillo. En el fregadero, al rociar la pared de la caravana con Luminol, descubrís una mancha bastante grande de sangre. Tras tomar una muestra, os fijáis en un pequeño desgasrrón en la alfombra que recubre el suelo de la caravana. Al parece, han cambiado una parte de la moqueta, de manera que tomas una muestra de cada lado de la moqueta (con que pinches sobre ella con las pinzas, cogerás ambos fragmentos).
Con todo este montón de pruebas te diriges al laboratorio. Le das las fibras de moqueta a Greg y comparas ambas en el microscopio con el resto hallado en la víctima. Encontrarás coincidencia. Por otro lado, al entregarle la sangre de la pala, resulta ser de un coyote, por lo que deja de tener interés. La sangre del fregadero es idéntica a la de la víctima. En cuanto a la sustancia del techo de la caravana, es de huevo de sita de pecho rojo, un ave poco común en Las Vegas. La rodada del neumático coincide con la encontrada en el terreno.
Sólo te falta demostrar que la caravana estuvo en el terreno y que Montana tiene un móvil. En la escena del crimen, le preguntas por la empresa de Arte de Jabón de América y te responde que es una de las víctimas del timo. Por otro lado, en un árbol cerca de donde encontraste la rodada, hay un nido de pájaros que recoges con los guantes.
Greg te confirma que las plumas encontradas en el nido son de sita de pecho rojo, lo que sitúa la caravana en el lugar del crimen.
Con toda esta información tienes suficiente para que Brass te conceda un interrogatorio para el arqueólogo. Durante la rueda de preguntas, John Montana parece tener con qué cubrirse las espaldas y al final revela una información crucial: la caravana perteneció a Adam Kilborn, quién se la entregó a cambio de falsificar el informe.
Ya tienes a tu asesino, sólo tienes que pedir a Brass que interrogue a Kilborn para obtener su confesión.
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Última Revisión 11 de diciembre de 2004.