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Call of Cthulhu: Shadow of the Comet
  • Fecha de salida: 1993
  • Desarrollador: Infogrames
  • Distribuidor: Infogrames
  • Plataforma: PC
  • Género: Aventura Gráfica
  • Textos: Castellano
  • Voces: Castellano

Día I

Me llamo John T. Parker, un periodista científico de una revista con lectores habituados a la difamación y a lo absurdo, en definitiva. Yo no estaba dispuesto a seguir con una farsa como aquella, así que decidí investigar unos hechos acaecidos en un pueblo costero llamado Illsmouth. Un hombre, hace unos setenta años, llamado Boleskine, vio algo extraño en aquel lugar cuando pasó el Cometa Halley. Quería ver aquello con mis propios ojos, así hablé con mi editor en busca de apoyo y de una subvención. Le convencí prometiéndole algo espectacular. Un tal Dr. Cobble, me alojaría en su casa durante toda la visita. Tenía tres días antes de que el cometa pasara, tal que decidí darme prisa y coger el primer barco hacia el pueblo. Llegué a Illsmouth en el barco, en la mañana de 1910. Desembarqué en unos viejos y sucios muelles, donde había un coche de caballos y dos personas. Me acerqué a preguntarles y descubrí que uno de ellos era mi anfitrión, el Dr. Cobble; que me presentó al alcalde de la ciudad, Andrew Arlington, el cual me daba muy mala espina. Aún peor fue después, cuando me sometió a un interrogatorio al llegar a la casa del Dr. Cobble del cual, claro está, no consiguió ninguna ganancia.

El Dr. Cobble me acompañó a mis aposentos, y me comentó algo sobre un Telegrama. Luego se fue y me dejó solo. En la cómoda de mi habitación, vi el Diario de Boleskine que inmediatamente leí. Me fijé en los párrafos que hablaban de un acontecimiento. Al parecer, un chico de doce años acompañó a Boleskine al interior del bosque. Pensé que este chico, ahora mucho más viejo, con 88 años, podría estar vivo... y acerté. Sobre el escritorio hallé el Telegrama mencionado por el doctor, en el cual Sayles & Bros, los que me traerían el material, me decía que debía de buscar yo mismo Placas Fotográficas.

Inmediatamente salí de la casa del doctor, para ir al Ayuntamiento. Estos, pareciendo que mi presencia los molestase, no me hicieron demasiado caso, aunque les sonsaqué que los Archivos Municipales estaban al lado del edificio. Por tanto, entré en la otra puerta y, en una zona con diversas estatuas, hallé una frase de Boleskine, modificada junto a una cita de Keats. Entré por otra puerta, donde me encontré con el Sr. Jugg, el bibliotecario. Me mostré cortés con él, hablando de literatura, Shakespeare y los buenos libros. Tras pedirle la lista de nacimientos de 1822, consulté una de las Listas encima de una mesa. La lista de nombres era pequeña: Curtis Hambleton, William Coldstone y Thomas Greenwood. Tras hablar otro rato con el Sr. Jugg, simpatizamos mucho más al comentar la literatura y los clásicos, hasta tal punto que me dijo la localización de las casas de los tres interrogantes de mi lista.

Salí de los Archivos Municipales, y el Sr. Jugg salió tras de mí rumbo a su casa. Rápidamente, me fui a casa de Coldstone y, aunque vi entrar a alguien y como me vigilaban desde una ventana, nadie contestó al golpear la puerta repetidas veces.

El siguiente era Greenwood, al que fui a visitar a su casa silvestre. Allí le encontré, junto a la religiosa y gruñona Sra. Picott. Ella, me advirtió de la sordera y ceguera del desdichado Greenwood, que había padecido desde su nacimiento.

Por tanto, sólo me quedaba Hambleton, que habitaba en la pesquería del muelle. Pero, de camino a la pesquería, me encontré con un extraño encapuchado, al que decidí seguir a cierta distancia. Así entramos ambos, yo distanciado, a la tienda de Myers, la única tienda de la zona. A distancia, escuché una parte de la conversación entre Myers y el encapuchado. Aún fue peor cuando, al nombrar su nombre, resultó tener de apellido Hambleton. Me acerqué a él y pude comprobar, no sin asombrarme, que tenía los dedos de la mano unidos por una membrana. No hablé nada con él, me resultaba funesto, un amigo de la muerte a la que yo, por supuesto, no quería ver ni en pintura. Por lo tanto, hablé con Myers para pedir Placas Fotográficas, mas me mostré cauteloso hablando pues el encapuchado me espiaba. El encapuchado salió, pero no pude seguirle.

