Caso II: Donde hay humo...
Este caso lo debes resolver en colaboración de Sara Sidle. Se trata de un incendio provocado en casa de Jason Gray, un ejecutivo dedicado al desarrollo de prototipos de aviones.
La Casa de la Víctima
Lo primero que haces, es hablar con la víctima sobre todos los items de conversación. Seguidamente, te pones a rastrear el escenario.
Junto a Sara, en el suelo, encuentras un trozo de madera carbonizado. Al pasarle el aparato de rayos UV descubres que está impregnado de carburante, así que lo recoges (con los guantes). Junto a él, encuentras un fragmento de cristal verde, que no dudas en añadir a tu inventario de objetos.
Cerca del techo, flotan restos del humo del incendio. Empleando el aspirador de gases recoges una muestra para Greg.
Encima de la mesa encuentras un fragmento de papel medio quemado. Al emplear la ninhidrina sobre él, descubres una serie de huellas que añades a tu inventario. Del teléfono medio abrasado descubres que todavía está operativo, así que empleas la función de rellamada para ver si te desvela algo. La última llamada se la hizo a un tipo con una voz un tanto desagradable.
Por el otro lado del escritorio, descubres un mechero antiguo debajo de la mesa. Le preguntas al señor Gray si le pertenece y te confirma que los colecciona. Entre la mesa del ordenador y el escritorio, en el suelo, encuentras un trapo grasiento que pide a gritos que lo recojas.
Decides salir al jardín de la casa en busca de más pistas, ya que hay una ventana rota y, por tanto, lo más probable es que haya huellas fuera. Efectivamente, encuentras en la tierra del jardín, junto a la ventana, la marca de una huella un tanto extraña y haces un molde de ella para llevársela a Greg. Pero lo que realmente te extraña es que también hay restos de cristales rotos junto al jardín. Decides coger uno para analizarlo.
Con todos estos objetos, te diriges al laboratorio. Greg te informa de que la muestra de humo contiene restos de gas de encendedor y de combustible de tipo 1. Al enseñarle el mechero te confirma tus más terribles sospechas: es un mechero... En cuanto al trapo, está impregnado de combustible de tipo 1 (empleado en aviación) y además proviene de Ecuador, pues está hecho de una fibra que sólo se encuentra en dicho país. Por lo que respecta al trozo de cristal verde, pertenece a una botella (toma pedazo de cocktel molotov...) y, además, es de una botella fabricada en Sudamérica. Sobre el trozo de madera chamuscado, también contiene combustible del encendedor.
Tanto si le preguntas a Greg como si lo compruebas tú mismo en el microscopio, averiguarás que el cristal hallado en el jardín indica que la ventana fue rota desde dentro de la casa. En cuanto a la extraña huella del jardín, Greg te comenta que le parece una rodilla, lo que sugiere que alguien se entretuvo recogiendo los trocitos de cristal para meterlos dentro del edificio.
Finalmente, consultas en el AFIS la huella hallada en la hoja sobre el escritorio. Resulta que le pertenece a James Ritchie, el rival de la víctima. Esta información es suficiente para preguntar a Brass en dónde trabaja este nuevo sospechoso.
Oficina de James Ritchie
Ahora que tienes acceso a la oficina de Ritchie, vas a hablar con él sobre todos los temas. Parece que tu víctima no iba tan boyante como te decía y que tiene acceso a combustible de avión precisamente porque tiene uno privado... Además, Ritchie dice que en el momento de producirse el incendio se encontraba de viaje a Chicago. Brass te confirma su cohartada pero, de paso, te informa acerca del hangar donde la víctima guarda su avión privado.
Hangar
Lo primero que haces en el hangar es comprobar que el avión pertenece, efectivamente, a la víctima. Para ello hechas un vistazo a la cola, que tiene impresa el número de bastidor. A continuación te fijas en las cajas que descansan sobre unas estanterías. Una de ellas contiene una factura a nombre de Gray por la compra de combustible de avión en Ecuador; la recoges. Siguiendo con la recolección de pruebas, sobre una mesa encuentras una carta de un proyecto de la víctima que ha salido mal y por el que dejará de percibir un millón y medio de dólares. Parece algo capaz de impulsar a alguien a quemar su propio negocio. Decides recogerla. También te llaman la atención las taquillas del hangar, pero no puedes abrirlas (ni ahora ni más adelante. Están puestas para despistar al personal). Finalmente, junto al avión, descansa un bidón repleto de gasas grasientas como la que encontraste en la escena del crimen. Con una tendrás suficiente para saber si coinciden.
Greg te dice que, como te imaginabas, el trapo del hangar está hecho de la misma fibra que el encontrado en el despacho. Con esta información tienes más que suficiente para pedirle a Brass que traiga al señor Jason Gray para interrogarle.
Tras su versión de los hechos (un tanto fantasiosa), se crea un nuevo lugar que investigar: el cobertizo del jardín de donde, supuestamente, cogió los materiales para provocar el incendio.
Cobertizo del Jardín
En el barro, junto a la puerta, encuentras un par de pisadas. Decides hacer un molde de cada una de ellas, por si no fueran de la misma persona. Tu sospecha de que alguien más estuvo en el cobertizo se confirma cuando espolvoreas el tirador de la puerta del cobertizo: hay huellas de al menos dos personas.
Ya en el interior de la caseta, tomas una muestra de la gasolina del bidón con un bastoncillo. De la estantería del fondo, coges la botella de vino ecuatoriano que encuentras. Finalmente, echas un vistazo a los clavos sobre la pared, en la derecha. Sobre uno de ellos encuentras una fibrilla de tela que no dudas en añadir a tu inventario.
Greg te confirmará que la fibra coincide con las muestras del despacho y del hangar. Lo mismo ocurre con la botella de vino.
En cuanto a las huellas encontradas, empiezas con los moldes de las pisadas. Colocas una en cada casilla y compruebas que no coinciden (no hace falta un ordenador para darte cuenta, pero te quedas más a gusto). Una de ellas pertenece al modelo de deportivas que calza tu víctima. La otra, a una bota militar del 45 y medio. Con las imprentas digitales encontradas pasa algo similar. Las colocas en la casilla correspondiente y las analizas para que el ordenador las separe. Una vez discriminadas, compruebas que una pertenece al señor Gray y la otra a un camello llamado Stan Ginns.
Con este nuevo sospechoso y tal y como están las cosas, Brass accede a que lo interrogues. El traficante confiesa que Gray es uno de sus clientes y que calza un 45 y medio.
Ahora le pides a Brass que te traiga a Jason Gray para interrogarlo de nuevo. Tras hacerse el despistado, por fin confiesa la verdad.
Finalmente, sólo te queda interrogar una vez más al traficante de drogas para completar tu caso.
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Guía cedida por Minotauro (http://www.laberintominotauro.tk/). Última Revisión 11 de febrero de 2004.