Redactado por SkaZZ el jueves, 11 de febrero de 1999
Muchos recuerdan un juego que hizo mella en la historia de los videojuegos; se llamaba Prince of Persia. Rememorando aquellos tiempos, con un sistema muy parecido, llega a la pantalla la producción OddWorld: Abe's Odysee, que, según los autores, será una saga de más o menos siete juegos. El primero de ellos ya está aquí y he de decir que es uno de los mejores juegos que he jugado nunca. No sólo por su calidad técnica, que es desbordante, sino por una jugabilidad y una historia muy buenas.
El protagonista del juego es un ingeniero de limpieza llamado Abe, perteneciente a una extraña raza, los mudokon, que vive esclavizada por los glukkon en el planeta OddWorld. Un buen día, Abe se entera por casualidad de unos nuevos y malvados planes de los glukkon: hacer comida, unas magníficas hamburguesas, con la carne de los pobres mudokons. Así, Abe empieza su huída de la fábrica en la que limpia hasta los bosques donde viven algunos rebeldes. De ellos aprenderá ciertos hechizos mágicos y melodías musicales para poseer y destruir a los malvados slugs. En su camino, deberá rescatar a todos los mudokons que encuentre, algunos escondidos por diversas zonas de la fábrica o en los bosques. También deberá visitar los Templos de Scrabania y Paramonia, donde deberá escapar también de ciertos monstruos a los que le será imposible poseer.
El objetivo del juego es recoger a todos los mudokons que puedas, un total de cien. Si recoges menos de cincuenta perderás, y si recoges más de cincuenta, dependiendo del número, tendrás algunos finales diferentes. Rescatar mudokons no es una tarea fácil, primero deberás encontrarlos, lo cual es bastante complicado porque suelen estar ocultos por las pantallas del juego; después, deberás llevarlos hasta unos portales con forma de pájaros, esquivando todo tipo de trampas. Durante el camino, podrás poseer a los sligs, una raza aliada de los glukkon, los cuales poseen armas de fuego, interesantes para eliminar otros sligs. Los otros monstruos que aparecen en el juego son: los slogs, una especie de perros; los scrabs, que son los guardianes del Templo de Scrabania; y los paramites, guardianes del Templo de Paramonia. Existe también un bicho llamado elum, una especie de camello para ir más rápido y saltar distancias más largas.
La calidad gráfica del juego es indiscutible. Gráficos con movimientos suaves y tridimensionales, con fondos prerrenderizados. Desiertos, bosques, fábricas... la diversidad gráfica es corta, pero espectacular. El único inconveniente puede ser la falta de scroll, pero tampoco es que sea algo por lo que no comprarse el juego. La música como los efectos de sonido están muy bien logrados, consiguiendo un ambiente de misticismo bastante bueno. Asimismo, las animaciones son de gran calidad y destilan humor por todos los lados. Además, el juego no requiere una tarjeta 3D para jugar, cosa que para algunos se agradece.
La jugabilidad del juego también es muy buena, pues pasas muchas horas jugando, buscando mudokons y rescatándolos, esquivando scrabs y paramites o matando sligs y slogs entre sí. La verdad es que uno se lo pasa genial. Quizás, el único inconveniente del juego es la grabación de las partidas. Sí, es decir, no graban el momento exacto, sino cada vez que superas una zona; así, si ellos te matan, regresarás al principio de la fase donde se grabó por última vez. Al principio puede parecer aceptable, pero llegado un momento, una mala racha de malos movimientos, uno acaba desesperándose.
Por el resto, es un juego genial que merece la pena jugar y acabárselo. Por mi parte, espero impaciente jugar la segunda entrega de la saga OddWorld...