Me encaminé de nuevo a la pesquería y, afuera, me hice con una Escala de Cuerda. Dentro, entre la porquería del lugar, encontré a un vagabundo. Era Curtis Hambleton. Tras ver que tenía los dedos unidos por membranas, igual que el encapuchado, hablé con él. Tras hablar con él de todo lo que pude, descubrí que guió a Boleskine por el bosque. Nervioso, sudoroso y con temblores, intenté que me acompañase donde llevó a su anterior guía, mas no aceptó. Le ofrecí dinero, y tampoco aceptó a pesar de su precario estado. Me costó sacar en claro que, donde había estado Boleskine, había una cruz y que, además, el encapuchado que vi antes era su hermano Wilbur.

Tras el encuentro en la pesquería, decidí salir a tomar el aire. Todo me resultaba extraño, muy extraño. Sin mucha idea, me fui a ver al Sr. Jugg. Como me dijo antes, no estaría en el Archivo Municipal, sino en su casa. Pero, antes, me pasé por el Archivo Municipal en busca de pruebas. Encontré información y una Lupa en los armarios, entre otros objetos inservibles. Luego, marché en dirección a la casa del Sr. Jugg, con quien hablé, aunque por el momento no soltó nada de nada. Al salir de su casa, me fijé en la Escopeta que tenía en el recibidor, la cual tenía una inscripción casi borrada, que pude aumentar con la Lupa.

Ya era hora de visitar los bosques de los alrededores, ante la falta de apoyo de toda la población. En el bosque era difícil perderse, pues suponía un entorno circular. Allí encontré tres Ramas y una Liana, que adquirí inmediatamente.

Me fui del bosque a la casa del Dr. Cobble, y pasando con la plaza tropecé con un grupo de gitanos. Estos, eran recriminados por la policía por ser simplemente gitanos, y yo traté de defenderlos. Pero no sirvió de nada pues fueron expulsados y me enemisté con el Sargento Baggs; aunque una chica me lo agradeció.

Llegué por fin a la casa del Dr. Cobble, y a mis aposentos. Allí, abrí el cajón de la cómoda donde encontré Alcohol y Algodón, y el cofre donde cogí un Mapa de Illsmouth y un Dibujo. Puse el boceto sobre el escritorio, y puse algo de Alcohol sobre el Algodón. Le apliqué el Algodón al Dibujo, y apareció parte de un mensaje escrito por Boleskine. Lo junté con lo escrito en la Escopeta y usé el Mapa de Illsmouth para marcarlo. Sí, Searcher, al noroeste donde las estrellas formaban una cruz.

Me dirigí al Archivo Municipal, donde hablé con el Sr. Jugg aunque no conseguí nada nuevo. Me comentó la posibilidad de ir al bosque con un guía, que podía contratar en la Taberna.

Fui a la Taberna, donde me encontré con el Dr. Cobble, miembro de la liga antialcohólica, que me aconsejó como guía a Nathan Tyler. Ya dentro, fui a tomar algo a la barra. Me encontré con un hombre, llamado Bishop. Este me advirtió de lo extraño que era Tyler. Tras un rato de cháchara, apareció aquel hombre. Entablamos conversaciones de negocios, e incluso hablamos del dinero; pero lo hablado con Thomas Bishop y el Dr. Cobble me hizo desistir de emplearle como guía... además, ¿quién trabaja gratis?

Todo esto quedó interrumpido al romperse un cristal. En el exterior, dos chicos, Benjamín y Obed Hambleton, vapuleaban a un muchacho, llamado Walter Webster. Como no me gustaba nada de aquello, cogí una Estaca cercana y lo usé con los dos matones, quienes juraron acabar conmigo. Pero, de momento, había salvado al chico.

Llevé inmediatamente a Webster a la Farmacia, donde le curaron sus contusiones, no muy graves gracias a mi rápida actuación. Aproveché para hablar con la farmacéutica, Mary Matthews, y me fijé en unas fotos que me resultaban extrañas. Más bien que extrañas, divertidas al fin y al cabo. Además, el farmaceútico, el padre de Mary, Johnathan Matthews, me ofreció su laboratorio para revelar mis fotos. Por si fuera poco, Webster además me acompañaría al bosque. Así que regresé rápido a la casa del Dr. Cobble para coger mi material fotográfico para hacer pruebas, como Myers me aconsejó sabiamente. Ya era casi de noche, y la oscuridad invadía a los ciudadanos de pánico y terror... qué estaba pasando en aquel maldito lugar.

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Vaya pedazo de juego, además de un buen guión es interesante la técnica adoptada por Infogrames. Usando la técnica de Alone in the Dark, pero con los gráficos del clásico Indiana Jones and the Fate of Atlantis. En el laberinto, he tenido que usar la guía de El Bárbaro, pues me perdí; por eso se parecen tanto esa sección. Solución redactada por SkaZZ el 12 de Diciembre de 1993, y mejorada el 15 de Julio de 1995.
Versión HTML el 2 de febrero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 23 de febrero del 2002.