Redactado por Yokohama el viernes, 13 de junio de 2003
Tras su exitoso paso por medio mundo, era raro que el conocido concurso televisivo 50 x 15 no diera su salto a otros terrenos, como los juegos de mesa y electrónicos. Un tiempo después de la salida de las mediocres versiones para PC y GameBoy Color, le llega el turno a la de la 32 bits portátil de Nintendo. Desgraciadamente, como en las anteriores adaptaciones, este juego nunca debería haber visto la luz, pues las posibilidades que nos ofrece son ínfimas y es raro que llegue a divertir a alguien durante un largo periodo de tiempo, aunque nunca se sabe, siempre puede haber alguna mente que lo disfrute.
El juego, como es lógico, es fiel al milímetro a la idea original de Celador Productions en la que está basado. Tenemos que ir acertando una a una, 15 preguntas hasta llegar a los 50 millones del premio. Para ayudarnos en tan dura tarea, están a nuestra disposición tres comodines: la opinión del público, una llamada telefónica de aproximadamente medio minuto y el comodín del 50 %; lógicamente, una vez hayamos usado uno, ya no podremos volver a emplearlo. La opción de plantarnos está disponible en cualquier momento y con ello, conservaremos el dinero. Si fallamos una pregunta perderemos lo ganado, salvo que hayamos llegado a una de las dos barreras del juego, por llamarlas de alguna manera, que son la pregunta 5 y la pregunta 10, en este caso lo conservaremos.
Pues bien, el juego se reduce simplemente a esto, a ir intentando acertar las preguntas hasta llegar a los 50 millones. Nada más, no hay ningún añadido especial. Por lo tanto, la diversión, como comenté antes, está claramente limitada.
Los gráficos son bastante acordes con el programa, tanto el plató como las pantallas están muy bien representadas. Un par de fluidas animaciones alegran la vista en contadas ocasiones: una para la presentación del concurso y otra por si se da el caso de que elijamos el comodín del público, aunque sospechosamente en esta última, el público se encuentra totalmente desaparecido, los asientos están vacíos.
El sonido es el correcto. La música y los efectos sonoros son los mismos que los del programa de TV. Se echa en falta, en el momento del comodín de la llamada, darle un toque más espectacular, que la cosa no sólo se reduzca a un cutre mensaje en la pantalla y un simple pitidito telefónico; es curioso comentar también que, el interlocutor con el que supuestamente hablamos, casi siempre acierta la pregunta, restándole emoción al asunto.
La dificultad del juego viene, por supuesto, determinada por nuestros conocimientos culturales; y el grado de diversión lo determina el tiempo que seamos capaces de estar intentando una y otra vez llegar a los 50 millones. O lo que es lo mismo, el 90 % de la gente, lo abandonará al cuarto de hora de haber empezado a jugar con él.
En definitiva, un título totalmente desaconsejado, del que deberías alejarte a toda costa si lo ves en algún sitio. Un cartucho que supone una pérdida de tiempo, sobre todo teniendo un buen puñado de joyas en el catálogo de GBA; sólo se podría destacar de él, el relativo poder educativo que posee, ya que, como dice el refrán, nunca te acostarás sin saber nada nuevo.