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Alone in the Dark
  • Fecha de salida: Diciembre de 1992
  • Desarrollador: Infogrames
  • Distribuidor: Interplay
  • Plataforma: PC
  • Género: Survival Horror
  • Textos: Castellano
  • Voces: No

Las Tinieblas de Derceto

Llegué por la tarde a la mansión y el pánico se adueño de mí. La oscuridad rodeaba la casa y la envolvía lúgubremente. La vegetación había crecido en los alrededores de la mansión, y aullidos se oían no a mucha distancia. Con decisión abrí la puerta y seguí por el hall hasta las escaleras. La casa respiraba tranquilidad, pero me parecía engañoso. Además, el frío que hacía dentro se dejaba notar; y eso que afuera el Sol brillaba en lo alto.

Subí todas las escaleras y aún muchas más hasta llegar al desván. Allí estaba el piano. Pero al manipularle encontré una nota. Estaba escrita por el suicida, un tal Jeremy Hartwood. Creo que tenía una pariente llamada Emily. Bueno, el caso es que la leí ávidamente hasta darme cuenta de que algo no funcionaba. Jeremy se había suicidado, pero escapando de algo fuera de su control. La terminé de leer y una visión se apoderó de mí. Por el miedo, coloqué el armario en la ventana y la silla en una trampilla. Lo que quiso entrar por la ventana no entró, y lo que quiso entrar por la trampilla tampoco. Registré toda la sala encontrando una lámpara, una alfombra india dentro del armario, una escopeta dentro de un baúl y un libro que narraba el mito del Vellocino de Oro. Leí el libro con sumo interés, por si acaso.

Estaba claro de que algo le ocurría a Derceto y, si Jeremy tenía razón, sería el momento oportuno para creer en demonios. Decidí que tenía que salir de allí como fuera, así que bajé a la siguiente planta. Abajo, registré el armario consiguiendo una lata de aceite para llenar mi lámpara, y un arco. Tiré la lata de aceite vacía y abrí la puerta con cuidado. Con cautela avancé, aunque no demasiado al notar como la madera del suelo podía ceder. Así pues, me metí en la habitación de la izquierda, donde había un cuadro con un hombre con un parche en el ojo. Al avanzar, la puerta se cerró de golpe. Sentía verdadero pánico y mi corazón se aceleraba, pero mantuve la calma al cabo de un rato y puse en práctica mi ingenio. Rebusqué en el aparador que había en la habitación consiguiendo una llave, la llave que abría el cofre. Dentro, encontré un viejo sable que podría serme útil. Deseché la llave y abrí la puerta, pero al abrirla un horrendo ser se encontraba detrás e intentó atacarme. Yo cogí el rifle y acabé con él, y cuando fui a registrarle desapareció.

Cada vez estaba más seguro de que tenía que salir de allí, así que me metí en la otra habitación. Otro monstruo llegó de la nada, pero acabé con él. Avancé hasta la habitación continua donde me hice con un jarro que sonaba. Tenía algo dentro, así que lo lancé contra la pared. Cogí la llave de su interior y, de repente, de la ventana salió un lobo. Acabé con él con ayuda del rifle y también desapareció, como los otros.

Con la llave, abrí la mesita de noche consiguiendo dos espejos. Salí fuera, y entré en la habitación siguiente, una especie de baño, donde hallé un frasco en un botiquín. Lo bebí inmediatamente, pues la pelea con el lobo me había dañado. Avancé hasta las escaleras, pero estas estaban guardadas por unas esfinges. Seguro que si me acercaba me harían daño, y romperían algo de valor que yo tenía. Recordando lo leído en el libro del mito del Vellocino de Oro, coloqué cada espejo que tenía en las estatuas al lado de estos monstruos, haciéndoles desaparecer.

Bajé las escaleras apurado y, una vez abajo, las puertas de la librería se cerraron ante mí. Sentía muchísimo frío y estaba harto de Derceto, esa maldita mansión del demonio. Desde ahí, me fui por la derecha a una habitación con un fantasma. No le perturbe, pues podría ser, con toda seguridad, perjudicial para mi salud. Tomé los cartuchos del armario, el tocadiscos de una mesa, las cerillas y un atizador. Salí inmediatamente de la habitación.

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¡Qué bien, por fin he terminado de redactar esta gran aventura gráfica! Al final lo ha logrado ese tipo llamado SkaZZ (es decir, yo). Y eso que me ha costado un huevo, además de que la versión que yo he jugado tenía un bug: cuando cojo el gancho, me lo registra en mi inventario como un libro. A pesar de la dificultad, es un buen juego aunque no comprendo el final. Documento redactado el 15 de Marzo de 1993, y mejorado en el mismo año.
Versión HTML el 28 de enero del 2000.
Versión HTML para Zonadictos el 27 de febrero del 2002.