Los Rincones Oscuros de la Biblioteca
Bajé a la siguiente planta, y me metí por una habitación con una estatua en el centro. Rebusqué en ella hasta hallar tres flechas, y después salí por donde había venido al ver como se acercaban un montón de arañas; salidas de no sé qué lugar.
Regresé al piso superior y me metí por unos pasillos. En uno de ellos había un baño con un horrible monstruo en la bañera, así que tuve que correr para hacerme con una jarra. Me metí después en la habitación de al lado, totalmente oscura. La iluminé con mi lámpara y las cerillas, y todo cobró un aspecto fantasmal, peor aún que a oscuras. Allí tuve que dejar mi lámpara de aceite para coger una estatua y un libro titulado La Luminosidad de lo Lejano, por un tal Boleskine. Además, por aquellos cajones encontré unas balas. Cogí de nuevo mi lámpara y solté el libro de Boleskine y el del Vellocino, encaminándome hasta un pasillo con muchos cuadros.
Aquello daba muy mala pinta, así que puse la alfombra a un cuadro con un indio y su hacha. Luego, disparé mis tres flechas contra el cuadro del fondo de la sala, de la que salió ese gas al que ya estaba acostumbrado. Corrí hasta el fondo de la sala, donde se encontraba el estudio de Jeremy. Allí, recogí el libro falso y empujé el reloj en busca de algo, encontrando una llave y un pergamino. El pergamino era muy interesante, pues me hablaba de las criaturas de la noche y de Dagon (por si no lo sabéis, Dagon es un dios que sirve a CTHULHU cuyo nombre no puede ser pronunciado; que es el verdadero artífice de todo mal humano).
Abrí la biblioteca por la otra puerta y puse la lámpara en el suelo. Un terrible monstruo me perseguía, así que me fui hacia la izquierda y vi un mecanismo en los libros del fondo. Puse el libro falso y una compuerta se abrió. Me hice con el talismán de la mesa y con libros, pergaminos y dagas del estante. Por si acaso, me puse sobre el pentágono del suelo para leerlo todo. E hice bien, pues había un libro titulado De Vermis Mysteriis que sólo se podía leer sobre el pentágono. Otro hablaba del Necronomicom (el libro del mal), clausurado en el British Museum; y del peligro del anterior libro citado. Me leí los pergaminos, que hablaban de cómo matar al Vagabundo, el monstruo que me perseguía en la biblioteca; y ritos prohibidos para liberar a CTHULHU y demás demonios.
En la biblioteca hallé más libros: uno me hablaba de Derceto, de cómo había crecido y nacido de un tal Pickford, y luego comprada por el padre de Jeremy; incluso me enteré por qué del nombre, por Shub-Niggurath, un dios del mal. Incluso en ese libro había un mapa. Bueno, otro libro me hablaba de los ritos brujos y de los Prisioneros del Hielo, monstruosos seres que se cobraban tributo con carne humana. Otro libro me hablaba de los viajes y las luchas contra los Aztecas por Cortés, quienes habían presenciado algo terrible. Y lo peor, yo tenía la estatua que mencionaba el libro. Otro libro rojo, que no decidí leerlo, me enteré después de que incluso podía matarme, pues era un trozo del Necronomicom.
Con la biblioteca bien examinada, cogí mi lámpara y salí por la puerta antes cerrada. Salí y le lancé la estatua azteca a la armadura, que empezó a moverse. Recogí lo que quedó de ella: su espada. Después, bajé a la cocina de la planta baja.
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¡Qué bien, por fin he terminado de redactar esta gran aventura gráfica! Al final lo ha logrado ese tipo llamado SkaZZ (es decir, yo). Y eso que me ha costado un huevo, además de que la versión que yo he jugado tenía un bug: cuando cojo el gancho, me lo registra en mi inventario como un libro. A pesar de la dificultad, es un buen juego aunque no comprendo el final. Documento redactado el 15 de Marzo de 1993, y mejorado en el mismo año.
Versión HTML el 28 de enero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.